Brownfield ponchao

¡Adiós William! Estuvo bien mientras duró. Estos últimos dos años y cinco meses desde que llegaste en agosto del 2004 han sido llenos de emoción, subidas y bajadas, momentos dificiles, separaciónes y mucha, mucha risa. Pero como a todas las relaciones, tenía que terminar algún día, y parece que el tuyo ya llegó. Pero no te preocupes, William, hiciste mejor que los demás embajadores estadounidenses que han estado en Venezuela durante los últimos ocho años. Ninguno duro tanto como tú; ninguno engaño tanto como tú y ninguno logró penetrar todas las rincones del país con sus dólares y sus “sueños americanos” tanto como tú. Y lo pasaste bien aquí. A veces te sentías lleno de adrenalina como un James Bond 007 escapando del tiroteo de tomates y jueves en los barrios del país, refugiado en tu Mercedes negro, saliendo a toda velocidad; y otras veces eras el manager de las grandes ligas de Estados Unidos, utliizando a los jugadores famosos y la pasión beisbolera del país para intentar hacer “amigos” e imponer tu visión neoliberal e intervencionista; y hasta a veces te convertías en comediante, bromeando con Roberto Giusti en tu programa favorita de la mañana en la FOX News de Venezuela: Globovisión.

Cuando llegaste al país en el 2004, habías logrado engañar a muchos venezolanos y venezolanas. Ellos pensaban que ibas a ser un diplomático de verdad, un hombre serio y reservado y no un payasito político que se mete donde no se debe meter, como fue tu predecesor Charles Shapiro. Personalmente creo que era evidente de un comienzo que ibas a ser mejor que Shapiro en cuanto a tu capacidad de engaño y peor que Shapiro en cuanto a tus intenciones de desestablizar la revolución bolivariana. Tus credenciales lo decían todo: diplomático de carrera que se graduó de la Escuela Nacional Superior de Guerra veinte años después de haber obtenido ya una licenciatura de la Universidad de Cornell; abandonaste la facultad de derecho después de haber completado dos años del programa de doctorado (faltando un año más solamente) para ir a tu primera misión en el extranjero, al consulado en Maracaibo, Venezuela en el 1979, año en el que tuvo lugar el mayor auge petrolero del país. Ocupaste puestos estratégicos importantes en el Departamento de Estado, desde misiones en Argentina y El Salvador, hasta cargos como subsecretario adjunto de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, director de política en el Departamento de Asuntos Internacionales sobre Estupefacientes y Aplicación de las Leyes, y asistente ejecutivo en el Departamento de Asuntos Internacionales. Fuiste miembro del Personal de Planificación de Política de la Secretaría de Estado y asistente especial del Subsecretario para Asuntos Políticos antes de ser el embajador de los Estados Unidos en Chile. Y tuviste una misión especial en Panamá como asesor político del Comandante en Jefe del Comando Sur del Pentágono durante la invasión gringa en el año 1989 en ése país.

Entonces, tu llegada a Venezuela parecía lógica, y viniste para terminar el trabajo que Shapiro no pudo cumplir. Al pobre Shapiro lo poncharon duro: el golpe (strike uno), el sabotaje económico (strike dos), y el referendo revocatorio (strike tres y ponchao’!) Pero tu, William, le diste lo mejor que tenías y jugaste un buen partido, pero lamentablemente para tí, perdiste. No lograste nada con el boicot de las elecciones parlimentarias en diciembre del 2005 (strike uno), y bueno, a pesar de una multi-millonaria campaña electoral y una buena campaña mediática internacional demonizando al Presidente Chávez, el 3 de diciembre fue un “doble play” (dos ‘outs’ en uno): la oposición no logró unirse de verdad (strike dos) y Chávez ganó una victoria abrumadora (strike tres).

Pero hiciste mucho en tus casí dos años y media, Sr. Brownfield, y dejaste una pista muy buena para tu reemplazo, Patrick Duddy. Gracias a tí, William, tenemos los American Corners (Rincones Americanos) en cinco estados del país para ampliar el trabajo propagandistica en contra del gobierno venezolano; la USAID y la VICC en todos lados penetrando la sociedad civil con su ideologya; alrededor de 340 grupos y/o proyectos financiados por el Departamento de Estado en el país (miles de consciencias compradas); el doble cantidad de financiamiento a la oposición desde hace dos años cuando llegaste (para comprar aún más consciencias); y más operaciones clandestinas y secretas que antes (léese: más CIA).

Sabemos que no nos estas dejando, William. De tu nuevo bunker en Bogotá, Colombia, la embajada más importante y poderosa de los Estados Unidos en América Latina, estarás pendiente de Venezuela. Seguro que te hará más facíl en Bogotá reunirte con tus colaboradores venezolanos (puedes tomar té con Pedro Carmona cuando quieras, sin espias chavistas tirándote juevos y denunciándote por los medios) y seguir conspirando en contra de Chávez y la revolución. Y facilmente podrás pasar por la frontera sin sospecha a tu tierra preferida de Venezuela, el estado Zulia, para festejar con tu compinche Rosales y planificar la separación de esa región del resto del territorio venezolano.

Aunque te extrañaremos mucho, Sr. Embajador, sabemos que estarás cerca, siempre pensando en nosotros.


¿CUAL SERIA LA MISIÓN DE PATRICK DUDDY?

Por Eva Golinger

7 febrero 2007

El escogido para seguir la misión fracasada de Washington en Venezuela, Patrick Duddy, fue escogido en octubre del 2006 para reemplazar a William Brownfield como Embajador de los Estados Unidos en este país. Pero, ¿cuál sería el plan de Duddy? ¿Seguirá en lo mismo que Brownfield?

Su formación fue parecida a Brownfield. Patrick Duddy obtuvo su maestría en Estrategia de Seguridad Nacional de la Universidad Nacional de Guerra (National War College) de los Estados Unidos, además de una licenciatura de la Universidad “Colby College” y otra maestría de la Universidad Northeastern. Se ha desempeñado como cónsul general de los EEUU en Sao Paulo, Brasil y asistente jefe de la misión en la embajada estadounidense en La Paz, Bolivia, donde ayudó incrementar la presencia militar estadounidense y la penetración de las fuerzas armadas bolivianas. Tanto como Brownfield, Duddy ha trabajado en diferentes embajadas y entidades de los Estados Unidos por toda América Latina, como por ejemplo en Chile, República Dominicana, Costa Rica, Paraguay y Panamá, dándole una buena experiencia en la región y un conocimiento íntimo del funcionamiento de diferentes gobiernos en el hemisferio y de las relaciones entre ellos.

Duddy ocupó el cargo del asistente subsecretario de estado por asuntos de Brasil, y Cono Sur y el Caribe en agosto del 2005 y tuvo un papel crítico en las elecciones en Haiti en el año 2005 promovidas por Washington y que tomaron lugar después del golpe de estado contra el presidente Jean-Bertrand Aristide.

Pero Patrick Duddy es más bajo perfil, menos conocido y en ese sentido, más peligroso para Venezuela. Su presencia en Venezuela ahora podría tener que ver con un intento de interferir en la relación entre Venezuela y Brasil, debilitando el Mercosur e intentando romper el apoyo que tiene Venezuela en el continente. Siendo experto en la política del Cono Sur, y de Brasil, particularmente, la misión del Sr. Duddy en Venezuela seguramente se tratará de esos temas, entre otros más.


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Eva Golinger


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