Construir Tecnología endógena, un desafio de la Revolución Bolivariana

Cuando hablamos del desarrollo tecnológico como herramienta fundamental del progreso, en nuestro país no se ha logrado superar la dependencia tecnológica con las transnacionales, la tecnología que poseemos viene de estas empresas multinacionales a través de diferentes vías, en donde las diversas industrias tanto empresas de producción social como las empresas básicas, sector energético, telecomunicaciones, sector militar y empresas privadas dependen y han dependido en gran medida de tecnología foránea, en tal sentido esta dependencia constituye en alguna medida un aspecto particular de dominación neocolonial.

Estados Unidos y sus transnacionales abren una nueva etapa histórica. La Neocolonización a través de la dominación tecnológica, esta dominación tecnológica que las transnacionales ejercen sobre los pueblos latinoamericanos implica un complejo sistema de estructura que favorecen la subordinación en todas sus facetas fortaleciendo su presencia en las economías de la región, a través de mercados financieros, servicios y desarrollo industrial, telecomunicaciones e infraestructuras, y hasta logran meterse en el ámbito político local de cada nación buscando influenciar en decisiones que puedan desfavorecerlos y revertir esta situaciones a su favor.

Hay que recordar como las trasnacionales en diferentes épocas, han trabajado con los gobiernos estadounidense y en complicidad con sectores locales apatridas en derrocamientos de presidentes progresistas latinoamericanos, como fue el caso de Jacobo Arbenz en la Guatemala de 1951-54 y la participación golpista de la empresa norteamericana United Fruit Company o el caso del Presidente Salvador Allende en Chile y la injerencia fascista de la International Telephone and Telegraph Corporation (ITT).

Si no logramos, transformar nuestra dependencia tecnológica en una interdependencia endógena con aspectos y aportes técnicos propios, el rezago tecnológico puede convertirse en un hecho irreversible, ya que el principal productor de tecnología es Estados Unidos, este ha logrado interferir en la adquisición de repuestos y compra de equipos en el ámbito militar y ha presionando, a diferentes industrias extranjeras que operan con tecnología gringa, para que Venezuela no pueda adquirir respuestos y equipos militares como fue el caso con las empresas brasileñas y españolas con los aviones y patrulleras.

Nuestras Universidades, actualmente manifiestan poco interés en colaborar con el Estado en pro de utilizar su plataforma tecnológica, es decir no se interesa en desarrollar proyectos tecnológicos en conjunto con el Gobierno Bolivariano, vale mencionar su desconexión con las misiones educativas, barrio adentro y otras misiones sociales: Los actuales rectores y decanos de las principales Universidades del país son opositores abiertos al presidente Chávez y utilizan La llamada autonomía universitaria, para oponerse a las políticas del gobierno Bolivariano.

Para construir tecnología en nuestro país se necesitará pasar por la creación de vínculos en diferentes niveles que transformen la poca motivación de los demás sectores universitarios y científicos, se hace necesario tender puentes que unan grupos universitarios, científicos, académicos, militares, entes públicos y privados, que trabajen en áreas similares, para así avanzar en la construcción de una identidad propia, que reconociendo las diferencias en cada contexto social, ayude a resolver los problemas comunes a la construcción de nuestra propia tecnología.

Esta nueva tecnología podrá ser valorada por su papel social en la medida en que quienes las ejercen sean capaces de establecer relaciones distintas con nuestro pueblo.

En una nueva tecnología revolucionaria es necesario reividicar la posibilidad para la sociedad toda, y no solo para los privilegiados, de conocer y reflexionar acerca de la nueva tecnología ya que solo socializando la nueva tecnología alcanzara un carácter plenamente humano.


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