¡Sileeeeeeeencio, sileeeencio!

Titulamos la nota con la canción de “El Puma” José Luis Rodríguez para abordar el vacío declarativo de los voceros de la derecha con respecto al caso Colombia. Dice la conseja popular que “el que calla otorga” y, si bien puede haber silencios sabios y eruditos, la mayoría de los silencios corresponden al de Juan Peña, mediocre magistrado “diente roto” del inmortal cuento de Pedro Emilio Coll. También hay más abyectas maneras de callarse la jeta: el silencio del traidor, como el de Judas cuando besó a Cristo; o el silencio cómplice que guardan los granujas para defender fascinerosos cómplices.

A este último silencio ya nos tiene acostumbrado la oposición venezolana cuando la postura socialista entra en contradicción fáctica con el imperialismo. Sea contra los gringos o con sus cipayos de la oligarquía colombiana, la postura de monolítica defensa de los intereses patrios siempre consigue en los voceros de la oposición un silencio que, apelando al cliché, podemos calificar de sepulcral. Guardan silencio mientras siguen en su labor de zapa trabajando para instalar aquí el reino pitiyanqui sin saber que, aunque las bombas gringas sean "inteligentísimas", su democracia de la muerte llegará a tirios y troyanos por igual.

Nada dice el “joven maravilla” de Leopoldo López, ni el firifiro millonario del Circuito Radonski; nada dice tampoco la Martha Colomina ni el “oráculo” de Luis Vicente León; calla el MAS, calla Copei,  calla Pablo Medina, calla Julio Borges y “el doctor” Zuloaga; calla “Matacuras” y “Cabeza e´Motor”; calla Lorenzo Mendoza y las mafias de los alimentos; calla la banca y Fedecámaras; incluso se incorporan a este famélico “Club de Callantes” los jirones que quedan del PPT: callan todos y ese silencio es ensordecedor.

Y aunque las torneadas canillas de María Corina hayan sido admiradas por el sátiro Bush, Beatriz de Majo siga con ganas de demostrarnos que en Colombia se halla el Séptimo Cielo y Delsa Solórzano haya usado sus siliconados labios para proferir toda suerte de denuestos contra el proceso de liberación que vivimos, no han dicho ni pío frente a la escalada de la oligarquía colombiana para abonar el terreno para una agresión imperial contra nuestra Patria: nadie dice nada para no mostrar las nalgas de la verdad. Rezan ante el monárquico Cristo Rey que venera Urosa, para que los marines se instalen a matar gentuza (léase venezolanos) y a llevarse nuestros recursos naturales para el carajo viejo; es decir, para EE.UU.

No obstante, y para confirmar la excepción de la regla, sí ha habido un fascista de uña en el rabo ¡cuándo no! César Pérez Vivas, quien con la perruna obediencia que prodiga al imperio se ha manifestado a favor de Colombia por la mismísima calle del medio. A gañote tendido ha dado su apoyo a los aparatos paramilitares que lo financian y para que no queden dudas vocifera que “a él nadie le calla la boca”. Y con la formación clandestina que recibe del Opus Dei se articula para permitir la generación de un “casus belli” que nos ponga a matarnos con nuestros hermanos. Pero en el fondo también guarda silencio: el silencio del vacío moral e ideológico de quienes venden su patria, y hasta a su abuela, a cambio de dinero.

Estos silencios contrastan con las voces múltiples y diversas que desde la dignidad se levantan para plantarse en defensa de la sagrada soberanía, evadir las trampas de las oligarquías sin patria y apoyar a nuestro Comandante Presidente. Desde Colombia, por ejemplo, miles de trabajadores “mamados” por la política criminal de Uribe y pelando bolas por el cese del intercambio fronterizo se pronuncia en rechazo a todo lo que huela a pitiyanquismo y altos voceros de la política neogranadina no han dudado en condenar el torpedeo del proceso de reconciliación entre los dos países. Juan Manuel Santos, por cierto, calla también y bota tierrita diciendo que “…todavía Álvaro Uribe es el presidente…”

Ya de este lado, de Venezuela, son las voces del pueblo quienes arden en claridad y se pronuncian a favor de Simón Bolívar, de su sueño de integración y de rechazo a las maniobras traidoras de los herederos de Francisco de Paula Santander. El pueblo entiende la trama del imperialismo, sus argucias y engañifas, y se suma a la plaza en defensa de la libertad, la justicia y la revolución. Es que somos millones, gritando en una sola voz.

(*)Director de Comunicación y Propaganda del Comando Bolívar 200 Barinas

pegenie@hotmail.com



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Pedro Gerardo Nieves (*)

Autodidacta. Comunicador popular, coordinador de la Brigada de Agitación, Propaganda y Comunicación Florentino del PSUV Barinas, vocero de la Guerrilla Comunicacional Florentino, delegado de formación de la Escuela Nacional de Formación Socialista "Hugo Chávez" del PSUV.

 pegenie@hotmail.com

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