Chavistas arrasaron con los grammys

Después de la polémica actuación en la entrega de los Premios MTV, cuando más que en Calle 13 el protagonismo recayó en las franelas que usó Residente, el dúo puertoriqueño volvió a arrasar. Esta vez se ganó, nada más y nada menos que cinco Premios Grammys. ¡Algo está pasando en el mundo y los medios no lo quieren decir! Por ejemplo, tanto Globovisión como sus similares norteamericanos y europeos se apresuraron a afirmar al día siguiente de la gala de los MTV, que René Pérez se había colocado la –ya famosa- franela con el escrito: “Chávez, mejor artista Pop” para burlarse del Presidente venezolano, sin embargo, horas más tarde el propio cantante dejaría claro que no fue así. Lo que nunca transmitieron los medios, fue la euforia del público cuando el reggaetonero apareció en escena con semejante vestimenta. Tampoco, la ovación que le ofrecieron cuando sustituyó la camiseta alusiva a Chávez por la que señalaba a Álvaro Uribe como paramilitar. Esto es bastante significativo porque estamos hablando de un evento que reunió a los más aplaudidos, más sonados, más radiados y mejores pagados artistas comerciales del mundo latino norteamericano. Es decir, los que acaparan la atención de quienes a su vez reciben diariamente millones de mensajes antichavistas. Como diría Leli Páez: “A pesar de los medios, los pueblos están aprendiendo a leer”.

Creo que, más allá de las pasiones… de que nos guste o no el reggaetón; de que nos guste o no Calle 13; de la evidente cagada de traerse a este grupo para celebrar el cumpleaños de Alí Primera, en vez de haberlo hecho en otro contexto, hay que tomar en cuenta que los tipos están sirviendo de termómetro para medir la temperatura política que los medios distorsionan constantemente. Esto es tan así que, Olga Tañón, quien fue víctima de presiones e inclusive le quemaron sus discos en Miami, cuando decidió cantar en Cuba junto a Juanes en aquel “Paz sin fronteras”, cuya apreciación ya he manifestado a través de esta misma vía, pocos días después ofreció un concierto en el corazón de la gusanera y repletó el escenario. Inclusive, tuvo que sacudir duramente a varios periodistas que pretendieron –en una entrevista- cuestionar su actuación en La Habana. Calle 13, después de aquellas históricas camisetas y del concierto en la Carlota, fue a recibir sus Grammys en Las Vegas e igual que en los MTV, el público se levantó a aplaudir eufórico en cada una de las cinco veces que Residente y Visitante subieron a recoger el galardón. Nadie les sacó la madre… nadie los amenazó de muerte… nadie les gritó: “fuera chavistas vendidos”, como esperaban CNN, Caracol y Globovisión, entre muchos otros medios. No, los músicos borinqueños fueron recibidos por sus colegas y demás invitados a cada vuelta del escenario, con abrazos, besos, apretones de mano y congratulaciones. En las calles del Bronx, Puerto Rico y gran parte del mundo, sus millones de fans celebraban el éxito de los polémicos reggaetoneros chavistas.

Y… que conste que no estoy promocionando a Calle 13, ni al reggaetón. Eso lo dejo a mi amigo Cheo Bracho, conocedor y amante de este género –según él- voz emergente de los barrios antillanos y neoyorkinos. “Yo me muero como viví” junto a Silvio, Alí, Lilia Vera… y a pesar de todo, a Sabina. Pero que sirva esto como ejemplo, primero para los guabinos que creen que con eufemismos o “neutralidades” van a garantizarse el éxito. Aquellos que muchas veces se financian con dinero de la revolución pero andan con el cuento de que “el arte y la política no deben juntarse”. Y en segundo lugar, para los que por su miopía no pueden ver que Calle 13 ha tenido la valentía de meterse en el estómago del monstruo para reventarlo desde adentro y develar al mundo que hasta en Estados Unidos hay chavistas como arroz en China. Para quien no lo sabe, este dúo ha vendido millones de discos en todo este Continente y el mundo, llevando el mismo mensaje antiimperialista de nuestra Revolución… ¡Claro! a su estilo y con su particular lenguaje callejero, asumiendo como Alí que “no hay mayor grosería que esta misma sociedad”. Que ha montado una tarima para cantar de gratis y denunciar públicamente al FBI por el asesinato de Filiberto Ojeda en Puerto Rico. Y que ya se ganó hace dos años un Grammy, con un video en el que mostraba una de las desconocidas maravillas Suramericanas: El Salar de Uyuni, del altiplano boliviano. Qué tal si se les ocurre hacer una canción a Nuestra Revolución y se vuelven a ganar cinco Grammys. Creo que mejor mensajero no vamos a conseguir.

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Darvin Romero Montiel


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