Servicios de inteligencia norteamericanos causan terror en Venezuela

 Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Luego de la victoria de Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez, en la elección presidencial del 2013, la CIA intentó emplear una versión moderna del expediente chileno con el objeto de derrocarlo. Hace 44 años, ese escenario funcionó: en el mes de septiembre de 1973 el gobierno de Salvador Allende fue brutalmente destruido. Una represiva dictadura fascista tomó el control de Chile durante muchos años y los seguidores de Allende se convirtieron en sus víctimas. Decenas de miles de chilenos pasaron por los centros de tortura y por los campos de concentración. Muchos fueron obligados a emigrar pero incluso en el exterior no se sentían seguros. La policía secreta de Pinochet montó cacería contra figuras destacadas de la resistencia y empleó venenos y explosivos para eliminarlos.

En Venezuela el escenario chileno no funcionó

Los conspiradores, siguiendo las instrucciones de sus supervisores de la CIA planearon provocar un descontento masivo. Lo intentaron todo: como ser, la escasez artificial de productos de primera necesidad, sabotaje a los medios de transporte público, ataques a las instituciones del estado y barricadas en las principales autopistas y vías de acceso a zonas residenciales.

En todas las grandes ciudades como una alarmante señal de inestabilidadse alzaba el negro humo de neumáticos ardiendo (elocuente eco de la Maidan de Kiev) Todo esto estuvo sincronizado y bien organizado. Nicolás Maduro y el gobierno bolivariano se mantuvieron firmes. El presidente Barack Obama, que ha sufrido derrota tras derrota en prácticamente todos los frentes en su lucha por la hegemonía de Estados Unidos, autorizó el endurecimiento de las operaciones para afectar al régimen bolivariano.

En la ciudad de San Cristóbal en Venezuela, el ciudadano norteamericano T.M. Leininger fue detenido. Había herido de gravedad a un ciudadano venezolano quien supuestamente trabajaba para una agencia de seguridad bolivariana. Leininger trató de esconderse pero fue detenido por la policía.

Cuando el apartamento de Leininger fue allanado se encontró un depósito de armas tres fusiles, uno de ellos con mira telescópica y silenciadordos pistolas, una considerable cantidad de municiones y varios uniformes de camuflaje. Se sospecha que el norteamericano planificaba actos de terrorismo. La investigación está en marcha y se están esclareciendo los hechos en que se empleó este tipo de armamento por parte de grupos militantes de la oposición radical.

Bajo el tutelaje de la CIA, se lanzó una campaña por los medios en defensa del agente detenido.

Supuestamente, vino a Venezuela por razones humanitarias, había traído alimentos para parientes golpeados por la pobreza. Se dice que Leininger por naturaleza no es inclinado hacia la violencia ni las acciones riesgosas, ni para qué decir el empleo de armas de fuego. Si algo como esto sucedió, fue solo porque Leininger no está del todo bien y sufre delirio de persecución. Esta última teoría planteada supuestamente por su madre, se está utilizando para explicar la cantidad de armas encontradas en su posesión.

Resulta significativo que últimamente los servicios venezolanos de seguridad hayan detenido al menos 60 extranjeros, invariablemente armados, en las regiones del país que son consideradas por la CIA como áreas prometedoras para la creación de focos conflictivos. Según los investigadores, la CIA recluta terroristas alrededor del mundo para trabajar en Venezuela. Los servicios de seguridad venezolanos han estado recibiendo informaciones acerca de las actividades de las estaciones de la CIA en Colombia, Honduras, México, Panamá y varios otros países que transfieren combatientes contratados desde los carteles de la droga hacia Venezuela. Basta con mencionar que algunas barricadas durante el período más álgido de los alzamientos de la oposición radical, fueron controladas por narcotraficantes colombianos que son buscados por Interpol. En Internet han aparecido fotografías de delincuentes entre los activistas de oposición. Sin embargo, en semejantes situaciones, los agentes de la CIA gozan de inmunidad a pesar de la autoridad de Interpol y las normas del derecho internacional.

