En la lucha por el socialismo del siglo XXI no hay espacio para pasos atrás ni para agarrar impulso

Los retos de la revolución bolivariana

 

"las revoluciones proletarias (...), se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás ..." (Marx XVIII Brumario de Luis Bonaparte, el énfasis es nuestro)*

 

La teoría revolucionaria no es una ocurrencia 

En el siglo XIX Marx descubrió que,-a diferencia de las revoluciones burguesas de siglos pasados-, a las revoluciones proletarias no les era fácil obtener victorias definitivas. Los impulsos hacia delante eran seguido por fases de indecisión hasta que ante situaciones particulares no les quedaba otro camino que dar una gran salto adelante, justo cuando parecía que su enemigo, la burguesía y los resabios de feudalismo, las tenían controladas.

El análisis marxista observaba que luego de un periodo esta oscilación podía forzar a una recuperación burguesa tal que un golpe militar o civil, pudiera sumir a los trabajadores en una profunda represión y a un periodo de derrota política tal que les fuera difícil reaccionar por un periodo de tiempo.

La comuna de París comprobó que no era una fatalidad histórica que la reacción triunfase y Marx  extrajo de ella la conclusión que un estado organizado desde abajo, por medio de consejos o comunas podía sustituir al capitalista e instaurar un régimen de transición. No obstante incluso la Comuna fue derrotada, tocaría a Lenin establecer la estrategia y la táctica necesaria para que la revolución triunfara y perdurara, así como a Trotsky establecer el análisis sobre los peligros de la degeneración del estado revolucionario y como combatirla.

Estos aportes no fueron una fina ocurrencia o una idea ingeniosa sino producto de un riguroso estudio de la dialéctica del desarrollo de la lucha de los explotados contra los explotadores. Es importante recalcar el fin político del análisis marxista porque haciendo caso omiso de él es muy fácil escuchar todo tipo de teorías que  supuestamente "la superan". Por supuesto dichos planteamientos no duran más tiempo que el que los acontecimientos más próximos tardan en rebatirlos. A un profesor universitario le puede interesar más la "ética o estética de un argumento", a un burócrata la idea que le permite seguir en el puesto, aprovechándose de que hay miseria para organizar filas de necesitados. Para un genuino proletario lo interesante es una teoría que le permita lucha y vencer definitivamente a su enemigo de clase. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria. Por ello resulta preocupante el desprecio que sectores de la burocracia en Venezuela hacen tanto de las "teorías radicales" y el abierto llamado a la conciliación incluso con la burguesía que por supuesto los sectores decisivos de la reacción entienden como una muestra de debilidad y de que sus tácticas de sabotaje económico y chantaje político están dando resultados.

Cuando nos encontramos ante proceso revolucionarios vivos como es el caso venezolano no podemos más que apreciar los instrumentos teóricos del marxismo como la genuina llave que nos permite no sólo entender lo que sucede, sino establecer una alternativa.  No conocer la historia lleva a  repetir viejos errores, del mismo modo despreciar el debate teórico no ayuda a los amigos de la revolución sino a quienes quieren ver derrotada la heroica lucha de los trabajadores venezolanos.

¿En que fase se encuentra la revolución Venezolana?

Por supuesto que la revolución es una lucha de masas, que no se resuelve de modo inmediato. Tiene avances y retrocesos, atraviesa por diversos acontecimientos que marcan el papel de los protagonistas como el de la correlación de fuerzas. En el caso de la revolución Venezolana podríamos señalar brevemente los siguientes momentos:

La crisis del antiguo régimen

La crisis final del antiguo régimen: esta se abrió con el levantamiento popular del 27 de febrero de 1989, día en el cual cientos de trabajadores fueron asesinados por  orden de Carlos Andrés Pérez y su Acción Democrática. Desde entonces el desprestigio de los partidos políticos burgueses tradicionales fue en aumento. El movimiento militar dirigido por Chávez unos años después, la llegada Rafael Caldera, que aparecía como "independiente", fueron signos de esta crisis que terminó con la elección de Chávez en diciembre de 1998. La propuesta de Chávez no era ambigua en el sentido de poner fin al reino de corrupción de la cuarta republica, pero si en el camino que debería seguir la reconstrucción nacional. No obstante era reflejo de la incapacidad de la burguesía para seguir gobernando y de la disposición de las masas en luchar por un cambio, el cual se logró canalizar hacia el apoyo a la personalidad de Chávez

