La venganza de William

Incuantificable resulta el número de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han abordado y abordan permanentemente la carrera política como forma de vida. Igualmente incuantificable resulta el número de quienes perecen en el intento, y muy pocos quienes logran alcanzar los objetivos que en un momento dado se plantean.

Múltiples y variados son los motivos para el fracaso, y estrechos en cantidad los factores que permiten llegar a la cima; entre los primeros están aquellos y aquellas que actúan por simples caprichos creyendo que todo en sólo un juego, y que estudiar para lograr la debida formación académica para nada hace falta. Hay también quienes toman con mayor grado se seriedad, constancia, dedicación y empeño todo lo atinente a esta importante y delicada ciencia social.

Lo anteriormente expresado lo acuñamos como breve exposición de motivos para referirnos a un caso muy particular acaecido recientemente. Se trata de la decisión tomada por el diputado opositor William Ojeda, personaje éste con quien en aquella oportunidad de “Cuanto vale un juez” llegamos solidarizarnos, no así con sus posteriores ensayos exhibidos en el marco de búsqueda de nuevas escaladas políticas.

Hoy nuevamente vemos como acertado el sentido de la oportunidad desarrollado y aplicado por el hijo de la maestra petareña. En diversas ocasiones nos hemos referido a que en política hay que aprender a medir milimétricamente los pasos antes de darlos. Estimamos que William esta vez ha dado pie con bola al actuar en el momento justo para sacar el fuete en lo que en términos hípicos conocemos como la “recta de enfrente” Ha intuido a tiempo este aún mozalbete, que el futuro político de quienes fueron sus compañeros de tolda hasta antes de su reciente expulsión de Un Nuevo Tiempo, resulta sombrío, vacío, con firme tendencia a la desaparición definitiva, como igualmente sucederá con todos y todas aquellos y aquellas politiqueros (as) ultraderechistas y pro imperialistas de oficio que adversan el proyecto socialista liderado por Hugo Chávez.

Por su parte Ojeda, quien cobró venganza en el más preciso momento, de la jugarreta que le aplicara Primero Justicia en el municipio Sucre con ocasión de las elecciones primarias, posterior a las elecciones del 7-0 permanecerá todavía con la nariz fuera del agua, mientras que el resto irremediablemente se ahogará en el tremedal político donde no supieron manejarse debidamente. Buen sentido de las oportunidades ha mostrado esta vez el muchacho de Petare, y quienes seguirán su ejemplo de cuadrarse con el pueblo, de allí que tiene bastante chance de formar parte de esa oposición seria que a gritos clama el Presidente de la república para bien de nuestro país y Latinoamérica y el Caribe en general.

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