Los "perros de la guerra" y el negocio de los "ejércitos privados" en Irak

Los modernos "ejércitos privados" son tan duros y sanguinarios como sus predecesores de hace treinta años, pero tienen notables diferencias operativas con los "perros de la guerra" del pasado.

No sólo porque usan teléfonos por satélite, cuentan con visores de infrarrojos, sino porque, con el tiempo, han adquirido status de empresa trasnacional empujados por la creciente demanda de sus servicios por parte de los gobiernos títeres de Washington en todo el planeta.

Pero, a diferencia de sus hermanos del pasado, los perros de la guerra modernos tienen su principal fuente de ganancia en los suculentos contratos con el Pentágono invasor estadounidense.

Con el advenimiento del libre mercado, las privatizaciones y el desmoronamiento de las estructuras de los estados nacionales impulsados por Washington, estos engendros comenzaron a sustituir eficazmente a la inteligencia y a los ejércitos cipayos en los países dominados, principalmente en Africa, donde iniciaron su rutilante expansión empresarial.

Hoy extienden sus tentáculos por Latinoamérica, principalmente en Colombia, donde se entrelazan con la red latinoamericana de espionaje montada por la Central de Inteligencia (CIA) estadounidense y el servicio de inteligencia israelí (Mossad), y cuyo objetivo central -sostenido institucionalmente tanto por el gobierno de Bush como por el de Sharon- es la "guerra contraterrorista" desarrollada en el campo de la inteligencia y de las operaciones especiales. (Ver: La conexión CIA-Mossad- "guerra contraterrorista" en Latinoamérica).

Los "negocios" en Irak
Diversos medios del sistema -incluido The Guardián de Gran Bretaña- informaron en los últimos días que el Pentágono contrata empresas privadas de mercenarios de diversos países para realizar interrogatorios a prisioneros de guerra iraquíes.
Esto, sin lugar a dudas, establece una veta novedosa en la exitosa cruzada comercial de los modernos "perros de la guerra" en Irak.

La información consignaba que la guerra privada de los contratistas del Pentágono y de Gran Bretaña está detrás de las fotos de "abusos a prisioneros iraquíes" que recorren el mundo a través de una campaña mediática utilizada con fines electorales por los sectores anti-Bush de EEUU.

De esta manera la ocupación militar de Irak agregó otra tajada de "negocios" a las empresas multinacionales que brindan servicios mercenarios de protección a las transnacionales y a sus ejecutivos, así como a los funcionarios civiles de la ocupación militar.

Según la cadena BBC el administrador civil de Irak, el experto en contraterrorismo de la CIA, Paul Bremer, cuenta con uno de esos ejércitos de mercenarios privados, tanto para su custodia personal como para la protección de sus oficinas instaladas en uno de los famosos palacios de Saddam, ubicado en la llamada Zona Verde de Bagdad.

El dato es ilustrativo, teniendo en cuenta otras informaciones que consignan que el negocio de los ejércitos privados está en manos de altos ex miembros de la comunidad de inteligencia de EEUU que "tercerizan" contratos entre el Pentágono y las empresas de seguridad.

Y Paul Bremer -con gran llegada y contactos en las aéreas de defensa e inteligencia estadounidenses- sería uno de los principales beneficiarios de este gigantesco negocio de "privatización" de la ocupación de Irak.

A Bremen se le adjudica una vinculación comercial estrecha con el ex director de la CIA, James Woolsey quién revistó como director de Titan, una de la principales empresas contratantes de “ejércitos privados” con el Pentagono, y que está involucrada en la tortura de prisioneros en la cárcel de Bagdad.

Woolsey es uno de los estrategas de la política iraquí que actúa en el equipo de Condoleezza Rice, y es el principal sostén lobbysta del banquero mercenario Ahmad Chalabi, del Congreso Nacional Iraquí, el más estrecho colaborador de Bremen en Irak.

Integrante del lobby judío del Pentágono, Woolsey es consejero de la neoconservadora Fundación por la Defensa de las Democracias, del Instituto Judío de Asuntos de la Seguridad Nacional, del Proyecto por el Nuevo Siglo Estadounidense, del Centro de Política de Seguridad, de Freedom House, y del

Comité por la Liberación de Irak.
Se dice que la relación Woolsey-Paul Bremer-"ejércitos privados" se vertebra a través Stephen Cambone, subsecretario de Defensa para Inteligencia, asociado con el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense del lobby judío, un funcionario clave en la cadena de comando del Pentágono, y miembro del camarilla neoconservador de Rumsfeld dentro del Pentágono.

También otra informaciones en danza -sobre todo en Bagdad- señalan que el escándalo con las fotografías de presos iraquíes torturados surgió a raíz de una "guerra interna" entre estos servicios de seguridad privados, quienes compiten y se desplazan entre sí con la finalidad de conseguir -o preservar- sus jugosos contratos con el Pentágono.

