Una sociedad con "Medio" Estado y 5 economías

Las sociedades, constituidas por pueblos con valores y otros aspectos comunes y asentadas en territorios delimitados que le son reconocidas por el resto de sociedades, adoptan específicos Estados para conducir las numerosas y variadas interacciones de sus ciudadanos, entre ellas las de naturaleza económica pues a través de las mismas se garantiza el soporte y perdurabilidad material de la sociedad. Cuando la economía no funciona la sociedad hace los ajustes necesarios para garantizar su perdurabilidad y de allí la sentencia de que los países (sociedades) no se suicidan y ante las crisis que amenazan su estabilidad tarde o temprano adoptan las medidas que las retorna a la estabilidad.

Por lo general ese retorno a la estabilidad conlleva un nuevo equilibrio político y socio económico. En eso anda la sociedad venezolana y por más enfrentamientos que existan entre los venezolanos la unidad del país no se podrá romper. Por más histerismo histriónico que acompaña al ejercicio hipócrita de muchos de nuestros líderes políticos y no políticos, de todas las ideologías y creencias religiosas que "incendian" las redes y medios, el pueblo llano enfrenta su cotidianidad con el "Medio" Estado que tenemos y el cual se supone debe preservar sus derechos.

Tenemos una Constitución que supuestamente norma nuestras interacciones sociales y allí se dibuja un Proyecto País que no tiene hoy en día un consenso relevante y de allí la sensación de que estamos en una guerra suicida. El Estado que ha creado la sociedad venezolana, en sus rasgos básicos, es el mismo que se formó en el régimen de Juan Vicente Gómez que fue diseñado para poder convertir al país en un país exportador de petróleo e importador de los bienes que nunca producimos ni produciríamos dentro del territorio, desde carros hasta celulares.

Ese Estado gomecista, también betancourista y también chavista, amputó la poca capacidad agroproductiva que teníamos antes de ser un país petrolero. Empeñados, desde Gómez hasta Maduro, en sembrar el petróleo, ya bien sea importando maquinaria, construyendo carreteras, dándole créditos baratos a empresarios parásitos, o distribuyendo renta petrolera entre los excluidos del capitalismo rentístico, la sociedad venezolana nunca ha logrado completar el Estado que necesitamos para esa siembra del petróleo. Nos agarró el colapso del rentismo petrolero, por allá a finales del año 70 del siglo pasado, con un Estado muy menguado, inacabado en su desarrollo y con unas instituciones muy débiles y sometidas al permanecen expediente de la deslegitimación sectaria por parte de los distintos grupos de interés que existen en toda sociedad.

Cuando una determinada institución no sirve a determinados intereses de un específico grupo, sea político, religioso o económico, entonces surgen representantes de tales grupos a insultar y erosionar a la institución, confundiendo a esta con los personajes que en un momento determinado ejercen, temporalmente, la representación formal de esa institución. Ejemplos: el CNE y la Asamblea Nacional para cuyas directivas el histerismo histriónico insultante se ha apoderado del léxico de los usurpadores actuales del liderazgo, más mediático que real, del país.

No estando a la altura de las exigencias del momento histórico que vive el país, el cual, insisto, esta signado por el colapso del rentismo petrolero que ya tiene más de cien años enraizado en la sociedad venezolana (ojo léase sociedad que es algo más que el gobierno e incluye a todos los que de una manera u otra hemos vivido de la renta petrolera) nuestros actuales líderes arremeten contra las personas que representan a las instituciones. En esta competencia no escapa la Presidencia de la República cuyo titular también recibe insultos que menoscaban la majestad de la institución, obteniéndose repuestas también insultantes contribuyendo a la Olimpiadas de Insultos a la que asistimos los ciudadanos de a pie. Mientras se erosionan las instituciones del país, incluyendo las del "Medio" Estado que tenemos, los ciudadanos y ciudadanas tienen que seguir viviendo e interactuando entre sí. Ante un Estado que "medio" funciona, "medio" cumple sus funciones, "medio" atiende a sus ciudadanos, "medio" cuida sus fronteras, "medio" castiga a los corruptos y, en fin, "medio" dirige a la economía la sociedad busca resolver sus cotidianidades. Es en la dirección de la economía que el "Medio" Estado donde actualmente se encuentra la mayor dificultad para la sobrevivencia material del Estado rentístico petrolero que ahora vemos agonizar.

