¿Con qué se come el Poder Popular?

En cuanto al Poder Popular, debemos comenzar por entender primero el significado de a qué nos referimos cuando hablamos de PODER, palabra que puede buscarse en muchos diccionarios y seguir sin entender a que nos referimos en realidad. El poder no es un objeto abstracto o una estructura en alguna parte a la que debamos llegar para tomarlo. El poder pensado como un objeto es solo una representación muy limitada del entendimiento. Y no podemos quedarnos con esta definición.

Hegel, por ejemplo, nos dice que el intentar poner en movimiento las representaciones propias del entendimiento es una actitud o tendencia muy difícil de vencer.

Si queremos realmente avanzar en la estructuración de un nuevo modelo de sociedad democrática, participativa y protagónica que se sustente en el conocimiento libre, primero debemos aprender a poner en práctica la dialéctica marxista, partiendo de nosotros mismos; si nuestras representaciones del entendimiento son estáticas, jamás llegaremos a darnos cuenta siquiera de nuestros propios errores. Siendo de vital importancia que comprendamos que para vivir en sociedad nuestros esquemas de pensamiento y comportamiento deben ser sociales, pensando más en el colectivo que en el individuo. Debemos dejar de lado nuestros preconceptos, de manera que ante las opiniones emitidas, pongamos en duda nuestras propias creencias, para llegar a través del análisis objetivo a una conclusión más acertada, que nos reafirmará aun más nuestros propios valores, o nos permitirá modificarlos si estábamos errados. Si no desarrollamos esta actitud, no es posible que podamos pensar que ayudaremos a construir una sociedad mejor, no estaremos ni en capacidad de soñarla.

El poder es una realidad propia de nuestras relaciones humanas, las cuales, de una forma u otra, siempre son sociales y políticas. El poder se construye en sociedad por medio de la oposición de los intereses de los diferentes grupos humanos organizados, de la misma manera en que se van formando los propios individuos con el roce social, en una constante lucha de contrarios por el reconocimiento, lucha que genera poder. Todos los cambios sociales tendrán siempre como centro el tema del poder, como una lucha en la cual se obtendrá quién y como será reconocido.

Opuestos a los mecanismos de poder establecidos en nuestra sociedad capitalista, crear PODER POPULAR significa crear nuevas relaciones humanas, nuevas relaciones sociales y nuevas relaciones políticas. Cambio que, es claro que no comenzará en el mismo momento en que se tome el aparato del Estado, esas nuevas relaciones no se decretan, hablamos de relaciones intrínsecas al propio comportamiento humano. Las relaciones humanas capitalistas fueron conformadas durante un largo proceso de aprendizaje, de ensayo y error, durante todo el proceso de consolidación del propio sistema capitalista, se fueron construyendo en el camino, durante todo el proceso de transformación de las estructuras feudales en estructuras capitalistas. Si no tomamos conciencia de esto, puede ocurrir que continuemos reproduciendo el mismo poder de dominación contra el que pretendemos insurgir. Quedando reafirmada la consigna del PCV, CREANDO PODER POPULAR, RUMBO AL SOCIALISMO.

Podemos concluir entonces que toda actividad humana es tanto política como social, aunque no de una misma manera, debido al ámbito en que se desarrolle la lucha que exprese dicha actividad humana. Entonces, nos referimos a lo netamente político cuando hacemos alusión directa al poder, o al hecho de ejercer el poder para transformar la realidad humana, ya sea esta política o social. Sin embargo, cuando nos referimos únicamente a lo social, hacemos alusión a la obtención o reivindicación de determinados derechos, sin plantearnos explícitamente el uso del poder.

Para construir el Poder Popular debemos tomar en cuenta la afirmación del Ché de ayudar a desarrollar " los gérmenes de socialismo" que se encuentran en el pueblo. La construcción teórica del Poder Popular tiene que atender las expectativas, las aspiraciones y los valores presentes en los sectores populares, quienes en definitiva sufren en mayor grado los efectos más indeseados de la explotación capitalista y del sistema de dominación, sólo así el socialismo tendrá sentido y representará la solución a los problemas de los oprimidos y excluidos. En caso contrario, estaremos sólo cambiando una forma de dominación por otra.


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