Una respuesta a Díaz Camacho

Sr. Díaz Camacho, me tomo la libertad de responder las preguntas que usted hace a su padre por varias razones. En primer lugar porque al hacer usted el reclamo de manera pública, queda expuesto a que cualquier lector interesado en el tema, le conteste. En segundo lugar porque asombra su interés por afectar la imagen del profesor Díaz Rangel, uno de los periodistas más respetados del país, maestro de varias generaciones y militante genuino de la izquierda desde hace más de cincuenta años, y quien por auténtico, no traicionó sus ideales como sí lo hicieron varios de sus antiguos camaradas del MAS. Estos últimos, seguramente coinciden con usted en el apoyo a la derecha más obtusa, racista y antinacionalista, que hayamos conocido en la historia del país, que pretende acabar con los logros que la gestión de Chávez ha significado para los más preteridos de la cuarta república, así como revertir el innegable avance en materia de integración regional, para colocar de nuevo a Venezuela bajo la égida del gobierno gringo y del FMI.

También le escribo porque sospecho que usted, al igual que miles de venezolanos, es una víctima más del odio sembrado por los medios de comunicación de la derecha, que siguiendo las pautas maquiavélicas del imperio, han logrado dividir a los venezolanos entre la minoría de “bonitos”, es decir la autodenominada “gente decente y pensante”, y la mayoría pobre, “fea”, “marginal”, “tierrúa”, “desdentada” y “lumpen de siempre”, que antes era buena para votar cada cinco años por AD o Copei a cambio de láminas de zinc, potes de pintura o botellas de ron, pero que sabía ocupar su puesto, manteniéndose a distancia. Ese 70% de pobres que heredamos de los gobiernos de la democracia representativa, ahora, gracias a Chávez, come tres veces al día, dispone de atención médica gratuita, tiene acceso a la educación a todos los niveles, y hasta se da el lujo no solamente de leer con fluidez, sino también de comprender y tomar conciencia de su fortaleza. Basta escuchar las intervenciones de gente del pueblo, que expresa de manera clara sus ideas, reclamos y propuestas a través del Sistema Nacional de Medios Públicos, donde cotidianamente tiene cabida, para percatarse del cambio notable que ha experimentado la población al respecto.

Aunque los argumentos que usted esgrime, para denostar de la gestión de Chávez y por lo tanto atacar la candidatura del presidente Maduro, parecen fuertes porque usa cifras (sin citar las fuentes), en el conjunto recuerdan a aquellos que pretenden cosechar los rábanos por las hojas. Es cierto que aún hay graves problemas de corrupción e inseguridad personal, es cierto que algunas empresas estatales muestran fallas operativas y gerenciales, y también es cierto que la capacidad fiscalizadora del Estado en la administración de los controles cambiarios y de precios, a los cuales se ha visto obligado el gobierno para intentar frenar la fuga de capitales y la especulación, no han tenido la eficacia deseada. Pero, ¿es que acaso la corrupción ocurre sólo en los entes públicos?, ¿es que acaso durante 14 años no ha habido una presión permanente de desestabilización del país, por parte de una derecha impotente para recuperar el poder que ejerció durante más de cuatro décadas?, ¿es que acaso, por la naturaleza pacífica de la revolución chavista, no hay miles de funcionarios incrustados en la administración pública, que trabajan a favor de la oposición burguesa? El presidente Maduro está consciente de los enfoques erróneos y problemas no resueltos, y por eso, a manera de ejemplo, ha asumido el combate a la delincuencia en todas sus facetas, como uno de los aspectos claves de su gestión al frente del país.

No voy a ponerme a enumerar los enormes avances que en educación, salud, vivienda, transporte, infraestructura, acceso a la cultura, apoyo al deporte, empleo, formación para el trabajo, otorgamiento de pensiones del Seguro Social, construcción de instalaciones industriales y transferencia tecnológica mediante convenios con países amigos, ha logrado el pueblo venezolano bajo la conducción de Hugo Chávez Frías, porque el espacio es limitado y porque tales progresos son por todos conocidos, y aprovechados sin distingos de clases sociales. El balance altamente positivo de la gestión de Chávez, es aval suficiente para apoyar a Nicolás Maduro, como responsable del cumplimiento del Plan de la Patria 2013-2019.

Pero me llama la atención la ingenuidad con la cual usted plantea algunas interrogantes. Por ejemplo, usted pregunta si “es imprescindible polarizar al país para recuperar la independencia”, como si el actual gobierno fuese el culpable de tal polarización, y como si usted no supiera que durante la cuarta república el país también estaba dividido en dos pedazos, de los cuales el conformado por la derecha organizada en los partidos AD y Copei, y que obedecía los dictados de la embajada norteamericana, era abiertamente dominante frente al de una izquierda disgregada, maniatada y abatida mediante la prisión, tortura y asesinato de sus líderes. Una diferencia cualitativa importante, es que jamás la otrora minoría izquierdista dispuso de los medios de comunicación privados para exponer sus planteamientos, mientras que curiosamente, ahora éstos mantienen abiertos sus cámaras y micrófonos, hasta para la minoría de la derecha más recalcitrante y fanática.

También extraña que usted no se percate de la diferencia entre las antiguas relaciones neocoloniales, de dependencia, con EEUU, y las actuales de intercambio y apoyo mutuo en relación con China, Cuba, Irán, Rusia, Bielorrusia y otros cuantos países anteriormente vetados por la injerencia gringa. Es plausible que usted no desee regresar al pasado, pero si eso es verdad, ahí tiene una razón más para votar por Maduro.

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