Entrevista de Jan Kühn (amerika21)

Nicmer Evans: “Hay una crisis de liderazgo en el país”

Nicmer Evans

Nicmer Evans

Credito: Archivo

01-09-15.-En los medios internacionales y en parte también aquí en Venezuela se dibuja un panorama muy catastrófico de Venezuela a nivel económico y se habla de un país al borde el abismo. ¿Cómo ves tú la situación actual, que tan grave están la situación económica y las implicaciones sociales que tiene?

Fijate, las matrices de opinión de los medios durante estos quince años de gobierno de un proceso revolucionario han sido definitivamente siempre adversas y buscando atacar de manera desproporcionada lo que ha sido la realidad del país durante la conducción del presidente Chávez. No con eso desmerito el hecho de que alguna denuncia o algún elemento que haya estado presente en los medios pudo haber tenido razón. En todo caso, lo que sí predominó es una férrea confrontación entre la realidad y lo que muchos sectores a nivel nacional e internacional quisieron mostrar como una catástrofe de un modelo que por el contrario tuvo un auge extraordinario y que tuvo repercusiones inmediatas en los pueblos de América Latina: Ecuador, Bolivia, Cuba, en algún momento Paraguay, en algún momento Hondura, Argentina, Brasil. Fueron caja de resonancia de lo que aquí se despertó y tuvo su propia interpretación en cada uno de esos países, algunos con éxito y otro no con tanto éxito.

Sin embargo hoy vemos una situación muy particular después de la muerte del presidente Chávez. Si es verdad que el presidente Chávez tuvo muchísimo éxito en la aplicación del modelo político, en la aplicación del modelo social, tuvo serias dificultades en la aplicación del modelo económico y eso vino arrastrando problemas que hoy se ven mucho más claro cuando quien conduce el modelo económico aparte del político y aparte del social tiene profundas dificultades para generar lo que generaba el presidente Chávez, que es generar soluciones e incluso algunas veces hasta malabarismos políticos para poder subsanar parte de la desidia. Además también hay un elemento importante que diferencia hoy de todo estos años: Por primera vez tenemos un barril de petróleo que pasó de 100 dólares a 40 y eso ya escapa del control del mismo gobierno.

Hay un elemento transnacional que incide de manera proporcional en la popularidad de los movimientos en Venezuela. Tú puedes hacer un cruce entre el incremento o la disminución del precio del barril de petróleo y verás como es directamente proporcional a los cambios políticos y al apoyo popular al presidente de turno. Es una realidad muy concreta y Nicolás Maduro no iba a escapar de eso. A Nicolás Maduro le ha tocado asumir una presidencia muy compleja porque ya en los últimos años de vida, el presidente Chávez no había tenido la capacidad de verdaderamente manejar los asuntos económicos. Él sabía que era un problema pero no pudo abocarse como se había abocado en los años anteriores a la resolución de los problemas económicos, previendo además de lo que podía suceder aun cuando era casi imprevisible lo de la caída del barril de petróleo. Pero sí, estábamos ya entrando en dificultades.

Hoy todavía no hemos vivido realmente la ausencia de la cantidad de divisas que son necesarias para mantener una economía rentista absolutamente dependiente de las importaciones y ese fue el gran problema de la gestión del presidente Chávez. Él concebía un objetivo claro pero la aplicación del modelo no dio resultado. ¿Por qué? Porque un socialismo fundamentalmente se basa en su capacidad productiva y en el desarrollo de la fuerza de producción pero a través de una relación social con los medios de producción distinta al capitalismo. Pero jamas aparta la necesidad de la valoración justa del trabajo y el estímulo del trabajo para la producción.

Lamentablemente a partir de la mala aplicación del modelo, se desvirtuaron muchísimas cosas en relación a la valoración del trabajo. Pero también a la valoración de la producción nacional a favor de las importaciones como consecuencia de lo que en algún momento el presidente Chávez denominó el “socialismo petrolero”. Fatal concepto para lo que debía ser una economía seguramente mucho más diversificada con una industria importante, que nadie puede negar que deba seguir siendo la base de la economía pero que es necesario que pueda generar modificaciones en la forma de procesamiento e industrialización. Además, la cultura consumista del venezolano es verdaderamente exacerbada y eso también ayuda a las dificultades que se tienen desde el punto de vista económico.

Entonces, lo que vemos hoy en los medios de comunicación afuera siguen siendo matrices de opinión exageradas, malintencionadas, con el objetivo de desestabilizar, pero la información no siempre dista de la realidad, lo que dista de la realidad es la intencionalidad. Pero sí hay colas, hay desabastecimiento, hay escasez dramático de productos. Hablamos de medicamentos para enfermedades crónicas, no estamos hablando de solamente de un medicamento para un dolor de uña o un dolor de cabeza, no, estamos hablando de medicamentos para la tensión, medicamentos para la diabetes, para el sida, para el cáncer. Eso implica que hay una depauperación terrible de la calidad de vida del venezolano porque hoy las divisas que necesitamos para la importación cada vez son más escasas.

