(Qué son los rendimientos, y qué la productividad)

Conozcamos por qué el capitalista niega la explotación[i]

¿Por qué el asalariado lleva a cabo esta transacción (Se refiere a la venta de la fuerza de trabajo y la renuncia a todo tipo de propiedad sobre el valor de su trabajo, salvo la parte del salario como precio de la venta en cuestión) ? Porque no posee otra cosa que su fuerza personal, el trabajo en forma latente, en tanto que todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esa potencialidad, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio útil del trabajo, la capacidad para disponer de los de los medios de subsistencia indispensables para el mantenimiento de la fuerza de trabajo y su conversión en movimiento productivo, todo ello se encuentra del otro lado (en manos del capitalista). Carlos Marx. El Capital, Libro Primero, Sección VIII, Caps. XXVI y XXVII. Yo agregué los paréntesis.

Como se desprende del epígrafe de esta entrega, la acumulación primitiva de “capital”, entendida esta como valores de uso de producción, se fundamentó en las expropiaciones de tierras y “capital constante”, propio del Medioevo, y con la liberación de la servidumbre de los cultivadores, mediante lo cual y en paralelo se fue formando el llamado “hombre libre”, no sólo de ataduras campesinas feudales, sino de las corporaciones artesanales de entonces. Estos trabajadores pasaron de productores a asalariados. Los más sagaces de hicieron arrendatarios de tierras con medios de trabajo que ponía a su disposición el arrendador. La tierra misma aportaba el objeto de trabajo, y luego se transformaron en ricos contratistas de jornaleros o asalariados suyos. Al dueño de la tierra le pagaban entonces una renta de alquiler, misma que todavía siguen pagándole al moderno terrateniente capitalista. El capital se hizo relación clasista.

Armado con dinero del capital primitivo, el capitalista extrae plusvalía que concreta en ganancias cuando vende su producción. Una parte de esta va a su consumo personal y otra a la concentración de capital: agrandamiento de la fábrica, incremento de su oferta, ampliación del mercado. La plusvalía es la principal fuente de explotación desde que se instaló el sistema capitalista.

Como quiera que el trabajador no puede aplicar su fuerza de trabajo sobre unos medios de producción que no posee, a estos los proporciona el capitalista. Si bien es lógico que el capitalista venda los objetos de trabajo ya procesados como materias primas, no lo es que pretenda seguir vendiendo los medios de trabajo (MT), ya que su posesión es precisamente la base para que el trabajador se limite a trabajar al servicio de los dueños de aquellos; ¿acaso pretende el capitalista que sus asalariados operen a cielo abierto, en la calle, que compre las herramientas con su salario, que con este pague los servicios de sus contadores, de sus abogados, de su plantilla de gerentes y hasta las máquinas que ellos activan por mandato del patrono ?, ¿acaso no son simples auxiliares de la mano de obra para que esta use y mejore su productividad?

La respuesta que dan los apologistas del burguesismo es clara: eso que los marxistas llaman capital constante son aportes del capitalista a cambio de los cuales merece ganancias. Tan aferrados a esta concepción se hallan esos economistas que se ven obligados a cargar como coste de fabricación el valor total de los medios de producción, con inclusión de los medios de trabajo.

De otra manera, admitir que la ganancia se obtiene dentro de la fábrica sería equivalente a aceptar que los medios de producción y el galpón donde se hallan los medios muebles podrían permanecer mucho tiempo allí sin generar ganancia mientras no los toque la mano del asalariado, de la misma manera que el trabajador no puede vaciar su productividad sin aplicarla a materias primas con ayuda o sin ella de algunos medios de trabajo. Y si va al mercado con  dichos medios deja de ser fabricante.

Y efectivamente, los cargos de los MT al precio de venta son en sí mismos una jugosa ganancia, la segunda fuente de la riqueza burguesa, aunque se trata de aportes de capital material que debe hacer el capitalista si quiere que sus asalariados le transformen la materia prima correspondiente.

Bien, estos gastos podría perfectamente cargarlos a las ganancias, pero no puede seguir descontándolos de los ingresos de una venta cuyo precio los reciba como costes de fabricación, porque, como hemos adelantado en entregas anteriores[1], eso es una estafa burguesa y, de paso, al rebajar sus ganancias del precio de venta, aminora el pago de I S/R.

El Estado puede perfectamente tomar la ganancia como simple diferencia entre el precio de venta y sus costes por concepto de matrerías primas y salarios causados, y sobre esa ganancia cobrar impuestos. Luego, el capitalista rebajaría sus inversiones en medios de trabajo a los efectos del reparto de esa ganancia neta entre accionistas y afines.

