¿Qué pasó en Miranda?




Saboreando el triunfo chavista del domingo 16 de diciembre, hay un hecho que nos amarga la boca, sentimos necesidad de expresarlo, es el revés que tuvimos en Miranda al no obtener la gobernación con la opción que encabezaba el compatriota Elías Jaua. A nuestro entender un excelente candidato, de los mejores cuadros políticos del Proyecto Bolivariano, joven pero con aquilatada experiencia, formado intelectual y teóricamente y con una alta y demostrada sensibilidad social, es decir, un candidato dotado de las cualidades para salir airoso en esa lid electoral.

Sin embargo no ganamos, fuimos derrotados; en consecuencia, se impone un balance, que por lo demás, hay que realizar en toda actividad política que se emprenda, así nos lo dicta la experiencia acumulada, más aún, en este caso cuando se trata de una entidad federal de la importancia política de Miranda, en la que de paso, en las elecciones presidenciales del 7 de octubre, el chavismo se había impuesto aunque con un margen muy estrecho, pero en todo caso, al fin y al cabo, le habíamos ganado a Capriles Radonski.

Balance, por lo pronto, de carácter individual, en el que nos atrevemos adelantar algunas reflexiones, tal vez, sin contar con los datos requeridos para realizar un análisis objetivo de la situación planteada, pero animado por la idea de comenzar a contribuir con el despeje de esa incógnita en que se ha constituido la plaza mirandina y de aportar algún elemento que pudiese servir para el aborda miento de una realidad política que como la de este estado nos está resultando, preocupantemente, territorio inhóspito para el proyecto político bolivariano.

Revisión del enfoque político

De entrada, debemos decir, que creemos en la conveniencia de plantearse una revisión o reorientación del enfoque que se le ha venido dando al trabajo político en Miranda, en especial en la subregión metropolitana del este de Caracas, que concentra la mayor cantidad de habitantes, y, por tanto, de electores del estado, que en una muy alta proporción se identifican o están conectados con los llamados sectores medios de la sociedad, que tienen en los valores burgueses o en el sistema de vida burgués sus referentes existenciales. El tratamiento o el trabajo político hacia estos sectores o capas medias requieren de un enfoque determinado que es, a nuestro juicio, lo que hay que reorientar o revisar.

Desarrollando como estamos, en la presente coyuntura venezolana, una política orientada a ganar voluntades para ir construyendo un bloque histórico que sea la base social de sustentación del proyecto de sociedad socialista del siglo XXI, se hace imperativo abrir o desarrollar cauces hacia esos sectores medios; que entendemos, que no es que no se hayan intentado sino que el acento se ha puesto en una oferta, básicamente, asistencialista antes que en el antagonismo de dos modelos de sociedad por la vía del debate y de la confrontación de ideas. Estas capas medias del este de Caracas, en su generalidad, tienen resueltos sus problemas básicos de vida, sus aspiraciones son de una índole distinta a las de las grandes mayorías nacionales de trabajadores; por ello, el acercamiento hacia esos sectores debe estar dirigido, más que por realizaciones materiales, a la motivación y concienciación en torno a aspectos relacionados con expectativas hacia una sociedad que les garantice su seguridad personal y familiar al mismo tiempo que los estimule hacia una vida armoniosa y solidaria con la naturaleza y con la especie humana; tarea ésta nada fácil dada la penetración ideológica y la alienante manipulación a la que están sometidos en su existencia vital, pero hay que emprenderla, no hay otra vía.

En la campaña se obvió a los sectores medios

En artículo que publicamos en la edición Nº 129 de…Y AHORA (octubre 2012), en www aporrea.org y circuló en la red, titulado ”Para derrotar a Capriles, también en Miranda, hay que atender a la clase media” expresamos que, en general, compartíamos el diseño de campaña presentado por el Comando de Elías, que estaba basado en: atender la variable de la abstención (que efectivamente gravita en nuestro país en las elecciones en que no está en juego la Silla Presidencial) y en afirmar y garantizar el voto duro chavista. Pero llamábamos la atención a la consideración que se hacía en el diseño de la campaña de no considerar como prioritario o desestimar el trabajo en los sectores medios fundamentándose en el criterio del poco tiempo disponible por ser una campaña corta.