La verdadera gran escasez es una escasez es de divisas y está, entre otras cosas, originada por el altísimo nivel de corrupción que existe en Venezuela, eso no es de ahora, el problema es que ahora se ve más porque el presidente Chávez, no es que desconocía que hubiese corrupción en su gobierno, pero el generaba una impronta moral en su gobierno que hacía que los corruptos tuviesen que disimular hasta delante de él.

Te voy a relatar un cuento sorprendente, que todavía me impacta mucho: Un amigo muy querido tiene un amigo en la tesorería – no voy a involucrar nombres. Un día me comenta mi amigo: “Oye, me invitó fulano de tal de la tesorería, vamos a vernos.” Al día siguiente me cuenta mi amigo que el de la tesorería, tiene un alto cargo, le dice: “Acompáñame que voy a comprar una moto.” Una de alto cilindrada de esas muy caras. Él sabe algo de motos y le recomendó algunas. En ese momento le dice: “¿Tú quieres una?” Así como si fuera un café. Él se sorprende y le dice: “No, no, no, yo no quiero una, cuando la quiera la compro.” Y el tipo le dice: “Chico, acéptamela.” – “No, no te la voy aceptar.” – “Está bien, no me la aceptes pero debo confesarte que es que no hallo que hacer con el dinero. Yo estoy desesperado porque me boten de la tesorería, porque salga ya, porque caiga el gobierno, que pase lo que pase para yo poder ir a disfrutarme el dinero que he acumulado porque he acumulado un dinero simplemente por estar en el cargo.” Él ni siquiera lo atribuye a un problema de corrupción. “No hallo que hacer con el dinero, el dinero es como la gripe, no se puede ocultar, es como una tos, uno no la puede disimular.” Esto es un poco ilustrando una cosa aparentemente jocosa pero es una cosa dramática. Los niveles de corrupción en instituciones como la tesorería nacional son públicos y notorios.

Ahora, el problema estructural que genera la corrupción en Venezuela tiene otro problema de fondo mucho más crudo que es que la visión de la administración pública venezolana hace que haya una imposibilidad de hacer controlaría social y de que haya transparencia en las gestiones públicas. No hay manera de hacer controlaría en Venezuela desde el punto de vista de la organización ciudadana porque las instituciones simplemente no te van a a dar información. Listo, ya no se puede hacer más nada. Esto trae como consecuencia el hecho de que durante doce años de control de cambio han circulado más de un billón de dólares de los cuales casi el 25% son parte de la fuga de capital. Y esos son datos oficiales del Banco Central de Venezuela. ¿Qué quiere decir eso? Que hay más de 250 mil millones de dólares de fuga de capital desde el año 2003 hasta acá.

¿Qué quiere decir fugados? Que se encuentran en cuentas en el extranjero que no han correspondido a importaciones, no tienen correlación con bienes, con inversión; simplemente se sacaron a través de la banca nacional pública o privada y están fuera del país.

¿Eso sería a través de que el Estado les da divisas a empresarios, sean chavistas u opositores, y ellos no hacen lo que dicen que van hacer?

Claro y además está intermediado por la banca porque el Estado no baja recursos, no asigna divisas si no es a través de la banca. La banca también puede ser un facilitador para poder sacar las divisas. Durante todo estos años ha habido una terrible complicidad entre un sector de la burocracia, un sector de la banca y un sector privado que se han articulado para hacer la gran estafa financiera del país – y se ha profundizado en estos últimos dos años. Hoy estamos viviendo una estafa financiera multimillonaria, nos han atracado a mano armada sin mostrarnos el arma. Lo peor es que por producto de la poca transparencia del Estado, tampoco podemos nosotros señalar quien fue.

Por eso es que hay un sector como Marea Socialista que está exhortando que se haga una auditoría pública venezolana, pero bueno, eso es otro tema. En todo caso eso te pone un poco en evidencia que la crisis que vive hoy Venezuela aunque es económica, es una crisis política y aún más es una crisis ética. Es una crisis ética que además pone en bandeja de plata a los opositores que critican al modelo, como si el socialismo hubiese sido aplicado en Venezuela. La realidad es que aquí en Venezuela lo único que ha habido es una aplicación de una socialdemocracia al estilo de Kautsky más que de Bernstein, una socialdemocracia que todavía respeta a Marx. Es lo único que se ha aplicado acá, claro, con avances muy positivos e importantes. Pero se trata de una socialdemocracia de centro-izquierdas que ha permitido buscar la redistribución más justa de la renta petrolera a través de políticas como las misiones pero que en el camino pierde una cantidad impresionante de recursos.

