Venezuela va a elecciones en paz pero con un pueblo alerta ante los “equivocaos”

En las calles de Venezuela la campaña electoral para elegir al presidente de la república se desarrolla con total normalidad a pocos días del decisivo 7 de octubre, y a los militantes de los partidos políticos que apoyan a uno u otro candidato se los ve en esquinas y plazas de las ciudad repartiendo propaganda a favor de sus candidatos de manera pacífica, agrupados por lo general debajo de toldos identificados con el color de su parcialidad política y dejando escuchar los “jingles” musicales preparados para la que ambos bandos consideran unas elecciones cruciales.

En este sentido, analistas venezolanos coinciden en que en el caso de que la oposición de derecha agrupada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática sufra una derrota este 7 de octubre, como todo lo indica, ello conllevará a su desaparición definitiva, lo que no parece estar tan lejos de la realidad cuando en las encuestas de opinión los principales partidos que la integran, incluso los más nuevos, como Primero Justicia y Un Nuevo tiempo, apenas si cuentan con unos pocos puntos de preferencia entre las y los venezolanos, en contraste con las simpatías que acumula sobre todo el Partido Socialista Unido de Venezuela, creado por el presidente Chávez en el 2005.

Es pues hasta ahora el color rojo el que domina en todos los escenarios públicos donde se libra la batalla electoral, lo que sólo puede ser indicativo, por un lado, de la sólida vocación pacifica de los venezolanos; y por la otra, que las organizaciones que apoyan la candidatura a la reelección del presidente Hugo Chávez cuentan con una mayor cantidad de militancia y de simpatizantes dispuestos a movilizarse por el triunfo de su abanderado.

El candidato-presidente Hugo Chávez, como es llamado, cuenta con el apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), el Partido Comunista de Venezuela (PCV), y unas seis o siete organizaciones más. Y más recientemente recibió el apoyo de su ex compañero de armas y participante también en la rebelión del 4 de febrero de 1992 que éste comandó, el comandante Luis Acosta Chirinos, quien renunció a su candidatura y llamó a votar por su ex compañero de luchas. A pesar de las diferencias políticas que dice mantener con Hugo Chávez.

Mientras, en los empinados barrios caraqueños, con sus viviendas aferrándose a los barrancos más inclinados y amontonadas una sobre otras, balcones y ventanas hablan de la preferencia electoral de sus moradores. En su mayoría muestran afiches y pancartas con la inscripción "Chávez, corazón de mi patria”.

Viajando en cualquier vagón del Metro o subterráneo caraqueño, se escucha ocasionalmente a adultos y jóvenes hablando de sus preferencias electorales, y no es extraño escuchar expresiones de este tenor, "Si yo pudiera votar por Chávez cinco veces, lo haría", soltado sin temor a los "cuatro vientos".

Todo ello sólo puede ser indicativo, entre otras cosas, de que los medios de comunicación privados, dedicados desde hace 13 años a satanizar todo lo que "huela" a chavismo y a crear una sensación de temor y/o pena a identificarse públicamente con el presidente Chávez entre quienes le siguen, han sido derrotados, incluso dentro de las urbanizaciones de clase media a cuyos integrantes se las consideraba hasta hace poco "chavistas de clóset", al tener que ocultar su preferencia ante sus vecinos por temor a sufrir algún tipo de agresión o sufrir su rechazo.

Entre los términos peyorativos acuñados por la mediática antichavista destacan el de “el loco Chávez”, “el macaco”, “el tirano Chávez”, “el régimen de Chávez”. Mientras que a sus seguidores se les llegó a catalogar en estos medios privados de “chusma”, “desdentados” y “hordas chavistas”, cuando la polarización alcanzó su máxima tensión en los días de mayor confrontación.

Una muestra más de esa derrota es que los chavistas caraqueño han tomado con sus toldos rojos incluso espacios emblemáticos para la oposición en el pasado reciente, como la Plaza Altamira, al este de la ciudad, la cual fue convertida por este sector en su bastión “inexpugnable”, sobre todo en los meses previos y posteriores al golpe de estado contra el presidente Chávez del 11 de abril de 2002.

Que esta atmósfera electoral que hoy predomina en Venezuela varíe en los pocos días que faltan para el evento electoral, es muy poca probable; más aún si como se percibe en el ambiente, las y los venezolanos tomarán las calles en defensa de la institucionalidad democrática y participativa alcanzada en estos últimos años, al menor asomo de algunos equivocados que aspiran torcer con acciones violentas su voluntad mayoritaria.

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Carlos Machado Villanueva


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