Si yo fuese oposicionista…

Quienes hasta 1999 estuvimos de manera permanente, consciente y radical en oposición política a los gobiernos de turno, que por ello: nos opusimos a las injusticias y abusos de las autoridades universitarias; nos limitaron para optar a puestos de trabajo dignos y nos dificultaron al máximo para lograrlos; fuimos excluidos de los concursos para ingresar como profesores universitarios; nos desconocieron méritos académicos por nuestra ideología; debimos recurrir a la autogestión para fijar “Posición” en nuestro periódico universitario, entre otras, podríamos intentar un ejercicio de otredad para ubicarnos en la visión de los “oposicionistas” a la Revolución Bolivariana.

Necesario es recurrir al Diccionario Enciclopédico Larousse (2009), que define al oposicionista como “Persona perteneciente o adicta a la oposición política”, por lo tanto damos tal calificativo en muestra de merecido respeto a las y los compatriotas que en pleno ejercicio de su Derecho Constitucional, profesan una ideología distinta a la nuestra y la expresan políticamente, es decir, sin ambages, con estoicismo y conscientes de su posición, además de buscar inteligentemente el poder político en el debate de ideas y por vías democráticas, entendiendo que la guerra es la máxima expresión de intolerancia y que existe una ética en la política.

Al respecto vale acotar que no por participar en los procesos electorales, ni por haber sido electo diputado o diputada se es necesariamente acreedor del referido calificativo, habida cuenta que muchos de quienes fueron electos con el voto oposicionista hoy impulsan la violencia y recurren a la mal llamada política sucia, como recurso perverso que desvía la intención de sus electores y les defraudan políticamente.

Por eso si yo fuese oposicionista:

  • No atacaría irracionalmente las políticas, programas y medidas exitosas del Gobierno Revolucionario, pues los avances en Educación, Salud, Deporte, Cultura, Derechos Humanos, Tecnología, Agricultura, Vivienda, Economía, Financiamiento, Transporte, Vialidad, Reservas en Divisas y Relaciones Internacionales, entre otros, son tan evidentes que ignorarlos constituye “contraoposicionismo” más que contrarrevolución...
  • No desconocería burdamente las leyes impulsadas por la Revolución en favor de los eternos excluidos, los grupos étnicos antes discriminados, la equidad de género y los derechos de la mujer, el respeto por la diversidad e inclinación sexual, la protección a los niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo, el empleo para los jóvenes, defensa de los marginados laborales, dignificación de las personas con discapacidades, y muchas más, pues constituyen una clara exaltación a los valores humanistas que las mayorías reconocen y anhelan…
  • No aceptaría ocupar cargos de responsabilidad que implican la direccionalidad y ejecución de las políticas públicas emanadas de un Gobierno Revolucionario, que como tal, apuntan a transformar lo que ha existido y en esencia constituye la visión-acción “opuesta a los principios por defender”, pues desempeñarse como directivo o jefe de alguna instancia gubernamental representaría reconocer que no hay exclusión ideológica…
  • No usaría el disfraz rojo-rojito para proyectar una imagen falsa, ni cultivaría la confianza para destruir solapadamente desde adentro, como la más ruin especie parasitaria y depredadora, pues la deslealtad y la traición siempre son rechazadas en cualquier grupo humano…
  • No acudiría a recibir los beneficios de las Misiones Barrio Adentro, Sucre, Alma Mater, Vivienda, AgroVenezuela, no cursaría los Postgrados del convenio Cuba-Venezuela, como tampoco compraría celulares Vergatarios, ni iría a los Supermercados Bicentenario y menos a Mercal o PDVAL, sino que asistiría a clínicas, universidades privadas, a las empresas inmobiliarias, al crédito de la banca privada, postgrados en Harvard, celulares de marcas comerciales y a las cadenas de supermercados, pues de lo contrario estaría reconociendo que el Estado debe participar directamente en la Salud, Educación y Economía…
  • No agrediría al Presidente de la República en su condición humana, su familia y su salud, pues aparte de antiético e inmoral estaría contribuyendo a su descubrimiento como persona, a estimular la solidaridad y fortalecer admiración a su tenacidad entre los seguidores, entre quienes les ha sido indiferente y hasta quienes le adversan…
  • Haría un esfuerzo por estudiar y comprender las abismales diferencias existentes entre el Socialismo liberador (rechazado sin argumentos) y el capitalismo esclavizante (añorado sin justificación), así superaría la vergüenza de ser oposicionista por capricho inconsciente o por ignorancia extrema…
  • Finalmente: como la política es conocimiento objetivo de la realidad, seguramente no fuese oposicionista…
  • albanozam@hotmail.com


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Albano A. Zambrano (*)

Economista Agrícola. Profesor de la UPT ?Argelia Laya?

 albanozam@hotmail.com

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