Veamos la siguiente fórmula de costes y ganancias:

I.-

C /100   V/50   Pl/50 = Valor de la Oferta = 200

Para C = capital constante (medios de trabajo -50- + objetos de trabajo -50- ); V = c. variable, y Pl = plusvalía

Si el capitalista resta 150 a sus ventas, carga al consumidor   50 por concepto de medios de trabajo que forman parte del capital constante, con tasa de ganancia= 33%, y t. de pl=100%. Si no lo hace, su ganancia quedaría reducida a 0 (cero). Es por esta razón que la composición orgánica[2] del capital debe modificarse o elevarse la tasa de plusvalía.

Veamos esta otra fórmula:

II.-

C/(MT100+OT100) + V/50+Pl/50= 300 = Valor de la oferta.

Allí los medios de trabajo (MT) se duplicaron en armonía con los objetos de t. (OT), y la productividad o tasa de plusvalía debería crecer; no ocurre así en la contabilidad burguesa porque no le atribuye ganancia a la inversión en salarios, ni al capital en la fábrica. Los mejores “rendimientos” simplemente le permitirán obtener más unidades de mercancías con las cuales obtener más ganancias en el mercado.

Por eso dan por constante la tasa de plusvalía (100%), con lo cual su tasa de ganancia se ve reducida (en los libros) a 20%, y se inicia así la conversión de valores en precios de producción, que tanto problemas ha dado a la Economía vulgar, como el famoso” problema de la transformación”[3]

Por cierto, suele confundirse rendimiento con productividad. Los rendimientos son una cualidad de la tierra de labrantío, de las minas y yacimientos mineropetroleros, pero las herramientas y máquinas sólo mejoran la productividad de la mano de obra que las manipula; ellas no sirven para nada al margen de los obreros, y por esta razón el trabajador en general pudo con su trabajo y en función de la jornada, no sólo cubrir el valor de su manutención diaria, sino añadir un excedente productivo. Quede claro así por qué los patronos han usado la prolongación de la jornada como mecanismo para incrementar la plusvalía absoluta, y las máquinas para mejorar la pl. relativa.

Atribuir rendimientos a los medios de trabajo es una imprecisión técnica propia de la contabilidad burguesa, tan llena como se halla de desviaciones económicas solo favorables al sistema de costos burgueses.

Bueno, nosotros sabemos que las verdaderas cuentas son:

I.’-

C/OT/50+V/50+Pl/50= 150, en la cual la tasa de pl=100%, la de ganancia es 50%, dentro o fuera de la fábrica, en esta o en el mercado, y una composición orgánica= 50/100= 50%.En estas condiciones, el capitalista y sus contables consideran que han rescatado el valor de sus MT y que deben vender por encima de 150, con lo cual lo que realmente hacen es rescatarlos mediante una estafa al comprador de su oferta.

II’.-

C/OT/100+V50+Pl50= 200, para una tasa de ganancia= 33%. Esta baja responde a que el capitalista optaría por una menor composición orgánica = 50/150=33%. En este caso también se genera el proceso de transformación de valores en precios de producción a fin de lograse una tasa común. Sin embargo, tal proceso se obnubila cuando no se refleja el desarrollo de las fuerzas productivas expresadas en los medios de trabajo. Estos detalles los vemos a continuación:

III.-

C/OT100+V/20+Pl/80= 200, pero aquí la tasa de plusvalía es=400%,   y la tasa de ganancia= 66% > 33%, un incremento derivado de una mayor inversión en medios de producción que mejoraron la productividad de los asalariados.

Tales son las cuentas que hay detrás de la Contabilidad Burguesa y cómo se explica la riqueza de los capitalistas, más allá de la explotación de los asalariados, y su obstinación en atribuir al mercado la fuente de sus ganancias.



[2] Composición orgánica de capital se expresa con la relación por cociente entre capital variable y capital invertido:  v/(c+v).



[i] Hemos venido creando la serie de entregas virtuales sobre Economía Científica Política, y sobre Economía Vulgar, bajo la envolvente denominación de: “Conozcamos” y afines. Su compilación posterior la llamaré. “Conozcamos El Capital”, un proyecto de literatura económica cuya ejecución se mueve al ritmo y velocidad de los nuevos “conozcamos” que vamos aportando y creando con la praxis correspondiente. Agradecemos a “aporrea.org”, a su excelente y calificado personal, “ductor” y gerencial, toda esa generosa puerta abierta que nos vienen brindando, a mí,   y con ello a todos los lectores virtuales del mundo moderno.

 

10/07/2011 15:50:48

marmac@cantv.net



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Manuel C. Martínez M.


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