Derrota del sindicalismo burocrático y patronal

A propósito de las elecciones en Ferrominera

Las recientes elecciones del sindicato de Ferrominera del Orinoco arrojó un resultado adverso para la plancha respaldada por la FBT, por el gobernador Rangel Gómez y por buena parte de la alta dirigencia chavista, resultando ganadora una fuerza política de oposición, encabezada por Rubén González, quien estuviera enjuiciado y detenido en años anteriores por encabezar protestas obreras en dicha empresa estatal.

 Este resultado es una abierta paradoja. Un gobierno como el de Chávez, que acaba de promulgar una de las leyes laborales más avanzadas del mundo, y que ha promovido en las empresas básicas el denominado Plan Guayana Socialista, que incluye modelos de participación democrática y gestión obrera en las fábricas que no se repiten tal vez en ningún otro país del mundo actual, no es capaz de ganar las elecciones en los sindicatos de dichas empresas básicas del estado Bolívar.

 Tenemos un discurso “obrerista”, como el mismo gobierno gusta adjetivarse; tenemos un programa laboral que reivindica derechos que hoy están siendo cercenados de tajo en los países centrales del capitalismo; una propuesta socialista que aunque es embrionaria se coloca por delante en el contexto del mundo globalizado; y tenemos un desempeño práctico muy deficiente por parte del equipo gubernamental y de los dirigentes obreros que gozan del respaldo “oficial”. Cualquiera diría en este caso: hay que ser muy malo como gobernante para perder elecciones a pesar de que todos los factores están a nuestro favor.

 Las planchas que respaldan al gobierno bolivariano también han perdido en años recientes las elecciones en las empresas básicas Alcasa y Carbonorca (habiendo ganado en Sidor y Venalum). Un movimiento obrero medianamente organizado, con el respaldo político de un gobierno que enarbola la política laboral más avanzada del planeta, debería arrasar electoralmente y ganar el apoyo mayoritario de los trabajadores en estas empresas y en el resto del movimiento sindical venezolano. Pero no está ocurriendo así. Este resultado de Ferrominera enciende las alarmas y vuelve a colocar sobre el tapete un debate que hemos mantenido a lo largo de todo este proceso bolivariano.

 Nos referimos a la cuestión de la autonomía o la subordinación del movimiento obrero con relación al Estado, los patronos y los partidos. Para no extendernos en análisis que ya antes hemos realizado, puntualizamos lo siguiente:

1) Luego del paro petrolero, la burocracia gubernamental ha impulsado una fuerza obrera, la FBT, como la única “representante legítima” del chavismo en el movimiento obrero. A la vez, ha hecho todos los esfuerzos necesarios para aplastar y desaparecer a las tendencias sindicales revolucionarias que no aceptan subordinarse a la burocracia de la FBT.

2) Una herramienta principal usada por la burocracia ha sido el Ministerio del Trabajo, tanto para promover a la FBT como para destruir al resto de tendencias obreras bolivarianas. Este objetivo de la burocracia conquistó un logro significativo cuando casi desmantelaron a la Unión Nacional de Trabajadores el año pasado y conformaron de manera impositiva la “nueva central socialista”, la CBST.

3) El chavismo está repitiendo los mismos errores que desarrollaron los adecos en la CTV. Sólo promueven la subordinación y el jalabolismo en el movimiento obrero. No respetan a las fuerzas sindicales que mantienen posiciones autónomas, y que respaldan al gobierno bolivariano sin otorgar un cheque en blanco para que se violenten los derechos obreros.

4) Cualquier posición crítica ha sido descalificada con epítetos que van desde el ser agente del enemigo, próximo saltador de talanquera, anarquista o extremista sin razón, o infiltrado que pronto revelará su verdadero rostro. Con estos argumentos se ha promovido la destrucción de todos los sindicatos no controlados por la FBT, aunque los mismos estuvieran respaldados por otras fuerzas revolucionarias. Así ha ocurrido con los sindicatos promovidos por el PCV, por el CTR, por Marea Socialista, por CMR y otras tendencias revolucionarias no afines a la burocracia de la FBT. Estos sindicatos han sido prácticamente desmantelada por la acción conjunta de la FBT, los patronos y el mintrabajo.

5) Otro aspecto clave en donde ha venido pifiando el gobierno bolivariano es en no respetar los derechos laborales que el mismo Estado garantiza a través de la Constitución Bolivariana y la nueva LOTTT. A pesar de tener una legislación laboral progresiva, que ha tenido significativos avances en estos 14 años de revolución, el desempeño concreto de las relaciones laborales en las empresas del Estado no se ha distanciado mucho de la vieja gestión burguesa que impusieran adecos y copeyanos en la administración pública.

6) El resultado de este manejo “neoadeco” que ha impuesto la FBT y el Mintrabajo en el movimiento obrero venezolano lo estamos viendo en Guayana. Los trabajadores terminan respaldando a fuerzas de oposición, porque el mensaje revolucionario de los líderes bolivarianos se diluye entre tantas maniobras y políticas equivocadas.

7) Hoy el gobierno cuenta con una flamante central obrera socialista que probablemente puede perder la mayoría de las elecciones sindicales en las cuales se involucren sus dirigentes.

 Pensamos que estos graves errores cometidos en la gestión laboral del gobierno bolivariano no incidirán en los resultados electorales de octubre, pero sí van generando una situación de conflictividad obrera en el país que puede reventar el año próximo.

 El triunfo del presidente Chávez es imprescindible para darle continuidad al programa revolucionario que incluye derechos fundamentales de la clase trabajadora y propuestas que como los Consejos Obreros apuntan hacia la construcción del socialismo. En función de ello, y en aras de promover la unidad de acción de las fuerzas de trabajadores bolivarianas, promovemos el trabajo conjunto con la nueva Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, sin dejar de reconocer que existen otras centrales como la UNETE que representan importantes sectores obreros organizados que respaldan a la revolución.

 El sectarismo, el divisionismo, la política de zancadilla por mampuesto, el asumir posiciones patronales y conciliadoras de las luchas obreras, no han sido características de nuestro trabajo en las organizaciones de trabajadores. Como sí ha ocurrido, lamentablemente, con casi todos los dirigentes fundamentales de la FBT.  A pesar de ello, y en aras de garantizar el triunfo electoral del 7 de octubre, pensamos que es imprescindible el trabajo unitario dentro del movimiento obrero venezolano.

 La palabra la tienen quienes gobiernan y hasta ahora han cerrado todas las puertas para el trabajo unitario. Nuestra disposición, al igual que nuestras convicciones revolucionarias, están intactas.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 31 de julio de 2012.


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Roberto López Sánchez

Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2014). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Actualmente integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia. Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología y del Diplomado en Consejos Comunales en la Facultad Experimental de Ciencias. También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Actualmente dirige el Diplomado en Formación Sindical con cinco cohortes graduadas. Ha publicado: ?Movimiento estudiantil y proceso político venezolano? (2007), ?El protagonismo popular en la historia de Venezuela? (2008), "Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI" (2009), y ?Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo? (2012), además de 40 artículos científicos y numerosas ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Actualmente dicta las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Dicta también el seminario ?Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política? en el programa de doctorado de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo.


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