Primer periodo, el de la constituyente

El triunfo de Chávez hubiera podido parecerse a la de los muchos demagogos que pululan por toda nuestra América Latina, que prometen mucho y cuando gobiernan no resultan ser más que simples payasos y fieles empleados de la burguesía, como Collor de Mello en Brasil, Fox en México, Torrijos en Panamá o Lucio Gutiérrez en Ecuador.

No obstante  con la aprobación de la Constituyente en diciembre de 1999. Con el apoyo de 3.630.666 personas (40.000 más de las que votaran a Chávez un año antes) y la elección presidencial de diciembre de 2000  donde Chávez incrementa su apoyo en 700.000 votos (4.258.228), Venezuela experimenta la ruptura con el régimen anterior y el intento de puesta en practica de una constitución que se trazaba una autentica independencia sin romper con la propiedad privada y sin plantearse al socialismo como alternativa.

Por supuesto que esto lo hubiera podido dejar pasar la burguesía venezolana, lo que no podía aceptar era la determinación inquebrantable de Chávez para que la dirección del proceso le fuera arrebatada de las manos a la oligarquía por medio de una serie de leyes que si bien no las expropiaban si habían la posibilidad de que en el futuro su dominio fuese cuestionado. Así que desde la nueva elección de Chávez se inició una autentica insurrección burguesa con el fin de poner de una vez por todas fina a la ambigüedad y reinstalar el régimen de la IV republica. Para ello emplearon todos los medios, especialmente el del sabotaje económico a tal grado de que el desempleo pasó de 11% en 1998 a 15% en 2002, el desempleo disfrazado bajo la calificación de economía informal de 45% a 52%, el alza de precios de 1998 a 2002 fue de un 80% mientras el salario mínimo pasó de 90.000 Bs. mensuales a 174.000 Bs. mensuales (menos de un 50%). La depreciación del bolívar fue constante  (el tipo de cambio nominal con el dólar pasó de 607 Bs. como promedio en el año 1999 a 1.400 Bs. de promedio en 2002

No sólo eso la burguesía por medio de la confederación patronal (Federcámaras) y las centrales sindicales aliadas a ellos trataron de impedir la recuperación de PDVSA por medio de un paro tanto de la petrolera como de otro paro, este indefinido, que se prolongo por varias semanas y que al final fracaso. Finalmente en abril del 2002 decidieron dar un golpe militar que marcó a nuestro juicio el fin del este periodo marcado por una total disposición de la burguesía por derrocar a Chávez y por un proceso de radicalización de las masas que se mantuvo contenido hasta el golpe.

Segundo periodo, el movimiento llega a sus límites en los marcos de la constitución bolivariana

Estos son años de derrotas políticas contundentes para la burguesía y ascenso en la organización y la lucha de las masas. Lo podríamos considerar desde la derrota del golpe de abril del 2002 hasta la reelección de Chávez en diciembre del 2006. Son momentos de pruebas tremendas como la del referéndum revocatorio  del 15 de agosto del 2004 en el que contra los  4 millones de votos en contra de Chávez se alzan  5.800.629 a su favor, es decir  más de un millón 600 mil votos más que en la elección del 2000.

En un país donde la absoluta mayoría de los medios de comunicación están a  controlados por la oligarquía y en los cuales se hace una feroz campaña en contra del régimen resulta aún más importante una victoria de esta magnitud. La cual no se pudo obtener sino a partir de una intensa movilización social en la forma no sólo de la campaña a favor de la continuación de Chávez sino a la formación desde el gobierno y con la participación activa de las comunidades de mecanismos de apoyo y desarrollo social, conocidos como misiones Misiones (Barrio Adentro, Robinson, Ribas, Sucre, Vuelvan Caras, Mercal...) Así como el impulso a la formación de una nueva central sindical, la UNT que en sus inicios brindo muchas expectativas para convertirse en uno de los puntales del proceso. En este contexto las masas populares tuvieron un papel protagónico en la forma de organismos desde abajo que rebasaron por mucho los alcances que la organización desde el gobierno había previsto.