Sí, hubo un avance en la repartición de las riquezas, pero también estimuló mucho la corrupción y además ha generado poca conciencia política en cuanto a la superación de la dependencia. Ha habido un crecimiento de conciencia política en otros niveles importantes, la gente hoy habla de política con conocimiento de causas, habla de su constitución y está empoderada y apropiada de ella, habla de socialismo y del proceso revolucionario y te cita cosas, te reflexiona cosas. Cualquiera en este país está en capacidad de hacer eso, pero cuando se traduce en la necesidad de ver a un pueblo productivo que lucha por la justa remuneración de su trabajo, que valora su trabajo y que ve planificadamente a un país en la búsqueda de su desarrollo, ahí hay una ausencia, hay un problema.

Quisiera profundizar en un punto que tú mencionaste. Hay una inflación muy alta y el sueldo mínimo se ha ajustado más o menos como la inflación, pero es todavía tan bajo que con los precios que yo percibo aquí se me hace muy difícil creer que uno pueda vivir de eso. A la vez hay muchas colas y mucha gente comprando. Es por eso que el gobierno dice: “Ahora sí hay colas pero la gente tiene para comprar.” Con la inflación normalmente los sueldos reales deberían estar a la baja porque supongo que no están subiendo al mismo ritmo que la inflación. Entonces yo me pregunto: ¿De dónde viene toda esa plata y cómo se distribuye?

Es muy sencillo responderte. El salario mínimo hoy en Venezuela está calculado con base en la tasa más baja de los diferenciales cambiarios. Se dice oficialmente que nuestro salario es de 750 dólares mensuales, pero eso es a 6,30 y cada vez menos lo que consume el venezolano está calculado a precio 6,30 por no decir que lo único que está a 6,30 es lo que se abastece en las redes del Estado, que además no llega a toda la población. Todo lo demás está calculado a un dólar bizarro, porque es una mezcla entre el paralelo, el Sicad II que ya desapareció y otros mecanismos que la gente empieza a generar para calcular como se equivalen al dólar las cosas que se producen o se importan. Se genera una profunda especulación porque hay cosas que se importan a 6,30 o a 12 pero se calculan a 100, 120 o incluso mucho más. Entonces claro, hemos mantenido un sistema de control cambiario en donde la tasa más baja se ha mantenido durante algunos años a 6,30 y sobre eso se sigue calculando el salario, pero la verdad es que el salario no representa en estos momentos ni siquiera la cuarta parte del cálculo en dólares que se refleja o aparenta reflejar de manera oficial las cifras en Venezuela.

Eso ha obligado al venezolano a varias cosas, pero a su vez tienes una máquina en Maracay que produce billetes, que está produciendo bolívares y bolívares. Esa es la desproporcionada producción de dinero inorgánico que a su vez contrasta con unos salarios muy bajos, lo que permite y lo que ayuda o lo que genera que el venezolano no viva de su salario. El venezolano está consciente que el salario es lo importante para tener cierta estabilidad; la gente consigue un empleo en la administración pública o en empresas grandes por el seguro de hospitalización, cirugía y maternidad, por la jubilación o la pensión. Pero muy pocos en Venezuela trabajan por el salario, porque los salarios son terriblemente bajos, excepto que trabajes en una transnacional y te paguen en dólares o trabajes en el área diplomática que son salarios que valen la pena. La mayoría, más del 90% de los venezolanos vive de salarios depauperados totalmente. Pero hay bolívares en la calle y se la inventan. El venezolano afortunadamente tiene una capacidad impresionante de resolver. Aquí se llama “matar tigres”, que es el hecho de tratar de ir a resolver la vida con otras cosas. Y bueno, eso es lo que permite que la gente tenga alguna capacidad de compra todavía a pesar de los salarios bajos. Eso genera colas para comprar Harina Pan, pero también colas como la que vi ayer en una tienda llamada iBook para comprar tablets de la marca Siragon porque vienen a precios justos. Es un contraste muy bizarro de gente haciendo cola para comprar productos básicos de alimentación pero también haciendo cola para comprar unas tabletas que vienen a precio justo porque la empresa nacional Siragon pudo conseguir dólares baratos para comprar los componentes y entonces ahora las pone a la venta a un precio razonable. Pero es una excepción y la gente la aprovecha rápidamente, porque además compran el tablet como un bien que se puede intercambiar en algún momento y venderlo a dos o tres veces del precio. Así también pasa con los productos básicos y lo que se ha denominado el bachaqueo que es comprar una cosa para revenderla o para hacer intercambio solidario. Pero la explicación de eso es la capacidad que tiene el venezolano para resolver.

