Presidente, no vale otro “pelón” en Carabobo

Es sumamente difícil no herir susceptibilidades al hacer una crítica al Presidente Chávez porque no es solo el presidente de La República Bolivariana de Venezuela, el presidente del PSUV, sino que es nuestro mayor y único Líder de un proceso revolucionario que está en macha así como iniciando un sistema socialista a la venezolana, nuevo, emergente, de este siglo. Y sobretodo, sin que nadie pueda negarlo, el que con mayor energía y constancia actúa revolucionariamente. Los demás, con el debido respeto de algunos, no cumple con esa compleja tarea, y lo que es peor otros “revolucinaruchos”, entre ellos los que la oposición bautizó de “matavotos de Chávez” como son muchos gobernadores y alcaldes casi majunches. 

Hemos leído fuertes críticas, duras, al presidente a raíz de su desincorporación de Nicolás Maduro como candidato a la gobernación de Carabobo, como ejemplo esta del articulista Javier Del Valle Monagas Maita, en su AUTO GOL DEL PRESIDENTE: “Coño si se está hablando de unidad, de concentrarse en las elecciones del 7 O, ¿Por qué se suelta esa mala perla en este preciso momento y en ese estado y en las condiciones políticas actuales? 

Es increíble la lluvia de llamadas y correos que empecé a recibir apenas el presidente hizo ese anuncio extemporáneo y, todas las llamadas y correos fueron para criticar el acto de anuncio y la oportunidad para ello. 

Esta crítica generó en los súperchavistas, los extra radicales la chillaran -de paso, los radicales son los que a la hora de las chiquitas en cualquier situación delicada sacan la cara para defenderla, más cuando se refiere a defender un proceso revolucionario y hasta con sangre lo hacen, o lo haríamos-, entre ellas una columnista de Aporrea, Mónica Hernández, que está entregada en cuerpo y alma a Chávez y a la revolución y no acepta ni una vainita en su contra, así lo demuestran sus artículos, y a la oposición les da hasta con el tobo como se dice en el argot boxístico.

Yo, al igual que una gran mayoría, daremos la vida por Chávez y lo que sea contra nuestro inédito proceso de cambios en Revolución, como podría suceder alrededor del 7 de octubre y del que estamos alertando para que estemos preparados y alertas, y aunque muchos no nos hemos incorporado a grupos que están preparándose para esa compleja coyuntura saldremos a luchar por nuestras verdades y resultados electorales dentro del proceso más transparente del planeta Tierra. Sin embargo con el perdón de los súperchavistas, de Mónica, creo que debemos ser críticos, sin que ello afecte al Presidente y a la Revolución ante la oposición, porque no la hagamos malsana.

Es como cuando nuestros padres, los seres más extraordinarios y queridos -como somos nosotros mismos- se equivocan, inclusive en cosas ligeras y no se las dejamos pasar sin irrespetarlos, mucho menos cuando son asuntos trascendentales. Los amamos pero les rebatimos lo que no estamos de acuerdo, y no por capricho, sino que lo hemos analizado en profundidad. Nuestro amado Líder, como todo mortal por más ilustrado e inteligente que sea, se puede equivocar -ha ocurrido varias veces- y como estamos en un proceso que “debería ser” participativo y protagónico valen las críticas bien sustentadas. Por sugerir algunos candidatos hay  unas tortas de gobernadores, y no digamos para su primera gestión, porque influyen las recomendaciones por amiguismos, compañeros de “luchas”, por haber sido parlamentarios, por compañeros de partido y de poderes, etc., pero es inexplicable, hasta imperdonable, que se les apoye para una segunda gestión por no consultar a diversos sectores y conformarse con alguna encuesta y, aunque parezca irrespetuoso, por un apoyo popular ya que éste, a veces, se conquista fácilmente, o más fácil con ayudas, etc., sin que perciban la visión integral del concepto revolucionario.