Decíamos en el mencionado artículo”… que ante la significación que estas capas sociales tienen en la realidad socio-política del estado Miranda, como en ningún otro del país, en especial en la Zona Metropolitana del estado, es decir, en el Este de Caracas,(donde se concentra alrededor del 52% del electorado estadal, correspondiendo a los llamados sectores medios más del 60% del mismo) se hace necesario e imprescindible diseñar un plan especial o política específica para atenderlas o “atacarlas” políticamente. A nuestro entender una orientación de esta naturaleza no debe estar determinada por la variable tiempo, ante la significación de estos sectores o capas medias en la configuración política de esta fundamental subregiónmirandina.

Por supuesto que entendemos que el compatriota Jaua debe hacerse presente en todas las subregiones y municipios del estado y, que, en consecuencia, su tiempo es limitado, pero felizmente este proyecto político cuenta con suficientes y preparados cuadros políticos que pueden atender a plenitud las exigencias o requerimientos que el plan amerita; lo importante es que se pueda desarrollar una acción envolvente acompañada por una eficaz política comunicacional que permita hacer llegar el mensaje patriótico bolivariano en todos los espacios considerados.

En todo caso, una política dirigida hacia los sectores medios de la sociedad, a nuestro juicio, debe ser enfocada más que a una propuesta asistencialista a una comparación de modelos antagónicos de sociedad, frente al modelo capitalista neoliberal depredador( poniendo énfasis en la crisis que, a ojos vistas, atraviesan las sociedades capitalistas europeas) y que atenta contra la especie humana y la existencia misma del planeta tierra, relievar el modelo socialista humanista garantista de una sociedad democrática e incluyente que necesita, además, de esos sectores para enfrentar problemas, tales, como la inseguridad y la ineficiencia de la administración pública, etc, y necesidades como la instrumentación y planificación de políticas públicas efectivas. Es decir, apelar e insistir más a la conciencia, a los valores antes que a la propuesta o realización material; estimular la discusión y el debate teórico conceptual, insistir en la confrontación de ideas.

Para tal efecto promover la realización de foros, debates, charlas, asambleas populares, asistencia permanente y programada a los medios de comunicación masivos y populares; incentivar la discusión y el discernimiento en unos sectores sociales medios hasta ahora encerrados en sus nichos conservadores estrechos y poco propensos al debate dilucidador; iniciativas éstas que en ningún caso coliden con las orientaciones fundamentales trazadas por el Comando de Campaña y con las actividades concretas atinentes al chequeo del 1x10, control de testigos, preparación de los dispositivos de logística, movilización , propaganda, etc.”. De manera que para el trabajo político a corto, mediano y largo plazo que sigue planteado en función del rescate del estado Miranda para reintegrarlo al Proyecto Bolivariano se hace necesario el diseño de una estrategia que incorpore y nos vincule a las capas medias.

La abstención chavista fue determinante

Ciertamente la variable abstención, como avizoraba el Comando de Campaña, se hizo presente haciendo estragos en nuestra votación (fueron 266.166 votos menos que en las elecciones presidenciales mientras que a la derecha, el factor abstención, la afectó en menor medida, obtuvieron 111.243 votos menos, tomando como base el primer boletín del CNE), es decir, el corrimiento de la votación chavista hacia la abstención fue determinante para los resultados adversos; la pregunta a flor de labios es qué motivó tal posición abstencionista, qué incidió para que, en apenas dos meses, ocurriese un fenómeno de tal naturaleza y magnitud, incidiría cierto triunfalismo; o más bien, si indagamos por otro lado, qué código utilizó la derecha para neutralizar a un sector de nuestros votantes, priva en Miranda, más que en otra región del país el miedo atávico al socialismo, si es así porque no opera cuando el candidato es el Comandante Chávez.

A estas y a muchas otras interrogantes hay que buscarles respuestas en los próximos días; aprovechar los días decembrinos para la reflexión y el debate interno y prepararse para la lucha a partir del año que viene, que todo indica que se nos presenta agitado y culebrero. A fortalecer al partido y a los movimientos sociales, a consolidar las alianzas de las fuerzas revolucionarias y la unidad popular y a prepararnos para la defensa y fortalecimiento del gobierno bolivariano y del poder popular y comunal. Sabiendo aprovechar, en Miranda, la trinchera de lucha que tendremos desde el Consejo Legislativo para desarrollar una fuerte y eficaz oposición al gobierno del escuálido gobernador.



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