A propósito de ser ciego: La "otitis" de Maduro

Ignoramos las razones médicas que tendría el otorrino o especialista "integral" que examinó al presidente Maduro con diagnóstico de "otitis", ya que ello, le quitó una valiosa oportunidad de escuchar al papa Francisco sobre la opinión que El Vaticano y la jerarquía católica mundial (porque la nacional ha sido muy cuestionada y vapuleada por su gobierno) tiene sobre su acciones políticas, económicas y sociales, y aunque haya sido designado el vice-presidente para tan importante responsabilidad, bien conoce el presidente que hay temas que seguramente, debido a su otitis, por ahora no podrá escuchar en una comunicación papal – presidencial.

Dice el presidente Maduro que deberá, como decimos los venezolanos, "guardar reposo" por su otitis. También ignoramos el tipo de tratamiento que necesitará el presidente para su pronta recuperación, pero ojalá cuando se encuentre en buen estado de salud, y pueda volver a escuchar bien (sin dolor), no sólo escuche a sus ministros, diputados y cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Que no sólo escuche a sus séquitos cuando vaya a "inaugurar" un Mercado de Alimentos (Mercal) o Petróleos de Venezuela de Alimentos (Pdval), sino que vaya con ellos hasta cualquier supermercado o abasto (que no sea "Bicentenario") y oiga lo que allí dice la mayoría del pueblo en cola sobre usted y sus "colaboradores" en relación con la inflación, la escasez, el bachaqueo y la delincuencia.

Presidente esperemos que cuando supere su "otitis" no vaya de viaje a cualquier parte del país sólo en el avión de Cubana de Aviación que nos prestó Raúl Castro (ahora no tenemos ni "camastrón" ni avión presidencial), sino decida con su comitiva irse a cualquier aeropuerto, y envíe hasta allá a uno de los miembros de su equipo de gobierno, especialmente al mostrador de Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos, sociedad anónima, (Conviasa), para que compruebe por voz de uno(a) de ellos(as) que "pasajes no hay" (aunque los vuelos salgan con muy pocos pasajeros), salvo usted se "baje de la mula". Y si ahora los encuentra, pueda oír los precios de neoliberalismo salvaje que Conviasa tiene en todas sus rutas para el "pueblo venezolano".

Presidente, también le sugiero, o mejor dicho, cuando desaparezca su otitis, lo invito en nombre de unos 500 mil ciudadanos neoespartanos para que visite la isla de Margarita en una travesía de la "nueva" Consolidada de Ferrys (Conferry), desde Puerto La Cruz o Guanta (estado Anzoátegui), y escuche de los pasajeros (residentes o turistas) su opinión sobre el servicio de esta "compañía", no sólo en el trato como usuarios sino prestación del servicio naviero, así como del viaje en la embarcación propiamente dicha. Cuando decida regresar, por favor, vaya sin mucha planificación a buscar un boleto para escuchar cuál será la respuesta de semejante empresa "socialista". Por favor, y antes de eso no olvide darse una vueltica por el mismo aeropuerto margariteño, para que también escuche el cómo hasta quienes vivimos en Nueva Esparta tenemos que "planificar" un viaje por enfermedad o muerte de algún familiar.

Si una vez recuperado de su otitis presidente Maduro, quiere realizar otro viaje, pero que no sea aéreo, le recomiendo se vaya manejando, no por donde sus "ministros" le dicen que maneje los autobuses "Yutong", sino pida prestado un modesto carrito (nada de camionetas del imperio norteamericano o japonés) de algún ciudadano (el mío está a la orden con cauchos lisos y amortiguadores defectuosos) para que en su conducción pueda escuchar el pavimento irregular por la mayoría de las carreteras venezolanas, o en su defecto el "tronar", cuando, Dios lo ampare, caiga en un hueco, o peor, que por razones de escasez, se le explote un caucho o el mismo vehículo quede descompuesto, porque además que no conseguimos los repuestos, cuando alguien los tiene, escuche que tenemos que comprarlos a precios de hiperinflación. Cuando tenga que realizar una parada por razones de descanso o llenado de combustible, no olvide comerse algo en ese viaje para que también escuche el valor de los precios, para nada socialistas, de lo que significa pagar por alimentos y bebidas en la calle en una arepera o restaurant.

Presidente Maduro, tampoco podemos dejar de sugerirle que cuando se cure de su otitis, cualquier ciudadano venezolano con ingresos de salario mínimo (como maestro también le coloco mis ingresos a su disposición) pueda acompañarlo a un comercio para que escuche si con una quincena de ese salario, se puede comprar aunque sea un par de zapatos, una camisa o un pantalón, es decir, lo que antes llamábamos una "muda de ropa".

Presidente, si también lo prefiere, podemos ir hasta cualquier negocio que venda televisores o electrodomésticos, y verifique con su oído, cuántos meses de "ahorro" en condiciones de "inflación cero" (que no es nuestra situación) se necesitan para adquirir un producto o bien de tales características. No voy a hablarle del costo de una vivienda o un vehículo, porque sobre las primeras, escuché de usted que las construidas por el Estado a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) valen 50 mil dólares, y como comprenderá, mi salario lo percibo en bolívares, razón por la cual, eso para mí y millones de venezolanos nos resulta utópico. En cuanto a los últimos; es decir, poder comprar un carro, además que no se ven en eso que llaman "concesionarios", lo único que había leído por allí es que una marca muy famosa de ese imperio que ustedes tanto atacan, iba a venderlos en dólares, aunque al parecer, tal fue el escándalo que echaron pa` tras esa decisión, pero usted, su gobierno y millones de venezolanos escuchamos que de igual manera serán vendidos en bolívares al precio que fije una llamada página "cucuteña", que todos los días nos señala la ubicación de tres dígitos en que se maneja el valor de la moneda extranjera sobre la "nuestra".

Presidente Maduro: Deseo en el nombre de millones de venezolanos que pronto se recupere de su otitis. Que esta vez sea para escuchar mejor al pueblo de Venezuela. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea. Quien tenga oídos que oiga.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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