¡Buenos días Venezuela y el mundo…tenemos el mismo Presidente!!!

Nuevamente el soberano sentó este domingo, 7 de octubre, cátedra de civismo al acudir masiva y pacíficamente a las urnas electorales dando una lección a los rancios sectores de la burguesía nacional e internacional así como a sus serviles lacayos criollos: que cuando hay conciencia nadie puede burlar la voluntad de un pueblo decidido a preservar su soberanía e independencia.

De nada valieron los ríos de tintas con que las empresas de comunicación privadas en alianza con corporaciones extranjeras, hicieron el más descarado ejercicio de parcialidad contra la reelección de Hugo Chávez Frías. Los opinadores de oficio, disfrazados de expertos analistas políticos, los luchadores sociales conversos que pactaron con la derecha, ponían cara de circunstancia frente a las cámaras de televisión para pontificar que su candidato lucía invencible. Creían que la contraofensiva neoliberal se impondría para saciar su insaciable apetito privatizador e enriquecerse a costa de la miseria de los desposeídos, de los obreros, de los estudiantes y profesionales, es decir, repetir en nuestro país lo que vienen haciendo en Chile, España, Gracia, o Portugal.

Este pueblo pagó con creces la inmovilidad que mantuvo hasta que el segundo (des) gobierno de Carlos Andrés Pérez, en complicidad con el FMI y asesorado por los denominados Iesaboy y Chicagoboy, desguazó el Estado venezolano, remató al mejor postor los recursos naturales del país a precio de gallina flaca. Con la insurrección popular, que costó muchas vidas, el pueblo dijo basta ya!!!

Del caracazo pasamos al 4F, fecha en que un valeroso grupo de jóvenes oficiales de nuestro ejército se pronunció contundentemente y estremeció las débiles estructuras políticas y económicas de Venezuela. Lo demás es harto conocido.

El líder que surgió de esa fecha con el más alto respaldo popular, se comprometió a transformar el país, dignificar al pueblo y devolver la esperanza a la gente. Cumplió con creces y para ello debió enfrentar gallardamente un artero golpe de Estado, un criminal saboteo a la principal industria nacional y la más asquerosa campaña de descalificación moral y política que no hicieron mella en el fervor del pueblo por su líder. Así de sencillo se explica el sólido respaldo con que los venezolanos decidieron este domingo ratificar su confianza en Hugo Chávez Frías, apoyo que se extendió a lo largo y ancho de la patria grande. En el más recóndito punto geográfico de Latinoamérica no existe nadie indiferente a la suerte del pueblo venezolano ni a la figura de Hugo Chávez Frías, ese hombre que se empina con resolución ante las más crueles adversidades, que no desmaya en su afán de cumplir el compromiso con su pueblo sin perder su esencia de hombre campesino, apasionado del béisbol, declamador, cantante y jodedor (como él mismo llegó a definirse) que de niño fue el mejor (si nos atenemos al juicio que sobre su habilidad detectó Barack Obama) vendedor de arañas elaboradas por su abuela.

En estas elecciones, la décima quinta que celebramos los venezolanos, enfrentó a un candidato que no calza los puntos necesarios para competir con Hugo Chávez Frías. Su fortaleza fue el respaldo económico, nacional e internacional que financió su campaña. Recursos de banqueros prófugos aliados a grandes capitalistas del mundo, del narcotráfico, de poderosos consorcios editoriales, la iglesia y la Casa Blanca, pero el Comandante se queda…carajo!

Todos ellos muestran el pavor que sienten a la organización popular, sobre todo cuando no pueden someter a un pueblo por la fuerza –como intentaron en aquel abril- ni por hambre como era el plan tras en sabotaje petrolero que en nuestro país aplicaron. Por eso este lunes, cuando el mundo rememora la imborrable figura del Che Guevara, vilmente asesinado hace 45 años por esa temerosa alianza descrita en párrafos anteriores, se agiganta hasta el infinito la del comandante Chávez quien desde la noble tierra venezolana, con su infatigable esfuerzo por redimir a su gente invita a los pueblos del mundo a luchar por la vía del socialismo como única vía para eludir los mecanismos demoledores del decadente capitalismo.


periodista
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Freddy Pérez


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