"El Consejo de los Reales"
Como he venido señalando en artículos anteriores, Marcel Granier, forajido
que ha dedicado toda su vida a los negocios más sórdidos que se conocen en la TV
venezolana, utilizando como mampara a RCTV -Radio Cochinada Televisión, que es
como ese medio de difusión del terror debería llamarse- inventó, luego de que
Luis Herrera Campins emitiera el Decreto 620, una asociación que agrupaba a los
paladines de la lucha por la libertad de expresión de esa época, y le dio el
ridículo y cursi nombre de: "El Consejo de los Medios" Al que LH, rebautizó muy
acertadamente como el "Consejo de los Reales", y es que no era más que
eso, una agrupación de delincuentes de cuello blanco cuyo único propósito era
descalificar al gobierno utilizando todo el poder mediático de que aún hoy
disponen. El Bloque de Prensa de ese entonces estaba conformado por algunos
diarios y a las estaciones de radio y TV, valga decir por los dueños de medios,
esta nueva agrupación, el Consejo de los Medios, buscaba unirlos a todos, es
decir, incluir a aquellos que no pertenecían al BP en una asociación única, en
otras palabras, la Coordinadora Democrática en los días del puntofijismo, cuyos
fines eran generar una matriz de opinión que confundiera a la población y
provocara el rechazo del Decreto 620 con el cual, según MG y sus "socios" del
crimen, el gobierno buscaba cercenar la libertad de expresión, ya que prohibía
desde el programa Primer Plano hasta las telenovelas. Con sus habilidades para
difamar a las personas y confundir a la opinión pública MG desarrolló una
campaña de descrédito en contra de LH y algunas de las principales figuras de
Copei, entre ellas Eduardo Fernández.
Pero veamos la opinión que Jorge Olavarría tenía del fulano Consejo. En su
Editorial del 15 de junio de 1.980 en la revista Resumen nos dice:
"Pero las verdaderas razones de ello [las de formar el Consejo] -por obvias-
no necesitan ser sacadas a flote, ya que están a la vista de todos: alguna
posible merma en los enormes ingresos del monopolio de los concesionarios de la
televisión, por algunas limitaciones en la propaganda de alcohol y tabaco; un
tímido intento del gobierno por detener esa cátedra de permanente anticultura,
que son la mayoría de los programas de manufactura casera, y la terminación del
privilegio del cual gozaba Radio Caracas TV para transmitir las carreras de
caballos, no solamente sin pagar un céntimo para ello, sino cobrando el
"servicio cívico" de hacerlo"
Como podemos ver, incluso en los gobiernos del puntofijismo se tenía una idea
clara de lo perniciosa que es para la sociedad la actitud antiética y los falsos
valores que los capos dueños de las televisoras, a través de éstas, inculcan a
la población. La superchería que a diario pregonan personajes como Adriana
Nazzi, Hermes o Walter Mercado reflejan una falsa realidad signada por el
facilismo, y que pervierte los valores morales e intenta hacer creer que todo lo
que se necesita en la vida es una llamada telefónica para resolver todos
nuestros problemas. Esta falsa realidad tiene mucho de artificiosa. Expertos en
imagen son en realidad quienes se esconden detrás de toda esa suerte de
"iluminados". Basta hacer un poco de memoria para recordar que hace apenas uno
escasos años, Hermes era un perfecto desconocido, pero Venevisión, al ver que
Walter Mercado se volvía cada vez más exigente, económicamente hablando, decidió
fabricar su propio brujo de la nada, y fue así como apareció en la TV venezolana
un auténtico brujo criollo. El caso de las telenovelas es otro ejemplo más de
los niveles de desquiciamiento en que se encuentra la TV venezolana, pero Marcel
Granier y Gustavo Cisneros hacen fortunas con esos bodrios bajo el pretexto de
que hacer novelas de verdad, como las de Gallegos o tantos otros, resulta muy
oneroso. ¿No será más oneroso gastarse una fortuna en las pendejadas de Daniel
Sarcos en "Sábado Sensacional"?
Pero dejemos que nuestro amigo, el Dr. Olavarría, aunque sea utilizando la
memoria histórica que nos legó, nos diga que tan acertadas pueden ser las
aseveraciones que acabo de realizar.
"Ocultar las verdaderas motivaciones y razones de este paso, [crear el
Consejo de los Medios] tras los nobles principios de la libertad, es un suicidio
estúpido, y quien quiera se preste a esta comparsa indigna, no solamente
merecerá el halo virginal de los necios, sino que perderá toda autoridad moral
para ejercer el derecho a la crítica"
Nunca hubo tal "suicidio". Hubo, sin embargo, un "homicidio" Mataron nuestro
derecho a expresarnos libremente y a tener una TV de calidad. Y personas como
JO, quien fue senador de la República en tiempos del puntofijismo, no hicieron
más que vociferar palabras al viento; aún hoy continúan haciéndolo, es por eso
que poseen tan poca credibilidad.
Pero continuemos extrayendo los sabios concejos que el Dr. JO dejó para la
posteridad en su revista.
"Un conjunto heterodoxo de hechos, han sido hábilmente manipulados por Marcel
Granier para una absurda confrontación de poder con el gobierno y el Copei. La
pérdida de la prebenda hípica, el Reglamento de la TV a color, que aspira, con
mejores intenciones que método, a limitar la abusiva propaganda de tabaco y
alcohol y a atenuar la galopante tele-prostitución del país, ha servido para una
"confabulación" anti-gobierno, que aspira a una demostración de fuerza, que
eventualmente sirva a la impunidad de los involucrados en el caso de los
"Terrenos de Antímano", a ello Herrera llamó "El Consejo de los Reales". Ante
semejante agresión, el gobierno no puede ni debe cambiar una coma del Reglamento
de TV y debe de hacer sentir todo el peso de la Ley, a quienes abusan de esta
manera del 'Cuarto Poder'".
¡Hacerles sentir todo el peso de la Ley!. ¿Qué debe hacérceles entonces por
haber formado parte de la avanzada de un golpe de estado, Dr. Olavarría? Creo
que debe estar de acuerdo conmigo en que Marcel Granier y Gustavo Cisneros, como
mínimo, deberían estar recluidos en alguno de los centros penitenciarios de que
dispone el país.
En cuanto al caso de los "Terrenos de Antímano" a que hace referencia el
artículo, se trata del turbio "negocio" que realizó Diego Arria, connotado
ladrón del puntofijismo, con Luis Nuñez Arismendi, Presidente del Bloque de
Prensa y Director de El Universal, para esa época. El "negocio" en cuestión es
uno de los casos de engorde más obscenos que se hayan conocido. Resulta que Luis
Nuñez Arismendi, socio de Marcel Granier, le había vendido unos terrenos a la
nación por 23.5 millones de bolívares a través de Diego Arria, terrenos que
habían sido adquiridos por él pocos meses antes por 1.5 millones de
bolívares. Conclusión: los mismos forajidos, los mismos métodos, la misma
exacerbada concupiscencia de unos pocos para enriquecerse con los dineros de la
nación y los mismos "MEDIOS DE COMUNICACIÓN" cacareando porque no se les
cercenara la libertad de expresión que por tantos años nos han negado y, peor
aún, libertad que hoy, gracias a ellos, es un perverso libertinaje de injurias y
calumnias, lograron con su campaña de descrédito no sólo verse librados del caso
de los "Terrenos de Antímano", sino que además impidieron -de facto- la
implementación del Reglamento de la Televisión.
El camino a seguir está más claro que nunca. La Ley de Responsabilidad Social
en Radio y Televisión es RESPONSABILIDAD de todos.