Por supuesto un ambiente como este tuvo el efecto de llevar a Chávez a  radicalizar su discurso, la derrota política de la burguesía era  tan clara y la iniciativa de las masas tan abrumadora que no era difícil lanzar llamados a declarar que el capitalismo no es opción para Venezuela y señalar abiertamente la meta de construir el socialismo del siglo XXI. Con este entusiasmo hubo suficiente impulso para hacer que la burguesía simplemente se retirara de las elecciones legislativas generando una situación prácticamente ideal para una ruptura en los hechos con el capitalismo en Venezuela.

Si lo miramos con frialdad cuando se habla de condiciones objetivas no las podía haber mejores: la burguesía derrotada y humillada  incluso en su propio terreno que es el electoral, un ejercito cuyos mandos más reaccionarios habían quedado fuera después del golpe del 2002, un movimiento popular en auge, un gobierno que de declara a favor del socialismo. ¿Qué más se podía pedir?

La respuesta es faltaba una organización política revolucionaria que llevara el proceso hasta su ultimas consecuencias. Esto se vio claramente reflejado en el proceso de formación de la UNT y en los obstáculos que desde la misma burocracia de establecían a la organización de un poder popular. Como por ejemplo en las tomas de tierras, en las ocupaciones  y puesta en marcha de fabricas y cooperativas, incluso hasta en la operación misma de las misiones, iniciativas que con una dirección adecuada hubieran podido culminar en la gestación de un genuino estado proletario que sustituyese al  cascaron heredado de la IV república y que en la V republica se rebelaba como un freno relativo al proceso revolucionario.

El caso de la UNT es  sintomático, dicha organización surgió como una respuesta de las masas al colapso de la CTV, el 1 de mayo del 2005 cientos de miles de trabajadores desfilaron en apoyo a la radicalización de la revolución venezolana e incluso se hizo un abierto llamado desde el gobierno a ocupar fabricas y ponerlas a trabajar.

Lamentablemente los elementos que constituyeron la dirección de la UNT no asumieron la tarea de construir el poder obrero en las fabricas, sino a la de buscar la manera de seguir con la rutina de gestionar su relación con los patrones. Había cuadros para dirigir burocráticamente un sindicato en el capitalismo, pero no para impulsar la transformación socialista que las masas reclamaban.

Para el Segundo Congreso de la UNT en mayo del 2006 la situación fue tal que  a la fecha dicha central ha quedado escindida y prácticamente paralizada. Mientras que algunos dirigentes no aciertan sino a proponer un apoyo formal al gobierno sin ninguna consecuencia practica otros escudándose en su supuesta independencia se convierten en aliados indirectos de la reacción burguesa. Por supuesto no estamos afirmado que el movimiento obrero debe limitarse a apoyar al gobierno de Chávez, más bien debería desde la UNT plantear una serie de demandas que lleven a la definitiva ruptura con el capitalismo, a la expropiación de la burguesía y a la puesta en marcha de la economía bajo el control democrático de los trabajadores. Es decir debería sumir un papel protagónico y de vanguardia. Lamentablemente como hemos mencionado la ausencia de cuadros revolucionarios ha sido un obstáculo que paulatinamente ha permitido a la burguesía reasumir la iniciativa política.

No obstante para que la burguesía volviera a levantar cabeza faltaba aún un buen trecho. El 2006 si bien fue un año en el que se mostró la carencia de cuadros para encabezar un nuevo salto hacia delante que las masas reclamaban, también se puso en evidencia la enorme debilidad de la burguesía para rehacerse. El proceso electoral de diciembre del 2006 nuevamente puso en evidencia ese ímpetu transformador de las masas que tenía claro que los enemigos de la revolución se estaban concentrando en la candidatura de  Manuel Rosales y que, pese a los obstáculos que la burocracia del estado estaba interponiéndole al proceso, Chávez representaba la posibilidad de dar un vuelco al impasse que comenzaba a generarse. Un triunfo de Chávez significaba la posibilidad de un reimpulso del proceso por lo cual nuevamente las masas se volcaron a favor de su reelección logrando  7 millones 300 mil votos, casi el 63%.esto suponía un momento clave absolutamente favorable para ese reimpulso que hacia falta.

