La sombra de Gaitán en el cielo de Colombia

“Le vamos a hacer cambiar la sonrisa por la mueca amarga de la derrota”, dijo el líder liberal de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, en un memorable discurso en el teatro municipal de Bogotá, minutos antes de que las balas disparadas por el arma de los ejecutores del plan, organizado por la oligarquía, impactaran en su cuerpo y enardecieran a un pueblo que vio apagada su esperanza de redención hace 62 años. Que no tuvo otra opción que resistir en la montaña y en cada rincón de la geografía de ese país suramericano. Tres balazos dejaron a Colombia preñada de un sentimiento colectivo que arrastró a liberales y conservadores a una lucha fratricida que le ha costado al país miles de muertos, infinidad de desaparecidos y cuatro millones de desplazados. “Yo no soy un hombre…yo soy un pueblo… si me matan vengadme”. Desde la capital colombiana, Gaitán arengó a las masas y con su agudeza aseveraba: “Nos están engañando las oligarquías a todos nosotros, los oprimidos, …esta gente no cree en el pueblo de Colombia...la fuerza colombianista…va más allá de los conservadores y liberales”. Y “los engañadores de todas las horas”, la oligarquía colombiana lo sacaron del camino. De esos caminos que cuando se cierran, la lucha armada se hace imprescindible, pero que cada cuatro años se abre como posibilidad para los casi 23 millones de colombianos que no votaron por la guerra el 30 de mayo pasado, en la primera vuelta, en las elecciones presidenciales. A menos de ocho días para elegir quién será el sucesor de Álvaro Uribe Vélez el próximo domingo 20 de junio, las encuestas y sondeos de opinión financiadas por los grupos económicos de poder en el vecino país siguen inclinando la balanza a favor del ex ministro de la Defensa y candidato por el uribismo, Juan Manuel Santos. Ya no se trata de un eventual empate técnico como señalaron los encuestólogos o especialistas en opinión pública con miras a la primera vuelta, cuyos resultados no se correspondió con sus pronósticos, sino que se afirma que la intención del voto de los colombianos es de 61.1 por ciento para Santos y apenas el 28 por ciento expresa que votará por Antanas Mockus, con diferencia de casi 37 puntos, según reveló Datexco contratada por el diario El Tiempo de Bogotá y la radio colombiana. Otra encuesta, publicada por el diario El Espectador, señala que la intención de voto es de 66, 5 por ciento para Santos y 27,4 por ciento para el candidato del partido verde. El candidato del Gobierno de Uribe y de la oligarquía ha sumado el respaldo de los candidatos presidenciales Germán Vargas Lleras y Noemí Sanín, a quiénes los convocó para un Gobierno de Unidad, lo cual interpreto será la unidad en torno de la política de Seguridad Democrática de Uribe que ha sumido a Colombia en una desaforada violencia política y militar contra sus adversarios y los intereses del Gobierno de los Estados Unidos y las contratistas petroleras. En tanto, el candidato liberal Rafael Pardo y sus aliados deshojaron la margarita sobre el respaldo público a Santos. Los tres candidatos presidenciales no alcanzaron la votación insuficiente para pasar a la segunda vuelta de la contienda electoral, pero esta alianza es significativa cuando de apoyos a cualesquiera de los dos candidatos con opción de triunfo se refiere y puede ser definitiva para materializar el triunfo, aun cuando los votos del electorado no son endosables. La campaña concluyó y el “profe” Mockus lanzó todos los golpes que pudo en su estrategia para golpear al virtual candidato de la oligarquía colombiana y ganar por nocaut en el último asalto de la pelea, endilgándole, incluso, a Santos de apoyar a Pedro Carmona Estanga, asilado en Bogotá, tras el Golpe de Estado en Venezuela contra Hugo Chávez Frías en abril de 2002. De igual modo, acusó a Santos de su vinculación con el Gobierno de Uribe salpicado por la narcopolítica. También, Mockus dijo no compartir “la debilidad de quienes festejan falsas victorias de guerra a costa de la vida de civiles inocentes”, aludiendo a los falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales, cuya responsabilidad pesa en las espaldas de Juan Manuel Santos como ministro de la Defensa del Gobierno de Uribe Vélez. A escasos días de los comicios presidenciales, los ojos de los pueblos de América Latina y el Caribe se fijan en Colombia, donde se mantiene viva la esperanza de veintitrés millones de personas que se pronunciaron contra la guerra el 30 de mayo; unos absteniéndose por no confiar en ninguno de los nueve candidatos presidenciales que aspiraban a suceder a Uribe a partir del 7 de agosto próximo, y otros votando contra Santos y respaldando al candidato de su preferencia. “Los engañadores de todas las horas”, tanto en Colombia como en Venezuela, celebran desde ya la continuación del uribismo en el Gobierno. Sólo la sombra de Gaitán en el cielo de Colombia puede convertir la sonrisa de los apátridas en “la mueca amarga de la derrota”.

marinsjournalist@hotmail.com


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