La metástasis del odio

La difícil situación de salud por la cual atraviesa el Presidente Chávez, ha envalentonado nuevamente a los alabarderos locales del imperio. Cobardes como son, atacan desde el anonimato de las redes sociales, sin dar la cara, pero vomitando su odio patológico ante un líder inalcanzable. Incapaces de vencer al Comandante en elecciones democráticas o por la fuerza, la impotencia les deja sólo el deseo o la esperanza de su muerte, como si los veinte años transcurridos desde el inolvidable “por ahora”, y los últimos catorce que marcan el inicio de la construcción soberana de una patria largamente preterida, hubiesen pasado en vano.

En su corta visión que no llega más allá de sus intereses personales, confían en que una vez muerto el Presidente, ellos refundarán la Venezuela mayamera, privatizarán PDVSA y las industrias básicas, acabarán Barrio Adentro, Madres del Barrio, Mercal, Amor Mayor, Saber y Trabajo, Milagro, Sonrisa, Ribas, Sucre, Robinson, Hábitat y todas las otras misiones sociales. Cerrarán las universidades públicas creadas desde 1999 porque la educación superior es sólo para la élite que pueda pagarla, y no para regalársela a los “marginales”. Bajarán las pensiones del Seguro Social porque su costo reduciría las ganancias de los ricos. Detendrán las grandes obras de infraestructura relacionadas con la vialidad y el transporte, como las del metro, ferrocarriles y puentes, porque eso afectaría la industria automotriz y hasta podría bajar el precio de las mercancías. Eliminarán el control de cambios para que la economía del país quiebre y se justifique la vuelta al redil del BM y del FMI. Regresarán las tierras a los latifundistas, y “gobernarán” nuevamente desde la embajada norteamericana con criterios neoliberales, pero suponen que aquí no pasará nada.

Piensan que, como por arte de magia, volverán los adecos y copeyanos de viejo y nuevo cuño, a controlar el país en alianza con Fedecámaras, para devolver a los más pobres al lugar del cual nunca debió sacarlos Chávez. Y como si el esfuerzo educativo que se ha realizado en la última década no hubiese dejado huellas en la conciencia ciudadana, pretenderán eliminar los consejos comunales, las comunas, la democracia protagónica y participativa, y todo cuanto huela a socialismo.

De nuevo se engañan. Este país ha cambiado radicalmente en la última década y por más que el odio se expanda haciendo metástasis entre los pudientes y ciertos sectores de la clase media, el chavismo ya está sembrado en lo más profundo del pueblo y su componente armado, en su esencia, en sus creencias, en su música, en su cultura, en la fuerza para querer y defender esta tierra, sus valores y sus recursos. Ni las estupideces de Obama o los titulares de la prensa pitiyanqui, podrán quitar un ápice a la conexión espiritual que Chávez ha establecido, no sólo con el pueblo venezolano, sino también con otros países de América y del mundo. Por el contrario, mientras más lo insulten los cobardes, más se crece el líder que ha parido el ALBA, la CELAC y la UNASUR. Quien ha fortalecido al MERCOSUR y encendió una llamarada en todo un continente, no puede ser opacado por las sombras de los mediocres y apátridas. Hugo Chávez ya es un símbolo, un emblema de rebeldía, justicia y humanidad, y cuando se ha alcanzado tal estatura, no se puede morir jamás.

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