El fracaso del Estado petrolero ha generado una economía de varios pedazos, pudiéndose identificar al menos cinco de estos pedazos, los cuales interactúan entre sí con dinámica propia y de dificilísima percepción por parte de los especialistas, opinadores y de los funcionarios gubernamentales encargados de orientar la economía. El primer pedazo de la economía nacional responde a la dinámica del presupuesto ordinario que en el caso venezolano tiene la rigidez propia de una economía rentística, sobre todo en el consagrado derecho constitucional del llamado Situado Constitucional que obliga a repartir los ingresos del país en función de la población, independientemente de la capacidad de producción de las regiones beneficiarías del situado, pues se cree que ello sirve para mantener el fetichismo de "Federación" que ya denunciaba Jorge Olavarría.

El segundo pedazo de la economía venezolana lo conforma el presupuesto asociado a la actividad petrolera, pues PDVSA y demás empresas que operan en el país deben invertir para sacar el petróleo y exportarlo. Este pedazo tiene una autonomía propia que ningún gobierno, ni siquiera el de Chávez, ha podido meter en cintura y armonizarlo con el resto de la economía nacional, pues no se trata sólo de voluntad y poder político, que tanto Betancourt como Chávez tuvieron, sino que se precisa de capacidad técnico gerencial específica que en cien años no hemos logrado acumular en cantidad suficiente para acompañar a la voluntad política de sembrar el petróleo. El tercer pedazo de la economía venezolana, también presente en casi todas las economías nacionales, es la economía informal.

En Venezuela es reconocido hasta en las estadísticas oficiales que la mitad de la población económicamente activa obtiene su sustento en actividades informales. La oferta y la demanda en la economía informal no están sometidas a las leyes formales como la de los dos pedazos anteriormente descritos. El cuarto pedazo de la economía, cada vez con mayor específico, es el de la economía ilegal alimentada principalmente por el narcotráfico y la corrupción de altos quilates, aquella asociadas al contrabando del petróleo, del oro o de diamantes. Y el quinto pedazo de la economía venezolana, altamente activo en esta fase final del rentismo petrolero está alimentado por la llamada guerra económica, pero no únicamente por la señalada por el gobierno sino hay que agregar la generada por la guerra entre actores sociales y políticos que viendo que la renta petrolera ya no aguanta para sostener al "Medio" Estado han decidido salvarse a como dé lugar.

En estos cinco pedazos de la economía los ciudadanos satisfacen hoy en día sus necesidades básicas de sobrevivencia y de allí que tanto el gobierno como los empresarios dan "pancadas de ahogado" y cada vez tienen menos poder en orientar la economía, dando lugar a un proceso de reestructuración que está en marcha con poca influencia de los actores que formalmente tiene el poder de decisión. Estos decisores están siendo rebasados por una dinámica propia del colapso del rentismo petrolero y hasta ahora no se ha visualizado, ni en el gobierno ni en la oposición, así como tampoco en el sector empresarial ni en el académico, la inteligencia requerida para diseñar y emprender una estrategia post rentismo petrolero que es lo que necesitamos. Se solicitan estrategas para esa Venezuela que está refundando su sociedad tras cien años de vivir del petróleo. ¿Alguien sabrá sacarnos de este laberinto?

 



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Ramón Rosales Linares

Ex Ministro de Producción y Comercio del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías

 rrosaleslinares@gmail.com

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