principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad

Alcalditos envalentonados
Por: Alberto Aranguibel B.
Fecha de publicación: 02/11/07
imprímelo mándaselo a
tus panas
En función del plan desestabilizador que adelanta el oposicionismo con motivo de la reforma constitucional en curso, dos alcaldes menores de la capital del país han emprendido de manera orquestada una acción delincuencial de dimensiones inauditas, consistente en violentar, con total premeditación, alevosía y ventaja, los derechos humanos y las libertades de los ciudadanos que a diario transitan por las distintas arterias viales de la ciudad, sin que la sociedad (paradójicamente la misma que, en su mayoría, se desgañita implorando por la salida del presidente Chávez de su cargo en razón de su supuesto totalitarismo) se movilice en modo alguno para reclamar sus derechos vulnerados.

Como parte de su profunda vocación golpista (y ante la negada posibilidad de ser reelectos) estos señoritos abusan de su autoridad en la búsqueda de quebrar la paz social de la ciudad, como si la misma, incluyendo los niños que deben ir a la escuela, así como las mujeres y hombres trabajadores que en ella viven, fuese su campo de batalla y como si ese malestar pudiera ser luego atribuido al presidente Chávez.

Tamaña estupidez es mayor cuando se constata que la inconstitucionalidad de estos alcalditos es acatada por la gente de las urbanizaciones del Este con entera sumisión, supuestamente en solidaridad con el discurso opositor que ellos enarbolan y que venden (con el mayor cinismo y descaro) como una posición política honesta y responsable.

La ilegalidad de los llamados operativos Pico y Placa no sólo es un atentado al libre tránsito consagrado en la Carta Magna (así como en la Ley de Tránsito Terrestre), sino que adquiere visos de criminalidad en la medida en que somete a las personas como reos, impidiéndoles regresar sobre sus pasos para salir del agresor municipio cuando son detenidos y dejar así de ser sujeto de represión alguna.

Es decir, además de la coerción al libre tránsito y del caos vehicular que su arbitrariedad genera, se está aplicando una evidente acción de secuestro contra la gente trabajadora de la capital. Pero nadie hace nada.

Después dicen que es Chávez el que no sirve.

aaranguibel@msn.com
Articulo leido aproximadamente 1328 veces

Alberto
Aranguibel



El Abusímetro
Víctor M. Lara
El infierno de los Santos
Alberto Aranguibel B.
Bolivia: nueva batalla
Ángel Guerra Cabrera
Casualidades Pagas
Alejandro Chimaras Caraballo
(para leer a golpe de tango)
Las mañas del pebeto Alejandro Peña Esclusa
Vidal Chávez López
Los Graznidos del Imperio
José Rosario Araujo
Copyleft 2002, Aporrea.org