Ahora, el problema es que ya a estas alturas ni con trabajo ni con vía de resuelve económico la gente está terminando de satisfacer todas sus necesidades y, aún más riesgoso, sus expectativas. Porque aun cuando puedes satisfacer tus necesidades, las expectativas que se crearon en el período de gobierno del presidente Chávez eran muy altas. Un venezolano de clase media baja viajaba al exterior una vez al año, y el pobre podía planificar un viaje cada tres años. La clase media venezolana se iba dos o tres veces fuera del país sin ningún tipo de problemas. Esto como un indicador de referencia de las expectativas de vida que hoy no existe, hoy la clase media no puede viajar, no sueña con viajar. Sin embargo los aeropuertos siguen llenos, las lineas siguen llenas y ahora hay que comprar los vuelos en dólares por el problema de la repatriación de capitales que requieren las aerolíneas. No pueden llevarse los dólares de acá y sin embargo los vuelos siguen estando llenos. Entonces es un contraste muy interesante que te habla también de que no solamente se produce bolívares, sino que parte de la fuga de capitales en divisas retorna. Pero retorna por vías irregulares, no legales e incluso por la vía del narcotráfico y el lavado de dinero que empieza a ser un problema también serio en Venezuela.

En este gran pandemonio de elementos cruzados la gente, aún a pesar de tener capacidad de compra, está en crisis. Está en crisis porque no está acostumbrada a hacer colas, al hecho de depender de si alguien coloca un producto o no y además no poder escoger que productos vas a comprar y tener que sustituir unos productos por otros porque es lo que hay. El grave y mayor problema del venezolano es la adquisición de viviendas. Aquí la gente puede comprarse un carro y vivir dentro del carro pero una vivienda para una clase media es en este momento imposible de adquirir. En lo personal doy gracias que hace tres o cuatro años pude comprar mi apartamento pero yo hoy ganando dos o tres veces más de lo que ganaba en esa época no puedo pensar en adquirir un apartamento. Yo compré ese apartamento pensando en comprar otro después, pero ahora eso para mi está descartado. Los vehículos son también bastante inaccesibles, alguien que vive de su salario no puede comprar un apartamento, es más, no puede pagar un alquiler. Entonces hay capas que sufren, hay otras que resuelven pero el resultado no es una cosa estable y ante la inestabilidad se genera crisis.

Ya desde hace año y medio el gobierno habla de la guerra económica se le esta haciendo al proceso revolucionario como un ataque de la burguesía para frenar el proceso. La oposición lo ve como la culpa del gobierno por una política económica equivocada. Quisiera volver un poco a las causas porque por un lado si puede haber intenciones de parte de las grandes empresas que todavía existen en Venezuela para tumbar al presidente que ya lo conocemos del pasado y a la vez es cierto que ciertas formas de la política económica del gobierno de Maduro y de Chávez incentivaron ese problema. ¿Cómo ves tú el problema de las causas incluyendo el discurso oficial sobre la llamada guerra económica?

La guerra económica existe, lo que pasa es que no es un solo enemigo, el enemigo está afuera y está adentro. La guerra económica se da como consecuencia de un sentido de oportunidad para profundizar una desestabilización que se genera como consecuencia de la ineficiencia, la ineficacia y la ineptitud de una serie de decisores políticos y administrativos que han puesto en bandeja de plata el hecho de que sectores económicos que difieren y que han confrontado ferozmente el gobierno del presidente Chávez, ahora vean en el presidente Maduro un objeto débil, susceptible a atacar de manera mucho más fuerte. Yo creo que la guerra económica existe pero es una guerra económica autoinfringida. Desde el mismo gobierno se facilita que este tipo de cosas pasen y además sirve al escenario perfecto para que los gobiernos como Estados Unidos y el anticastrismo miamero y un conjunto de transnacionales que tienen como deseo fundamental meter sus colmillos en la yugular petrolera venezolana, ven este como el momento estratégico, pero con un cambio de ritmo más planificado que lo que se hizo en el año 2002. Sí hay un intento de golpe de Estado en Venezuela suave. Pero lo hay porque Maduro lo ha permitido, porque Maduro no se ha ganado a la gente, a la voluntad de la gente, porque no ha buscado legitimarse, legitimar sus acciones y mucho menos tomar decisiones firmes que le permitan convencer al pueblo venezolano de que tenemos un presidente con capacidad de mando y orientación y con una planificación y un proyecto claro.

Esa cosa de que voy hacer un anuncio de un anuncio que voy a anunciar próximamente es una falta de respeto, no tiene más nombre, es verdaderamente irrespetuoso, es cínico. Y el cinismo a un proceso que se ufana de ser revolucionario y socialista le queda muy mal, pero muy mal. Entonces, con estas acciones contrarias a lo que podría ser un extraordinario momento de crisis para poder convertirlo en oportunidad y convocar al pueblo a iniciar un proceso de cambio en relación con lo que es el modelo rentista petrolero pues se alimenta con afirmaciones como “tenemos todos los dólares para este año y para el otro” o “no importa que en barril de petróleo llegue a lo que llegue” o “voy a hacer una gira exitosa por el mundo para conseguir dinero pero cuando llego, voy a ser recibido como héroe” y cuando rindo cuenta, no me traje ni medio partido por la mitad. Esta cosa en verdad subestima al pueblo y no permite diferenciar a la Cuarta de la Quinta República. Cae justamente en los errores de lo que se criticó y del por qué Chávez se levantó en armas y por qué irrumpió en la escena política.

