La violencia y mentira mediática

Pasada la contienda electoral, podemos entrar a analizar la actuación de los medios de comunicación en general.

Sabemos de dos canales de TV que están abiertamente parcializados (VTV y Globovisión), pero no puedo dejar de criticar a los otros medios nacionales, como Venevisión, que a la disimuladita y calladita, insertaba mensajes flash (lo cual tiene un nombre “Mensajería Subliminar”, lo cual constituye un delito) en su programación (“VOTA POR CAPRILES RADONSKY”), canal deportivo como Meridiano TV, que dejaba colar a través de sus comentaristas (sinvergüenzas para con el deporte), mensajes de doble sentido que cualquier idiota los copiaba claramente. Otros como Televen, Canal i, también intentaban pase de mensajes subliminales muy claros, dando a ver que aun hoy creen ellos que manejan al televidente mentalmente y que son muy comedidos y balanceados en sus criterios y opiniones. La televisión paga también aportó lo suyo muy disimuladamente, le recuerdo al Estado que se viola abiertamente la inserción de publicidad por este medio privado, ya que para eso pago un servicio y una manera de lavar dinero, como dijo el Presidente Chávez, del narcotráfico.

Ni hablar de la prensa escrita; todo lo que pudieron alterar, manipular y distorsionar, se dieron banquete, y nosotros vamos a comprar diariamente su pasquín y damos por cierto muchas de las noticias, encuestas y avisos publicitarios que estos publican. Me pregunto, de cuando acá, a un periodista se le dio la potestad de opinar abiertamente según su tendencia política. Señores necesito información veraz, oportuna y real, donde sea yo el que haga mis propias conclusiones y no usted, cagatintas, donde nadie le pidió su opinión parcializada. De donde sacaron ustedes que son intocables, con el cuento del derecho a la información que les asiste (no sé dónde) y ser imprudentes e irrespetuosos con cualquier personaje público, creyéndose que tienen poder y razón, sobre todo a esta camada de pendejitos jóvenes, que por deslumbrar a su patrón, hacen lo que sea para destacarse.

La Radio, a este medio definitivamente hay que pararle el trote a como dé lugar, con programitas y opinadores sin oficio, que no tienen la menor idea de lo que hablan, solo son pericos enjaulados que repiten lo que oyen. Llevan a cualquier loco de carretera a decir lo que le venga en gana y no le recuerdan que se está dirigiendo a un público que merece respeto.

La novedosa actuación de la Telefonía Privada, donde nadie me quita que la traición de nuestras empresas nacionales dieron todas las facilidades (plataforma y cartera de clientes) a sus colegas del exterior para realizar esa odiosa, pesada y mal recibida campaña de llamadas en pos de un candidato especifico, en los horarios que se les vino en gana, violando toda norma de privacidad que contratamos inicialmente. Como recomendación, debe revisarse y analizar este novedoso proceso para legislar urgentemente en esta materia, y digo legislar con mano dura, cosa que a nuestros abnegados y sacrificados empresarios no les gusta.

Las Encuestadoras, pocas serias y muchas desorientadas (no lo creo), porque estas bailan al son que el cliente quiere escuchar, (los billetes hablan solos) pero poco a poco van perdiendo credibilidad. No me van a convencer de lo que supuestamente dice la opinión pública, ya que muchos factores juegan en ellas, lugar, público, horario. Ah, como dato curioso, nunca me he tropezado con ningún encuestador en la calle, y me la paso en cualquier lugar de la ciudad, en horarios no definidos, con lo cual me pregunto, COMO REALIZAN ESTOS SONDEOS?

Y por último, la Cibernética, impresionante como se inundó de propaganda electoral, cualquier página que se accesaba en la Web, donde pago un servicio y se me obliga a calarme lo que no me da la gana de ver.

Resumo, la experiencia informativa vivida en esta campaña electoral, debe ser revisada detalladamente, con la finalidad de controlar, normar y reglamentar esta desmesurada y mentirosa acción informativa, que no ayuda en nada al ciudadano común, al contrario, lo lleva a comportarse de forma irracional, descontrolada y desmedida, sobre todo en aquellos fanáticos radicales de una tendencia u otra.



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