Los "ejércitos privados" que actúan en Irak -según diversas informaciones circulantes- están conformados por oficiales del ejército y las fuerzas especiales norteamericanas, británicas y sudafricanas. Aunque también se sospecha que hay expertos en interrogatorios israelíes, los mismos que entrenan a los escuadrones de la muerte y a las "fuerzas especiales" que los yanquis intentar formar con soldados iraquíes.

Según Wayne Madsen, columnista de Washington DC, un grupo de antiguos interrogadores de habla árabe de la Fuerza de Defensa Israelí [ejército israelí] y del Servicio General de Seguridad (Shin Bet) fue contratado por el Pentágono bajo un sub-contrato secreto especial para interrogar brutalmente a prisioneros iraquíes en la prisión Abu Ghraib en Bagdad.

Wayne, ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) durante la administración Reagan, señaló que los interrogadores en Abu Ghraib incluían a una serie de israelíes de habla árabe que también ayudaron a los interrogadores de EE.UU. a desarrollar las técnicas "R2I" (siglas en inglés de Resistencia al Interrogatorio).

Gran parte de esos métodos de tortura fueron desarrollados por los israelíes durante muchos años pasados en interrogatorios de prisioneros árabes en Cisjordania ocupada y en el propio Israel.

Según Wayne, un ex espía estadounidense, alguno de los contratistas nombrados en el informe del general Antonio Taguba estuvieron asociados con los servicios militares o de inteligencia israelíes.

La trama de las torturas
La general norteamericana Janice Karpinsky, directora del centro de detención ahora suspendida en el cargo, reveló, después de ser removida de su puesto, la presencia de torturadores privados en áreas donde ella no tenía injerencia, y aclaró que los guardia cárceles recibían instrucciones de los hombres de esos servicios para el manejo con los prisioneros.

Según The Guardían, un diario vinculado a los servicios de inteligencia británicos, al menos dos empresas privadas de seguridad están a cargo de los interrogatorios a los detenidos iraquíes, contratadas por el Departamento de Defensa norteamericano.

Los abogados de los soldados estadounidenses implicados sostienen en su denuncia que durante los abusos en la prisión de Abu Gharib, en las afueras de Bagdad, sus clientes recibían ordenes para actuar y vejar a los prisioneros por parte de mercenarios "civiles", que se ocupaban de sus largas sesiones de interrogación por orden del Pentágono.

The Guardian menciona a dos empresas estadounidenses contratadas para servicios de custodia y de interrogatorios a presos: CACI International Inc. y Titan Corporation, ambas involucradas en las denuncias sobre torturas en la ex prisión de Saddam Hussein.

La empresa Titan de mercenarios privados tiene base en San Diego y en su sitio en Internet se describe como "un proveedor líder de productos de información y comunicación, soluciones y servicios para la seguridad nacional".

CACI, con sus oficinas en Virginia, sostiene que "ayuda a la comunidad de inteligencia norteamericana a recolectar análisis y compartir información global en la guerra contra el terrorismo".

Durante su testimonio ante el Comité de Servicios Armados del Senado, Donald Rumsfeld fue interrogado por el senador John McCain sobre el papel de los contratistas privados en los interrogatorios y abusos.

McCain le formuló a Rumsfeld cuatro preguntas: ¿Quién estaba a cargo? ¿Qué agencia o contratista privado estuvo a cargo de los interrogatorios? ¿ Tenían autoridad sobre los guardias? ¿Y cuáles fueron las instrucciones que dieron a los guardias?

Cuando el jefe del pentágono, tuvo problemas para responder la pregunta de McCain, el teniente general Lance Smith, Comandante Adjunto del Comando Central de EE.UU., dijo que había 37 interrogadores contratados en Abu Ghraib. Los dos contratistas nombrados, CACI y Titan, tienen estrechos vínculos con las comunidades militar y de tecnología israelíes.

çMano de obra barata
Un estudio académico -citado por la BBC- sugiere que la proporción del personal de compañías de seguridad privadas relativa a la cantidad de militares del ejército de Estados Unidos en el Golfo Pérsico es ahora de aproximadamente de uno por cada diez.

Es decir que de cada 9 soldados invasores estadounidenses en Irak, hay un perro de la guerra reciclado en nuevos métodos comerciales, y al servicio de las torturas, los secuestros, y los asesinatos paramilitares de combatientes y civiles iraquíes ejecutados al servicio de la ocupación imperial.
Esta proporción es diez veces mayor que la que existía durante la primera Guerra del Golfo en 1991, en la cual las tropas de EEUU no llegaron a ocupar Irak, según la BBC londinense.

La Cruz Roja ha expresado su "preocupación" por el aumento de personal de compañías de seguridad privadas.

Claude Voillat, el jefe adjunto de las operaciones de la organización en el Cercano Oriente, dice que algunos contratistas privados no han tenido el entrenamiento necesario para hacer frente a situaciones tensas en las calles.