Tercera fase la lucha por la reforma constitucional

El socialismo del siglo XXI parecía comenzar a tomar forma, si bien era una realidad la falta de cuadros para impulsar el proceso y que el aparato de estado no sólo no era capaz de impulsar la revolución sino que se convertía en un obstáculo, también era cierto que la iniciativa de crear un partido socialista, el PSUV, tenía y tiene los elementos para alimentar al proceso de esos cuadros y de una política revolucionaría tan necesaria para recomponer  y reorientar la UNT como para organizar las células sociales de territorio y las consejos de poder popular, con los cuales se pudiese sustituir el anquilosado e inútil aparato del estado.

Al mismo tiempo las iniciativas desde la presidencia para las nacionalizaciones de CANTV, Electricidad de Caracas y la Faja del Orinoco., así como la suspensión del permiso de transmisión por televisión abierta de RCTV apuntaban en la dirección correcta no obstante estas iniciativas no eran compartidas por la burocracia estatal, o al menos por lo elementos que estaban arriba del carro del Chavismo por conveniencia pero que estaban aterrados ante una posible transformación social que borrará de un plumazo la posibilidad de hacer carrera, dinero y toda la mierda que abruma la mente de los pequeño burgueses advenedizos que nunca faltan en este tipo de procesos.

Para la elección del 2006 el candidato de la burguesía  había obtenido unos 4 millones 200 mil votos, cifra significativa pero que en el fondo no hacia peligrar el proceso vista la diferencia de más de 3 millones de votos a favor del chavismo  en un espectro de poco más de 15 millones de votantes. No obstante cuando quedó claro que las intenciones de Chávez eran romper la situación por medio del salto adelante que significaba el referéndum constitucional, todos los elementos inestables decidieron hacer eco a la propaganda antichavista.

Ante las nacionalizaciones o la aplicación de la ley a RCTV en lugar de plantear una defensa de las medidas llamaban a no acelerar, a no confrontar, a ceder y en cierta medida dieron entrada a las criticas de la reacción en el sentido de que se estaba dando un giro indeseable en el proceso.

Lo más peculiar es que muchos de estos elementos actuaban como representantes del gobierno o como funcionarios dentro de los bastiones de la lucha  de otros tiempos como los barrios periféricos de caracas.

Es impresionante que ante el llamado a formar el nuevo partido se hayan inscrito en cuestión de semanas 5 millones y medio de personas, no obstante si ese proceso se esta orientando tan sólo como la inscripción a una lista y no como un proceso de toma se conciencia y de asumir responsabilidades suceden paradojas como a de que en el referéndum constitucional votasen 4 millones 300 mil a favor del si, es decir 1 millón 200 mil afiliados al PSUV no votaron. No se puede decir que lo hicieron en contra porque las cifras a favor del No, no fueron sustancialmente diferentes a la elección presidencial del 2006, es decir unos 4 millones 400 mil votos.

¿Qué fue lo que hizo que más de 3 millones de votantes a favor de Chávez en el 2006 se abstuvieran en el 2007? Como ya hemos visto no fue un aumento sustancial en la fuerza social de la oposición burguesa, pese a la traición de Podemos y a la del general Baudel, que hicieron propaganda en contra de la reforma y que no impacto significativamente en un aumento de votos para la oposición.

La única razón para que las reformas constitucionales no pasaran fue que estas no fueron acompañadas con una audaz ofensiva contra el capitalismo. Todo el año se habló del socialismo del siglo XXI y de hacer la revolución en la revolución pero en los hechos la burocracia establecía trabas para la iniciativa popular: el 60% de las cooperativas formadas no están funcionando, las nacionalizaciones no se han acompañado por una gestión distinta de las empresas, es decir por la gestión obrera de las fabricas, se ha sustituido a un administrador por otro pero no el régimen de la empresa. Por otro lado la campaña de nacionalizaciones prácticamente se suspendió. La ofensiva contra RCTV pudo haberse extendido a otros sectores pero no se avanzó más con lo que la burguesía contó con más del 70% de los medios electrónicos  para continuar con su campaña de mentiras y  desinformación.