Los niveles de corrupción y además la desfachatez con la cual se pretende engañar a la mayoría de la población son inaceptables. No tiene otro nombre que engaño. Hay un alto nivel de engaño y de cinismo en relación con la transparencia y las acciones del Estado y eso ha generado cosas como las cifras que existen hoy en día: menos del 20% de popularidad del presidente Maduro corroborado por encuestadoras tanto privadas como encuestas que hacen estudios al mismo gobierno. Además una composición del electorado interesante porque esto no le afecta solo al gobierno, le afecta también a la oposición. Hay una crisis de liderazgo en el país y no solamente es en el chavismo, es aún más en la oposición, porque bajo todas estas circunstancias vemos que los factores económicos operan pero no tienen una contraprestación política que canalice, que pueda sacarle provecho a la situación para presentar alguna alternativa sea la que sea. Aún más en la oposición venezolana que no se pone de acuerdo en absolutamente nada y viendo la cercanía de la posibilidad de algún éxito electoral pues se pelean un perol vacío, una caja de cartón vacía porque no tienen que ofrecerle al país nada, no hay una propuesta de la oposición venezolana.

El 50% no se identifica ni con la oposición ni con el gobierno y dentro del chavismo el 40% no se identifica con Maduro y el 25% de la oposición no se identifica con el liderazgo de la Mesa de la Unidad Democrática. Si uno cruza esos números podríamos decir que hay como entre 65 y 70% de la población venezolana que no reconoce ningún liderazgo en el país, que no tiene ningún referente que le diga hacia donde vamos. Es una crisis de liderazgo aunque también es una oportunidad política para que puedan emerger nuevos proyectos o alternativas distintas. Pero las cúpulas de la polarización están haciendo absolutamente todo para impedir que emerjan otras formas de organización. En el CNE, por ejemplo, hay más de 200 peticiones de reserva de nombre para organizaciones políticas nacionales y locales y el CNE hasta el día de hoy, después de dos años, no ha dado respuesta sobre eso. Además el diseño de los circuitos electorales para votar a la Asamblea Nacional crea un sistema electoral que sobre-representa las mayorías. No respeta a las minorías dándoles algún tipo de proporcionalidad, sino por el contrario, hay una sobre-representación de la mayoría. Entonces claro, en esa expectativa electoral, pensando la oposición que puede ganar y con ese sistema, no hay una resistencia ante ese sistema sino por el contrario quieren mantenerlo porque creen que ganando pueden obtener la mayoría impresionante en la Asamblea Nacional y el gobierno sigue pensando que con un chorro de bolívares ante la campaña electoral y con una u otra acción tipo Dakazo puede entonces mantener controlada a una población electoral importante con la cual podría ganar las elecciones – pero sin leer al país, desconectado de la realidad del país, desconectado de ese 70% del país que tiene otras expectativas.

¿Tú crees que eso se va a traducir nada más en una abstención muy alta?

Depende de lo que hagan las cúpulas de la polarización, porque si al final hay la posibilidad de que organizaciones políticas emergentes irrumpan en el escenario electoral, se puede dar una sorpresa. No digo yo que pueda haber un fenómeno Podemos o Syriza que repentinamente gane las elecciones, no, pero si puede haber la posibilidad de que una importante cantidad de votos, aunque no se represente en escaños, exprese un descontento con la cúpula y que inicie un proceso de construcción de una nueva alternativa. Si esto no se permite, entonces va haber un altísimo nivel de abstención.

¿Ustedes como Marea Socialista van a intentar lanzarse aparte en las parlamentarias o junto con el PSUV?

Marea Socialista pasa a una nueva etapa de ser una corriente del partido PSUV a ser un movimiento político. Además como movimiento político, Marea Socialista se asume en un proceso constituyente, que implica la instalación de asambleas constituyentes en cada uno de los estados, en cada uno de los municipios a través de unos grupos promotores voluntarios que se han ofrecido en cada uno de los estados para empezar a generar este proceso constituyente. Esa construcción del movimiento que puede durar uno, dos o tres años, sin embargo, hemos decidido optar a una tarjeta electoral que hasta hoy ha sido negada por el Poder Electoral, violando nuestro derecho constitucional a la participación política, entre otras cosas porque los más recientes estudios de opinión arrojan una presencia importante de Marea Socialista como expresión del descontento ante el gobierno de Maduro, de un sector de la base chavista que no está dispuesta a votar por la oposición si existe una alternativa electoral.

Yo creo que es el momento de que empecemos a buscar a los honestos y a los buenos en sus casas porque en algún momento se han escondido, no por cobarde sino por hastío, por cansancio. Si hay que empezar a tocar puertas para que haya gente buena aspirando a la Asamblea Nacional, nosotros haremos ese trabajo.

