¿Estamos calificando para el perfil de "chavista"?

“Debemos concebir la política como la ciencia revolucionaria del progreso social”. Anónimo

El pregón del líder Hugo Chávez es el bienestar social del pueblo, llegar a la mayor suma de felicidad posible y ese es el leitmotiv del socialismo que anhelamos tener. Estamos lejos de la transición al socialismo y el poder popular se estrella contra el muro insolente de la burocracia oficial y la anarquía codiciosa del sector privado. Para llegar a un objetivo práctico bien definido primero debemos tener muy claro cual es la teoría que nos puede llevar a ese propósito. Antes que nada es impostergable que lleguemos al punto de no retorno a los gobiernos de derecha para que podamos aspirar a un tránsito imparable al objetivo de la transición. No hemos llegado a ese punto. El venidero 7 de octubre será una prueba de fuego que nos permitirá medir cuán distante estamos del No Retorno.

En mi artículo del pasado domingo diserté sobre el tumor maligno de la burocracia que no permite un avance significativo en nuestras aspiraciones sociales. Esos obstáculos se pueden superar si los funcionarios, en su gran mayoría, desde Miraflores hasta los consejos comunales, tuviesen el perfil chavista, quiere decir, el pensamiento, la vocación, la pasión y la conducta pública del señor presidente. Chávez conversa cara a cara con su gente y de allí se derivan todas las misiones y emprendimientos que el gobierno ostenta en su amplio currículo de gestión. Cuando se le pregunta a un miembro del Psuv o a un ciudadano común si es chavista, antes de responder debe tomar en cuenta el perfil de un auténtico seguidor y practicante del proyecto bolivariano:

1.- Estar plenamente identificado con el ideario de Bolívar en mente y corazón.

2.- Ser antimperialista por convicción.

3.- Ser enemigo a ultranza de los vicios burocráticos que enferman al pueblo, o sea, ejercer como  servidor público con amor al prójimo.

4.- Conocer y comprender la ideología socialista bolivariana.

5.- No ser víctima del consumismo capitalista demostrándolo en su vida particular. Carros lujosos, ostentación en el vestir y derroche en vicios de espirituosas bebidas y carencia de caridad al semejante son índices de ser un aprovechador de circunstancias politiqueras.

6.- Sin amor a nuestra bandera, a nuestros ideales de solidaridad y a nuestros semejantes no será posible calificar para ser un revolucionario chavista que desea la mayor suma de felicidad posible para la nación toda.

Un alcalde, ministro, diputado, gobernador o mediano funcionario del poder judicial que no salga a la calle para escuchar las necesidades del soberano y buscar expeditas soluciones no merece su puesto, debe renunciar y darle paso a otro que calce las cualidades que exige la revolución bolivariana. No queremos más candidatos para alcaldías y gobernaciones que no hayan tenido experiencia de calle, de contacto con la gente. Estamos cansados de candidatos burócratas que calientan sillas en la AN o en algún ministerio.

Estamos lejos de la transición. El poder popular debe tener mayor presencia en la ejecución de todos los proyectos del país.

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