Prácticamente en todas las grandes ciudades de Venezuela, incluyendo la capital, se escuchaban disparos con frecuencia durante los meses de manifestaciones antigubernamentales. La mayoría de las personas asesinadas fueron ciudadanos comunes. Durante la primera etapa de las operaciones terroristas para derribar al gobierno, los mercenarios de la CIA deliberada y consistentemente eligieron víctimas de ambos lados de la barricada (igual como lo hicieron en la Maidan de Kiev). Su propósito era exacerbar la confrontación entre los seguidores del gobierno y de la oposición. Dentro de la práctica de los servicios de inteligencia norteamericanos, las estadísticas de las matanzas constituyen un aspecto importante en el sabotaje de guerra contra el país elegido para desestabilizarlo. En la campaña propagandística de la CIA prevalece la siguiente tesis: la tendencia al alza en las muertes violentas demuestra el caos y la incapacidad del gobierno de Venezuela para normalizar la situación y contener a los elementos delincuenciales. Existe una particular indignación entre los venezolanos provocada por los asesinatos de artistas, de teatro y del cine como también de estrellas de la televisión.

Durante el mes de abril y comienzos de mayo, las estadísticas de ataques contra funcionarios del PSUV, partido de gobierno, militares y policías experimentaron una brusca alza. Prácticamente en todos estos casos se emplearon armas de fuego. El Ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres, declaró que en la nueva etapa de las operaciones de sabotaje, la CIA ha optado por los asesinatos selectivos. Los blancos han sido escogidos para que sus violentas muertes causen el máximo de repercusiones políticas. Sin duda alguna están tratando de implementar un plan secreto para desestabilizar el país y derrocar al gobierno del Presidente Nicolás Maduro. Es por esta razón que el enemigo ha recurrido a los asesinatos selectivos.

Dentro de las víctimas figura el destacado político bolivariano Eliécer Otaiza. En los primeros años del gobierno de Hugo Chávez, encabezó el servicio de contrainteligencia de la DISIP (actualmente SEBIN). Otaiza, quien no empleaba escoltas, fue emboscado por paramilitares en una vía desierta, fue torturado y luego asesinado a tiros por la espalda. En opinión de algunos analistas latinoamericanos, Otaiza habría estado organizando agrupaciones de resistencia en Venezuela en caso de una agresión de parte de Estados Unidos.

Varios funcionarios de la contrainteligencia militar, DIM, en diferentes ocasiones a través del país han sido blanco de asesinatos selectivos.

Los agentes del DIM ubican y neutralizan a agentes enemigos infiltrados en las divisiones militares y protegen las instalaciones estratégicamente importantes del país contra operaciones de sabotaje.

Gracias a las eficientes acciones del DIM un grupo de generales de la fuerza aérea que estaban planificando un alzamiento armado contra el gobierno, fue hace poco descubierto. Hubo un momento en que estos oficiales recibieron entrenamiento en Estados Unidos y luego de la victoria de la Revolución Bolivariana, mantuvieron contactos secretos con funcionarios de la oficina del Agregado Militar de la embajada norteamericana en Caracas. El DIM recibió detalles de las actividades de los generales conspiradores de parte de oficiales jóvenes. Hubo intentos por reclutarlos para llevar a cabo actividades contra el gobierno, actividades que incluían las organización de la fuga de uno de los pilotos de aviones rusos Sujoy.

Gradualmente las medidas policiales contra conspiradores y terroristas se están haciendo más y más efectivas.

Los agentes del SEBIN fueron capaces de identificar la estructura de dirección de la conspiración, grabar el contenido de las conversaciones entre los conspiradores venezolanos y sus supervisores de la CIA, descubrir los canales de importación de armamento y explosivos al país y las fuentes de financiamiento. En algunas de las computadoras confiscadas encontraron listas de chavistas para ser eliminados. El SEBIN ha desalojado campamentos de la oposición en Caracas que según los planes de la CIA iban a ser transformados en los Maidan de Venezuela. Durante la operación de desalojo de las carpas, se encontró grandes cantidades de dinero, armas, cócteles Molotov y estupefacientes.

Un gran éxito del SEBIN fue la operación que desenmascaró dentro del personal del Presidente Maduro a una empleada que trabajaba para la CIA. La mujer transfería información confidencial acerca de las actividades y movimientos del presidente y de su comitiva a la embajada norteamericana a través de una hermana.

Según expertos políticos venezolanos, la CIA pudo haber empleado estas informaciones para preparar un atentado contra el Presidente Nicolás Maduro.

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Nil Nikandrov

Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation.

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