Tenemos ya ocho años de existencia, pero la actividad pública de Marea Socialista va para un año más o menos. Hemos tenido una amplia receptividad en diversos sectores del país por lo menos para debatir, qué nos diferencia de los partidos del Polo Patriótico, de la oposición venezolana y de las corrientes dentro del PSUV. Estamos formulando propuestas al país, propuestas para salir de la crisis, propuestas para gobernar – cosa que no hace ni la oposición ni el gobierno. Ya el gobierno tampoco le propone al país cosas para salir de la crisis. Lo que hace es correr la arruga u ofrecer el mercado como opción. Entonces bueno, ahí estamos tratando de hacer algo distinto aunque parezca que es lo lógico que debe hacerse pero parece que el sentido común es el menos común de los sentidos y pues mucha gente no lo aplica, nosotros estamos tratando de aplicar algo de sentido común.

¿Cual sería el escenario o la perspectiva si la oposición gana la mayoría en la Asamblea Nacional?

Sería un desastre para el proceso revolucionario que ganara la oposición la Asamblea Nacional. Nosotros desde Marea nos planteamos ser una pared de contención, una maya que evite que la gente que estaba con el PSUV vea como opción a la oposición. Nosotros no vamos a dividir al PSUV. Si nosotros llegamos a hacer una tarjeta electoral lo que vamos hacer es evitar es que la gente se vaya corriendo del proceso revolucionario. Ya la cúpula del PSUV ha fracturado al partido, ha desmembrado la base revolucionaria. Hay una cúpula política que ha descapitalizado la herencia del presidente Chávez, son unos espanta-votos pero más que todo son unos espanta-militantes. Han espantado a la gente que ha querido participar, contribuir, aportar al proceso revolucionario.

Mi posición personal es que debemos optar a ser tarjeta porque creo que nosotros seríamos un factor importante para evitar una catástrofe en la Asamblea Nacional, de que la oposición termine ganando la mayoría de los escaños. Si no hay opciones y se re-polariza nuevamente a las elecciones en la Asamblea Nacional, yo creo que en cuanto a votos va a estar bastante cerrado, habrá mucha abstención y se van a movilizar las maquinarias. Lo que pasa es que lamentablemente ninguna de estas cúpulas va a hacer una lectura de la abstención, entonces al final va a ser un poco más de lo mismo. Porque aquí puede pasar incluso que la oposición gane las elecciones a nivel de cantidad de votos pero que eso no represente la cantidad de escaños suficientes y eso también va a depender mucho de la re-ingeniería que se aplique a los circuitos electorales y a lo que se vaya prestando el CNE en ese sentido.

¿Sería un escenario una victoria de la oposición con la mayoría de los escaños y algún golpe institucional al estilo de Paraguay y Honduras?

Es una opción que seguramente se está planteando la oposición venezolana. Pero lo único que la sigue uniendo es el deseo de salir ya no de Maduro, sino salir del chavismo. La cúpula de la oposición venezolana está desesperada por borrar cualquier vestigio de la revolución que quede después de estos quince años de proceso revolucionario y en el momento en que puedan acceder al poder lo van hacer para acabar absolutamente con todo. Hoy están más cerca porque a pesar de que no tienen proyecto terminan siendo un voto castigo. Ese voto castigo puede hacer que la oposición tenga una posición privilegiada en los resultados electorales, pero quizás el voto castigo pueda ser producto incluso de una visión ingenua. Porque pensar que perder la Asamblea Nacional no es lo mismo que perder la presidencia y que hay que castigarlo ahorita es obviar lo que tú muy bien comentas, la posibilidad de que a través de la Asamblea Nacional se creen mecanismos, insisto, no para sacar a Maduro, sino para destruir los logros, los triunfos, las conquistas del pueblo venezolano durante los años del presidente Chávez que se están perdiendo con Maduro, pero con un gobierno de la oposición actual, la desaparición sería total.

Mencionaste antes la debilidad de Maduro, pero ¿cómo la describirías? ¿Es debilidad hacia el adversario político, debilidad para actuar en contra de otros círculos de poder dentro del chavismo, falta de voluntad política o falta de conciencia?

La debilidad de Maduro radica fundamentalmente en la desconfianza que él mismo tiene de su liderazgo, de su capacidad de gobernar. Eso le ha impedido incluso generar cambios en su gabinete de ministros. Ese gabinete de ministros que tiene, le funcionaba a Chávez, pero no le funciona a él. Él no ha tenido la capacidad de quitarse a todos los que en algún momento Alberto Müller Rojas, el primer vicepresidente del PSUV, dijo que eran un grupo de alacranes sobre los cuales estaba Chávez sentado en su nido.

La otra debilidad del presidente Maduro es la dificultad para asumir decisiones que impliquen cambios drásticos en su entorno y en su acción, para confiar más en el pueblo y en la gente y en la legitimidad de la cosa. También es una profunda dificultad del presidente Maduro no tener un proyecto claro a pesar de que asume heredar el proyecto del presidente Chávez.