En necesaria una autentica fase de trasformación socialista

A 9 años del triunfo de Chávez la burguesía sigue controlando todos los sectores de la economía venezolana y al mismo tiempo mantiene una huelga de inversiones, es decir sabotea concientemente la economía generando el lógico malestar por el desbasto de bienes de consumo. Incluso el crecimiento económico, basado en las inversiones de infraestructura y en los programas sociales del gobierno impulsa este desequilibrio, dado que al desarrollarse la economía se incrementa la demanda de productos que la burguesía no satisface. La solución sería la expropiación, empesando por la banca para que se estimularan de manera plena iniciativas de crédito al desarrollo comunitario y para que se asegurara el abasto suficiente y eficiente de bienes de consumo a las masas. Al no dar el paso se puede generar entre las masas la idea de que no se esta hablando en serio, de que pese a los cambios legislativos las cosas seguirán igual, si es así  entre no pocos puede surgir la idea de "para que apoyar una reforma constitucional que probablemente no representará nada"

Por supuesto es muy fácil acusar a las masas de inconsecuencia cuando lo que es seguro es que las masas se la han jugado una y otra vez por defender el proceso y lo único que piden es un gesto serio por parte de su dirección para ir hacia delante.

Últimamente ha surgido entre la burocracia la tendencia a ver en el resultado del referéndum constitucional el momento para olvidarse de la revolución, "mas gobierno, menos política","mas practica, menos teoría", con el objeto de evadir el necesario debate en el seno de las bases del PSUV , de las misiones, de la UNT sobre el camino a seguir.

Nosotros por supuesto estamos a favor de más acciones, pero no de "des-ideologizar", "despolitizar", y todas las tonterías que se esparcen tanto de parte de la reacción burguesa como de los elementos de la burocracia que piden paz para hacer negocios.

Nosotros estamos por impulsar el proceso, por formar un frente único en el seno de las organizaciones de barrio, sindicales y las bases del PSUV en contra del sabotaje de la burguesía, por la formación de comités de abasto que combatan a los especuladores y al mismo tiempo exijan al gobierno que tome directamente las riendas del abasto de los productos básicos para el pueblo.

Estamos por el control obrero de la producción y por la nacionalización de todas las empresas dominantes de cada sector industrial, comercial o de servicios poniéndolas bajo el control democrático de los trabajadores.

Estamos por la nacionalización de la banca y por la reorientación del crédito a favor de la producción y en defensa del patrimonio de las familias. La única banca que no puede expropiar la pequeña propiedad familiar es una banca cuyo objetivo no es el beneficio de un puñado de propietarios sino el del conjunto del pueblo.

Estamos por la eliminación definitiva de los latifundios en el campo y por la creación de empresas estatales y cooperativas en lugar de las agroindustrias nacionales y extranjeras que han demostrado su negativa a atender los requerimientos sociales de elevar la producción.

Estamos  por impulsar la formación de los consejos del poder popular y por las células sociales de territorio y que estas pugnen por  tomar realmente el poder.

Pero sobre todo estamos por unir esfuerzos con todas las fuerzas sociales revolucionarias en Venezuela para crear un ala revolucionaria y socialista que impulse desde el PSUV el programa revolucionario en todos los sectores incluyendo a la UNT y ante los distintos órganos de gobierno, incluyendo por supuesto la presidencia.

La revolución venezolana es el acontecimiento más importante en América Latina en este siglo, y así como otros procesos revolucionarios corre el peligro de estancarse y perderse. La burguesía comienza a tomar confianza en si misma y tratara nuevamente de generar influencia política basada en su aún intacto poder económico. De no tomar medidas urgentes los escenarios del 2002 pueden repetirse, aunque bajo otras formas. Los revolucionarios no lo podemos permitir, en  la lucha por el socialismo del siglo XXI no hay espacio para pasos atrás, ni siquiera bajo el pretexto de tomar impulso. Como decía Marx se ha creado una situación que no permite volver atrás, en ese momento esta la revolución en Venezuela.


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