Marines norteamericanos mataban a civiles afganos para divertirse y coleccionaban dedos de las víctimas como trofeos

Cuatro de los cinco soldados acusados de formar el Kill Team: de izquierda a derecha, Andrew Holmes, Michael Wagnon, Jeremy Morlock y Adam Winfield.

Cuatro de los cinco soldados acusados de formar el Kill Team: de izquierda a derecha, Andrew Holmes, Michael Wagnon, Jeremy Morlock y Adam Winfield.

Credito: www.guardian.co.uk

09 de Septiembre.- Doce soldados norteamericanos enfrentan cargos por un secreto equipo para matar "kill team", que supuestamente tiraba granadas y disparaba al azar, a civiles afganos, y guardaba como "souvenirs" o trofeos, los dedos de sus víctimas.

Cinco de ellos enfrentan cargos de asesinar a tres afganos, lo que supuestamente lo hicieron "por divertirse", durante este año. Otros siete son acusados de encubrir los asesinatos y atacar a un recluta que los acusó de los asesinatos y de fumar hachís robado a civiles.

Los asesinatos fueron presumiblemente cometidos por miembros de una brigada de infantería situada en Kandahar, al sur de Afganistán.

Los cinco soldados acusados de asesinato, Andrew Holmes, Michael Wagnon, Jeremy Morlock, Adam Winfield y Calvin Gibbs deberán enfrentarse a un jurado militar a final de mes y, si se prueban los cargos, podrían ser condenados a muerte o a cadena perpetua.

Las investigaciones llevadas a cabo por el Ejército determinan que todo comenzó cuando el sargento Calvin Gibbs llegó a la base de Ramrod el pasado noviembre y empezó a presumir de las cosas que había logrado hacer en Irak, donde, según testigos, era "muy fácil lanzar una granada a alguien y matarlo".

Al parecer Gibbs, de 25 años, urdió un plan junto a Morlock, de 25, para formar el grupo criminal. Una vez formado salieron 'de caza'. Hay tres víctimas registradas con nombre y apellido que tuvieron la mala suerte de cruzarse con ellos. En enero, a una de ellas, Gul Mudin, le tiraron una granada y luego lo tirotearon. A Marach Agha, la segunda víctima, fallecida en febrero, lo dispararon y después le colocaron un Kalashnikov para justificar la matanza. En mayo atacaron con otra granada a Mullah Adadhdad.

Todos los soldados acusados de asesinato han negado los cargos y aunque uno de ellos, Morlock, reconoció en un principio su implicación en las muertes, ahora su abogado alega 'daños traumáticos cerebrales' y dependencia de las drogas, debido a la heridas de guerra sufridas, para invalidar su confesión.

El original en inglés de esta nota puede verse en:
http://www.guardian.co.uk/world/2010/sep/09/us-soldiers-afghan-civilians-fingers/print









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