La dificultad para legitimar sus acciones y la ausencia de un proyecto que pueda reforzar y contextualizar el proyecto del presidente Chávez genera una tercera debilidad muy grande: Es la debilidad de la tendencia al autoritarismo. Quien se ve débil, con las herramientas que tiene trata de consolidar lo que tiene e incluso tiende a tratar de arrebatar otras cosas para sentirse más seguro. Creo que el presidente Maduro está mostrando ya algunos visos de autoritarismo. Cuando designa la dirección nacional del partido a dedo, de manera arbitraria, él desconfía de la base del partido para escoger quienes dirijan al partido. No así, los candidatos a diputados que van a ser elegidos por primarias. Pero unas primarias en donde el perfil del candidato es que sean mujeres y jóvenes, cuando aquí lo que estamos necesitando es gente, indiferentemente de su género o de su edad, que esté dispuesto a enfrentar el desfalco a la nación, que esté dispuesto a presentar una alternativa contra el neoliberalismo y que asuma la profundización del proceso revolucionario. Pareciera que el perfil lo que busca es reproducir a quienes respeten y asuman las lineas de lo que él diga que debe hacerse aún a pesar de que haya una ausencia de orientación del proyecto político.

¿Cuales son las propuestas más importantes de ustedes para salir de la crisis actual?

Son varias. Hay algunas a nivel político y otras a nivel económico. A nivel político, estamos exhortando al presidente Maduro a que destituya a todo su gabinete de ministros y se permita la constitución de uno con gente que sin necesidad de que sea parte de su entorno tenga el perfil necesario para generar propuestas al país y que busque acompañarlo en la legitimación de esas propuestas para salir de la crisis. Otra propuesta es la necesidad de una mayor profundización de la democracia participativa y protagónica en el país. Sentimos que hay una disminución de los espacios protagónicos y de participación de la gente. Los Consejos Comunales y las Comunas terminan siendo figuras estadísticas que no están en este momento incidiendo en procesos de toma de decisión y los sectores políticos también están siendo excluidos profundamente, especialmente los revolucionarios, de la posibilidad de que haya un debate sobre el proyecto del país.

Eso es como el marco. Ya dentro de ese marco el cuadro empieza a pintarse de la siguiente manera: Nosotros proponemos que se debata públicamente para que haya legitimidad en la decisión que pueda tomar el pueblo en ese sentido: Primero el establecimiento de un sistema de unificación cambiaria que esté condicionado sobre una sola cosa. Creemos que hay que mantener el control de cambio, pero hay que unificar porque las sustentas variantes son promotoras de la corrupción. Pero que esa unificación esté atada de manera directa y proporcional al salario mínimo. Así como el 6,30 es el marcador para el salario mínimo, si unificamos entonces ese nuevo indicador deberá determinar el salario mínimo en Venezuela para mantener esa expectativa que no se cumple de los 750 dólares mensuales como salario mínimo y de ahí hacia arriba el resto de los salarios. Esto es una primera medida que permitiría sincerar un poco el asunto del control de cambio, pero por supuesto sabemos que eso no satisface por si mismo el problema económico. Hoy nosotros tenemos un déficit presupuestario no menos a 20 mil millones de dólares si el barril de petróleo termina promediandose en 40 o 45 dólares, como mínimo va a ser 20 mil millones de dólares.

Estamos proponiendo que la crisis no la pague la gente como nos están haciendo pagarla ya, sino que prioricemos quien va a pagar la crisis. Lo primero es convocar el cese del pago de la deuda externa por un año, que permita tener disponibilidad de no menos de 12 o 13 mil millones de dólares este año para cubrir parte de ese déficit. Así asumiríamos la tesis de Stieglitz de que el cese del pago de la deuda permite generar mayor confianza a los acreedores cuando tú vas a ordenar las cuentas y realmente logras el objetivo que es el de ordenar la pea en el Estado, en el gobierno para poder garantizar la continuidad del pago de las deudas.

Lo otro que nosotros estamos planteando para lograr el objetivo de tapar el hueco que existe en el presupuesto hoy y para salir de la crisis coyuntural es, con base en la auditoría pública ciudadana, lograr repatriar no menos del 5% de los capitales fugados, a través de los convenios internacionales que existen. Ahí tendríamos diez mil millones de dólares más con los cuales cubriríamos las necesidades del país sin tener que hacer que el pueblo caiga en el peor de los sacrificios, aunque ya está viviendo un nivel importante de sacrificio. Eso en cuanto de inmediato, la auditoría pública por supuesto que para nosotros es estructural, creemos que eso nos va a permitir darle confianza al pueblo venezolano en que en verdad hay voluntad política en la superación de la impunidad y la corrupción.

Otro de los elementos importantes, que es un elemento de fondo, es proteger la producción nacional ante la importaciones. Aquí la solución de los problemas ha sido importar y, por supuesto, importar cada vez más afecta a la producción nacional porque termina siendo más barato importar que producir. Y si lo haces con un dólar subsidiado a 6,30, ¿qué producto importado puede ser más caro que lo que produzcas acá? Nada, tú estás subsidiando la producción de afuera del país, no estás apoyando ni subsidiando la producción nacional, eso es una cosa absolutamente aberrante.