"Nuestra preocupación es que hay un vacío de regulaciones, un vacío en cuanto a las reglas de participación que se puede transformar en un peligro real, una vez que se pone a algunas de esas personas con un arma en el terreno", dijo.
La Cruz Roja teme que soldados privados que violen las convenciones internacionales no tengan que darle cuentas a nadie y quiere que los gobiernos se responsabilicen por esas compañías.

Lo que -obviamente- no dice la organización humanitaria imperial (preocupada por el crecimiento de la seguridad privada y de la incontrolada expansión comercial de los perros de la guerra) es quién se responsabiliza por la muerte en las calles y en sus casas de decenas de miles de iraquíes inocentes víctimas de la invasión y ocupación militar de Irak perpetrada por el capitalismo invasor.

"Lo principal es devolver la responsabilidad a los gobiernos. ¿Pero qué gobierno se hará cargo: el que contrata a la compañía o el del país de donde la compañía proviene?", señaló Voillat.

La BBC sostiene que en el mercado de la "seguridad privatizada" hay empresas de reconocida reputación pero, según un ex soldado especializado en operaciones especiales, que ahora está en Irak con una firma de seguridad, la escala de la expansión es tal que se están creando nuevas empresas.

Mientras que las compañías más antiguas reclutaban a ex personal militar de mucha experiencia, las nuevas contratan mano de obra inexperta a cambio de un salario inferior.

Así como ciertas empresas de construcción rebajan la calidad de los materiales para achicar costos, las multinacionales que manejan los "ejércitos privados" bajan la calidad de los servicios de las torturas o de asesinatos paramilitares de civiles iraquíes, para ahorrar dinero en el salario de los mercenarios.

El informe del general Taquba que investiga los casosde tortura en la prisión de Bagdad señala que "en general, personal contratado civil de EE.UU. (Titan Corporation, CACI, etc.), nacionales de terceros país, y contratistas locales no parecen ser adecuadamente supervisados dentro de la instalación de detención de Abu Ghraib."

"No todos van a ser ex miembros de sangre azul de las fuerzas especiales y hay muchos que son, como decimos, parecidos a Walter Mitty", dijo el soldado a la BBC, refiriéndose a un personaje de ficción que se cree un héroe, en una novela del escritor James Thurber.

"El proceso de reclutamiento es de muy mala calidad porque muchas de esas compañías se forman con gran rapidez, para responder a un anuncio de contrato", explicó el mercenario.
El peligro es que la gran competencia por contratos lucrativos simplifique el proceso, agrega la BBC.

El informe del general Taquba que investiga los casosd e tortura en la prisión de Bagdad señala que "en general, personal contratado civil de EE.UU. (Titan Corporation, CACI, etc.), nacionales de terceros país, y contratistas locales no parecen ser adecuadamente supervisados dentro de la instalación de detención de Abu Ghraib."

Problemas de "regulación" del mercado
La empresa Armour Group -citada por la BBC- se estableció hace 20 años en el floreciente negocio de los "ejércitos privados" que prestan servicios a las fuerzas de ocupación estadounidenses por todo el planeta. Ahora está en Irak "trabajando" para el Pentágono.

Su director, Christopher Beese, solicita reglas más claras para seguir desarrollando sus actividades empresariales.

"Hay algunos que se han dedicado a esto sólo durante uno o dos años", señaló a la BBC. "Quizás no hayan tenido suficiente tiempo para producir las políticas, procedimientos y garantías necesarios para velar por la correcta selección de su personal y por eso se ve una gran diferencia entre los recién llegados a este negocio y quienes llevan algún tiempo en él".

De manera que Irak, para este comerciante privado de las guerras de invasión, es una mezcla de nuevas y viejas compañías, de personal de seguridad privado y público, que trabajan para diferentes empleadores, con diferentes reglas y bajo un marco legal poco claro.

Una compañía británica puede estar trabajando para el gobierno de Estados Unidos, pero ¿qué ley se aplica, la británica, la iraquí o la estadounidense?, señaló el contratista.

¿Protegen las Convenciones de Ginebra a los contratistas de seguridad privados si son capturados?, se quejó el empresario de ejércitos privados.
Peter Singer, de la Institución Brookings de Washington, la principal autoridad en este tema, sostiene que es esencial que se aclare la cuestión.

"Hasta hora no hay leyes internacionales que controlen esta industria. Es un vacío que hay que llenar", dijo a la BBC.

"Además, los clientes de esta industria, principalmente en Estados Unidos, necesitan reevaluar qué funciones se pueden externalizar y cuáles son demasiado importantes para el interés público como para pasarlas al mercado privado", señaló.

Y concluye la BBC: "esta falta de claridad puede haber sido útil a gobiernos en el pasado. Las compañías privadas pueden hacer cosas que serían inaceptables y negables para las fuerzas gubernamentales. En Irak, sin embargo, no es obvio que la falta de regulaciones claras esté ayudando a la causa de la coalición".



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