En cada ciudad hay chavistas con capacidad de análisis que permite evaluar una gestión y mucho más si va o no en dirección al socialismo, difícil tarea en una nación lastrada por años por la corrupción, la ineficiencia, y agregándole que dichos gobernantes creen que hacer obras es revolución, cuando eso es lo menos que deben hacer, así como ni siquiera cumplen con resolver los problemas de la basura, ni el arreglo de las calles, ni mejorar la vigilancia y lo que es peor no entienden que lo más revolucionario es “empoderar al pueblo”, o sea organizar a las comunidades, ensañarlas, coordinarlas para que se desarrollen armónicamente, que preparen sus planes –ahí hay que asesorarlas- y entregarles los recursos una vez que, además, paralelamente fortalecidas hayan mostrado que cuentan con una exigente “contraloría social” a la que hay que vigilar y apoyar. Al contrario muchos han jugado a su fracaso, directa o indirectamente sin apoyarlas y asesorarlas, par mantener sus privilegios -poder, que les jalen, etc., etc.- muy a la cuarta, con su toque de corrupción por supuesto.

Ha habido equivocaciones de Chávez, y de sus asesores, al profundizar en el análisis de los pseudo revolucionarios en cuanto a su personalidad, su compromiso social, etc. de los aspirantes y por ello nos hemos arrepentido tarde perdiendo gobernaciones y otras que están por perderse. Por ese miedo y por esas tolerancias en cuanto a seleccionados es que reaccionan, o reaccionamos, de esa manera que pareciese contra Chávez, y solo es una valedera apreciación, sin que pueda ser vista como que es una desobediencia o que va a mermar su liderazgo.

Carabobo ha sido el mejor ejemplo, por ejemplo recostarse a la personalidad de Acosta Carles el amigo, el revolucionario, quien dio la vida con honor por una justa y noble causa, no daba al otro, con los mismos apellido, innombrable, para apoyarlo, ese fue un pelón. Más adelante, ya habiéndola cagado dentro de una sociedad muy compleja como la valenciana en general, donde se pudo apreciar que la revolución no sirvió, aunque expliquemos que fue por culpa de eructador, es muy cuesta arriba escoger un buen candidato.

Otro pelón, para mí, fue proponer a Mario Silva, conocido por su valiente e importante aporte en La Hojilla, que no pelamos ni un solo día, ya que por polémico, como debe ser en ese bastión contra los apátridas, no es el candidato de simpatías, porque hasta bastante críticas negativas a sus posiciones, discursos, etc., ha recibido de los propios chavistas. Y lo es la de Ameliach, ya que aunque al presidente y a los dirigentes nacionales del PSUV, más a los de acá de Caracas, les parezca muy conocido no lo es para la mayoría de los Psuvistas a nivel nacional.

Su paso por la Asamblea creo que nadie lo recuerda, no es carismático para nada. Todo lo contrario ocurre con Nicolás Maduro que tiene una labor encomiable, se ha ganado un espacio en el corazón de todos los chavistas y hasta en la de los independientes y de los mal llamados ninis. Y ojalá no caigamos en los errores del pasado, ojo, los adecos y los copeyanos, en su alternabilidad del poder ya que no había otra fuerte opción, se hacían creer que cada partido era lo máximo, que todos los venezolanos eran adecos o copeyanos o de otros partiduchos, salvo unos que otros cabezacalientes, y no evaluaban en profundidad que la balanza en las elecciones la inclinaban, e inclinan, la mayorías independientes.

Por eso una candidatura extremadamente dura del chavismo debe ir conectada a una imagen liviana, fresca, abierta, con algo de carisma. Maduro reúne esas condiciones y así lo habíamos aceptado todos en Carabobo y en Venezuela, por eso el trancazo fue duro. Pero también estamos de acuerdo en por su trabajo en la cancillería, en el PSUV y en la política permanente es insustituible en el cargo. Creo que hay tiempo para evaluar y rectificar, no podemos perder en Carabobo nuevamente. Vean el ejemplo de El Aissami, como lo llaman Tareck el bueno, habrá otro bajo el necesario concepto de integralidad de la simpatía.

Por otra parte, nuestro querido presidente aun insistiendo en que nos estamos jugando a la Patria, que nos tenemos que olvidar de todo lo que no conlleve al triunfo del 7 de octubre, en casi todas las visitas a los estados menciona a su candidato a la gobernación, donde queriéndole allanar a ellos su aceptación colectiva -por el portaviones- genera descontentos por las diferentes candidaturas que manejamos los chavistas (imaginen a los independientes esperando a que les presenten uno que les parezca mejor)  Repito, al mayoría de los venezolanos no es revolucionaria porque no la percibe todavía, ni los mismos chavistas, que son chavistas y más nada.

Ojo con sobrevalorarnos y descuidar a los independientes. Yo lo fui, aunque con Chávez desde el principio, hasta que me inscribí en el PSUV.

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Simón E. Lacise R.


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