Inflación e hiperinflación, síntomas de una economía desgastada

17 de junio de 2018.-

Esta semana se dieron a conocer dos noticias en el plano económico que llaman a los venezolanos a estar alerta. Ambas hablan de la actual situación económica del país, para ser más específico, sobre la inflación.

El economista, diputado a la Asamblea Nacional por el Distrito Capital y también miembro de la Comisión de Finanzas del parlamento, José Guerra, fue el encargado de dar a conocer ambas informaciones. La primera se dio el lunes, cuando la mencionada comisión dio a conocer que a inflación del mes de mayo de este año se ubicó en 110,1%.

El propio Guerra fue el encargado suministrar la información, donde resaltó que la tasa acumulada de mayo de este año, respecto a la de diciembre de 2017 fue de 1.995,2%.

A través de su cuenta en Twitter, el diputado y economista indicó además que la tasa anualizada respecto a mayo del año pasado fue de 24.571%. Un sinónimo de hiperinflación, dicho por varios expertos.

Pero dejemos los rodeos, ¿qué es lo que sucede realmente? Para comenzar debemos conceptualizar lo siguiente: ¿qué son la inflación y la hiperinflación?

La inflación se define como el incremento excesivo de algo. Es el proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.

Pero, ¿y la hiperinflación? Esta es la subida del nivel de precios de forma muy rápida y continuada, que provoca que la gente no retenga el dinero, por su pérdida de valor constante, y prefiera conservar las mercancías.

En economía, la hiperinflación es una inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor real y la población tiene una evidente reducción en su patrimonio monetario.

¿Cómo se mide?

Acá es importante comenzar a buscar por qué se generan tanto la inflación, como la hiperinflación y para lograrlo, primero debemos saber que este fenómeno en la economía de un país se mide por su Índice de Precios al Consumo (IPC).

Esto significa la variación de precios y servicios durante un periodo de tiempo en relación con otros anteriores. Este a su vez es un indicador del nivel de inflación económica.

¿Qué representa para los venezolanos la hiperinflación?

Como fenómeno económico que se basa en la pérdida del valor de la moneda respecto al incremento acelerado de los precios de los productos y servicios de un país, para cualquier ciudadano representa que el dinero que puedan poseer se desvaloriza con cada minuto o cada día que transcurre.

En este sentido, para los venezolanos se refleja de la siguiente manera: en muchos casos, el valor de un producto se incrementa de forma tan veloz que, si no se compra el día que se ve, tanto el producto, como el dinero que se posee ya no será igual.

Una frase dicha por una ciudadana que no quiso dar su nombre, a quien se le preguntó acerca de lo que representaba la hiperinflación aseguró que “todo está por las nubes, incomprable”.

Asimismo, otro ciudadano comentó que esto representa“que no tienes calidad de vida y no tienes poder adquisitivo como antes”.

Una tercera persona destacó que debido a esta situación “ya no puedes complacerte ni darte los gustos que te dabas antes”.

Ejemplos de hiperinflación en Venezuela

El primer gran desequilibrio económico ocurrió en la I República, específicamente en el año 1811, cuando el Congreso de aquel entonces inició con una Venezuela débil económicamente, con grandes gastos financieros, así como también con una economía inestable.

En agosto de 1811 se recurrió a la emisión de papel moneda respaldado por una rentas cuya percepción era incierta, lo cual produjo una desconfianza tal, respecto de esos medios de pago que quienes poseían monedas metálicas las retiraron de la circulación.

Esto trajo consigo que muchas transacciones mercantiles se hicieran mediante el truque; esto produjo una inflación exponencial, agregando un poderoso factor de ruina a la economía que en 1812 se estaba desmoronando.

Para entrar en contexto

La historia de la inflación en Venezuela tiene 65 años, al menos desde que en el país se mide la variación del índice de los precios al consumidor (IPC). Si algo muestra la evolución de este indicador económicodesde los años 80 del siglo pasado hasta la actualidad es cómo sus alzas conllevan imperiosamente a nuevas acuñaciones o desapariciones de monedas y la emisión de billetes.

Para el año 2016, el presidente Nicolás Maduro avaló la petición del directorio del Banco Central de Venezuela (BCV) de sacar de circulación metálicos decimales —los de 25 y 50 céntimos. Asimismo, permitió que se emitieran billetes de mayor denominación: 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 bolívares fuertes, que equivaldrían desde 500 mil hasta 20 millones de los viejos bolívares.

Pero resulta que este tipo de distorsiones no son nuevas en el país. Podría decirse que, desde el mismo momento de la Independencia, vienen ocurriendo, pero se han hecho más frecuentes en los últimos 25 años debido a las sucesivas devaluaciones del bolívar frente al dólar.

Antes de febrero de 1983, mes cuando se puso fin a la estabilidad que tuvo la tasa de 4,30 de los viejos bolívares por dólar durante el gobierno de Luis Herrera Campins, los cambios de monedas y billetes obedecían a asuntos más políticos, de celebración o modificaciones en el nombre del país.

Por citar tres ejemplos de lo anterior: el primero, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez —en 1953—, el país pasó de llamarse Estados Unidos de Venezuela a República de Venezuela y las monedas y billetes tuvieron que presentar la nueva inscripción; el segundo caso: en la primera presidencia de Rafael Caldera, quien siempre fue un ferviente admirador de Andrés Bello, y en 1971 con bombos y platillos celebró el primer billete venezolano —el de 50 bolívares— tuviera un personaje civil, docente y encima maestro de Libertador Simón Bolívar; y el tercer ejemplo es en la gestión de Herrera Campins, a quien correspondió la celebración del bicentenario de Bolívar. Semejante fiesta no podía quedarse sin acuñación de monedas y reimpresión de billetes alusivos a tal fecha.

Para el año 2000, durante los primeros años de la gestión de Hugo Chávez como presidente, para aquel momento el país fue rebautizado al aprobarse la nueva Constitución. Con una orden impartida, el presidente Hugo Chávez exigió al BCV la impresión de billetes con la inscripción “República Bolivariana de Venezuela”.

Posteriormente, en 2007, como una manera de propiciar una simplificación en el uso de la moneda, se ordenó la reconversión, que no fue más que la eliminación de tres ceros y la sustitución por un nuevo cono monetario con el nombre de Bolívar Fuerte.

El primer pico de inflación significativo registrado en Venezuela ocurrió en 1989 cuando la variación del IPC fue de 89%. Se venía de un programa de ajustes económicos adoptado a inicios del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, que eliminó los controles de cambio y precios establecidos seis años antes.

 



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La fuente original de este documento es:
Primicias24.com (https://www.primicias24.com/nacionales/inflacion-e-hiperinflacion-sintomas-de-una-economia-desgastada/)



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