Aunque los precios normalmente se fijan, como tú dijiste antes, mucho más altos.

Claro, para terminar de contrastar lo bizarro de la situación económica del país. Importan a 6,30 y venden más caro. Pero entonces se está subsidiando a la producción de afuera cuando aquí en Venezuela la gente termina pagando exactamente lo mismo. La protección de la producción nacional debe también estar acompañada de un estimulo verdadero con niveles de fiscalización de la inversión para que tanto el sector privado como el sector publico, el mixto y el comunitario arranquen en un proceso productivo, más tecnificado en algunos casos, cubriendo otras áreas que no se han tocado o que se han perdido por la desindustrialización en los últimos años. En ese sentido nosotros proponemos que al sector privado hay que delimitarles las reglas claras: ¿En qué sector vas a participar? ¿Hasta donde vas a llegar? ¿Qué vas a hacer? Pero cumplir las reglas que se establezcan. Porque generar desconfianza en el sector privado y en la inversión privada extranjera no tiene sentido tampoco.

En este momento las condiciones de globalización hacen que un país en las condiciones en las que está Venezuela no es atractivo para la inversión extranjera – y la inversión extranjera no es satanizable siempre y cuando se establezcan normas muy claras y específicas en relación al establecimiento y respeto de la soberanía nacional, transferencia tecnológica y otra serie de elementos que están claramente establecidos para poder sacar algún nivel de provecho de esa inversión extranjera. Los sectores privados se sienten totalmente desestimulados. Aunque yo creo profundamente en las expropiaciones, tú no puedes andar diciendo por ahí “exprópiese”, eso es un error que cometió el presidente Chávez y Maduro también. Andarte luciendo de que vas a expropiar cosas es un error. Si vas a hacerlo, hazlo, pero hazlo porque lo planificaste y lo vas hacer perfecto y la vaina va a producir mucho y además tienes el dinero para pagarle a la gente que expropiaste para que se vayan tranquilo y dejen de hacer ruido y estimules la posibilidad verdadera. Ese es el otro gran dilema real y concreto de las expropiaciones que se han hecho en el país. Es que se hacen en nombre de un control obrero que nunca se desarrolla. Después terminas poniendo a un militar o a un burócrata que despacha desde su casa.

El gobierno no ha creído en el control obrero, no ha habido una sola experiencia real de control obrero en el país. Entonces el Estado debe buscar tener menos control de los sectores productivos, pero no para desplazarlos hacia sectores privados. El sector privado tiene que estar bien definido y limitado, productivo, que se sienta bien, que cubra lo que no se puede cubrir por otra vía y puede ser útil por un tiempo. Pero mientras tanto el Estado no puede pretender montar fábricas, expropiar, nacionalizar para no hacer nada.

Tienes que buscar la manera desde el punto de vista productivo de que lo que ya tienes pase a control obrero, para que los trabajadores demuestren sus capacidades en relación con el conocimiento productivo y estratégico de esas empresas y aquellas que son estratégicas para el Estado pasen mínimamente por ser dirigida por gente que esté formada en el área y que además pase por proceso formativos. Por cierto, Venezuela es el único país que no tiene escuela de formación para la administración pública, creo que el único entre América y Europa. Entonces, que además esos que van regentar esas empresas pasen por un proceso de formación para poder arrancar productivamente con conciencia política y revolucionaria lo que tienen que hacer. Eso permitiría entrar en un corto o mediano plazo en un arranque de fase productiva que le daría mayor confianza al contexto internacional y mucho más a la posibilidad de la inversión nacional.

Pero además la política del Estado debe orientarse no a fortalecer sus empresas nacionalizadas y controladas por ellos, sino a fortalecer la posibilidad del control obrero y de la propiedad y producción social a través de las EPS y a través del estimulo de la participación en el producto interno bruto de los Consejos Comunales y las Comunas. Insisto, teniendo un sector privado útil, eso no lo vas a desaparecer de un plumazo. Además que en este momento es lo único que tienes, a pesar de que le has caído a palo hasta decir basta. En verdad al final es lo único que tienes, es terrible, pero es verdad.

Entonces mientras podemos soportarnos en lo poco que queda acá tú vas alimentando lo otro y vas mejorando lo otro para que haya un impulso. Eso nosotros lo consideramos como una propuesta viable incluso a un corto o mediano plazo, que permita después de terminar la fase del cese del pago de la deuda externa entonces tener con qué generar avales y confianza para seguir entonces pagando la deuda externa pero en unas condiciones de productividad y de búsqueda de diversificación de la economía mayores a los que existen ahora con el rentismo petrolero.


*Esta entrevista fue publicada en alemán en el portal de noticias amerika21:
https://amerika21.de/analyse/126446/interview-nicmer-evans



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