¡Qué de p...ga: ahora la reelección es buena!

Uno de los mayores peligros que se corre en política deviene cuando queda totalmente al desnudo la incoherencia entre lo que se hace y lo que se dice. Es decir entre la práctica y el discurso. Este es uno de los peores males de la oposición venezolana, que la condena a vivir por mucho tiempo en el ostracismo del poder. Un ejemplo de esa incoherencia es lo que ocurre con los actuales gobernadores de la oposición quienes a pesar de haber criticado de manera furibunda y vehemente la reelección indefinida propuesta por el presidente Chávez en el 2009, resulta que fueron los primeros que se postularon para los comicios de diciembre, beneficiándose así de una medida que catalogaron de arbitraria y antidemocrática.

Uno de los más enconados y furibundos críticos de la reelección indefinida fue el gobernador del estado Carabobo Henrique Fernando Salas Feo, sin embargo, fue él quien en plena campaña presidencial anunció a través de su tuiter que optaría por un período más en El Capitolio. Este es quizás el más cínico de todos los gobernadores de la oposición, pues junto a su padre ha gobernado la entidad por más de veinte años realizando la gestión más gris y corrupta que conozca la historia política del estado Carabobo.

Lo mismo ocurre con el majunche mayor, el gobernador de Miranda, Capriles Radonski, quien acaba de tomar la peor decisión política de su vida al presentar su nombre para los sufragios del 16 de diciembre. No cabe duda de que si Radonski sale derrotado por Elías Jagua, como seguramente ocurrirá, perderá el poco liderazgo alcanzado y le brindará una oportunidad de oro a los adecos para que más temprano que tarde lo condenen a galeras a remar, con el lógico argumento de que si no pudo ganar una elección regional menos podrá hacerlo en una elección presidencial.

Ese mismo camino estrecho propio de la demagogia y la inmoralidad política lo están transitando otros gobernadores de la oposición que se rasgaban las vestiduras diciendo que Chávez se quería eternizar en el poder como es el caso del gobernador de Nueva Esparta, Morel Rodríguez; el de Zulia, Pablo Pérez: el de Táchira, César Pérez Vivas: el de Monagas El Gato Briceño ; el de Amazonas, Liborio Guarulla; y el de Lara, Henry Falcón.

Después de todo lo que vociferaron en contra de la reelección propuesta por Hugo Chávez, lo más coherente y responsable que pudieran hacer estos gobernadores sería renunciar a la reelección, pues, según ellos, la reelección indefinida violaba uno de los principios básicos de la democracia representativa como es el de la supuesta alternabilidad en el poder. Principio que paradójicamente ellos se encargaron de meter en el ataúd de la democracia con el inmoral Pacto de Punto Fijo.


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