(Algunos aportes para la discusión)

Por qué perdimos en las elecciones del 7-O



Una vez concluida la borrachera por la conquista de 6 años más de gobierno es necesario que puertas adentro y de manera muy fría analicemos los resultados de estas elecciones.

Que estaba en juego:

En todos los procesos electorales apelamos al argumento de que está en juego la revolución, las conquistas sociales, etc, etc. Y no es mentira. Venezuela geográficamente al ocupar la parte más septentrional de la América del sur dándole el pecho al Atlántico y al mar Caribe es la puerta para las rutas comerciales de Europa, el este de Norteamérica, y el Caribe; ocupa un lugar geoestratégico muy apetecible para las potencias económicas del mundo. El proceso político que aquí se vive que ya contagia buena parte de la América del sur y central, y es referencia para los pueblos del mundo; sobre todo ante la caída estrepitosa del consenso de Washington y su doctrina neoliberal, hasta Francis fukuyama ha hecho que recoger su sentencia del fin de la historia y ahora tiene que reconocer que la historia está de vuelta. El hecho de que somos un país de una gran biodiversidad, con agua abundante y portador, en las entrañas de la tierra, de importantes yacimientos de metales preciados, y como si fuera poco es la primera reserva mundial de petróleo y la quinta de gas. Por supuesto; somos un bocado muy apetecible para las potencias imperiales de occidente ante quienes la derecha venezolana y, también la continental, se han arrodillado traicionando a las patrias que les vio nacer, por lo que estos sectores no darán su brazo a torcer, no se rendirán en su búsqueda permanente de medios para quebrar la revolución venezolana, por cualquier vía, las elecciones para ellos es solo una de tantas, no la única, de eso ya tenemos experiencia. Es decir, estaba en juego la patria.

Para nosotros, está en juego la revolución, y la esperanza de las capas más vulnerables de la sociedad, es decir la consolidación del proceso, alcanzar el punto del no retorno, y es allí donde radica mi sentencia de que tuvimos una derrota estratégica. El que insista en que sí lo logramos, es un necio.

Usted puede estar de acuerdo o no conmigo; pero, es necesario el debate, un balance sano y sin prepotencia, cargado de humildad y de autocritica. Estando dispuestos a revisar lo que haya que revisar y a cambiar lo que haya que cambiar.

Los numeritos

En este momento todos echamos manos a los numeritos, los propios y los extraños, para justificar una u otra cosa, y cada quien les da la vuelta que le sirva para argumentar su tesis.

No pienso quedarme atrás. Para comenzar, no es posible, ni tiene sentido sumar patillas con cambures porque el resultado sería tizana. Una cosa son las elecciones parlamentarias o de gobernadores y otra, las presidenciales, tampoco los referendos, se trata de medir cuantos están con Chávez y quieren la revolución socialista; las motivaciones son distintas y el compromiso del voto es distinto. Conozco gente que daría no solo su voto, sino hasta su vida por Hugo Chávez, pero que no se siente atraído por algunas candidaturas a cuerpos deliberantes y/o a cargos de gobiernos regionales o municipales, tal vez en este último caso porque conviven con los aspirantes y le conocen sus bondades y defectos, y hasta el modo de caminar y es por esto que me centrare sólo a comparar votos presidenciales en este caso las del año 2.006 con las de 2.012. Con una gran similitud, en ambas la meta era de diez millones de votos.

Mi comparación es únicamente entre los votos de la contrarrevolución y la revolución: año 2.006: Universo electoral 15.784.777 QUINCE MILLONES SETECIENTOS OCHENTA Y CUATRO MIL SETECEINTOS SEETENTA Y SIETE de los cuales votaron 11.790. 397 ONCE MILLONES SETECIENTOS NOVENTA MIL TRESCIENTOS NOVENTA Y SIETE, con la siguiente distribución del resultado: Chávez: 7.309.080 SIETE MILLONES TESCIENTOS NUEVE MIL OCHENTA votos, y la oposición representada por Manuel Rosales: 4.292.466, CUATRO MILLONES DOSCIENTOS NOVENTA Y DOS MIL CUATROCIENTOS CUARENTA Y SEIS, lo cual nos arroja una diferencia a favor de la revolución de 3.016.614. TRES MILLONES DIECISEIS MIL SEISCIENTOS CATORCE votos. Seis años después, con esfuerzos y políticas extraordinarias puestas en práctica por el Comandante como lo son Gran Misión en Amor Mayor, Gran Misión Vivienda Venezuela, Gran Misión saber y trabajo, y Mi Casa Bien equipada, además de las que ya existían, se obtiene en el año 2.012 los siguientes resultados: Hugo Chávez 8.133.952, OCHO MILLONES CIENTO TREINTA Y TRES MIL NOVECIENTOS CINCUENTA Y DOS, y la oposición representada en este caso por Henrique Capriles Radonsky: 6.498.527 SEIS MILLONES CUATROCIENTOS NOVENTA Y OCHO MIL QUINIENTOS VEINTISIENTE (según el boletín del CNE con 97% de las actas) a lo cual hay que hacer algunas consideraciones: El universo de personas que votaron fue para estas elecciones de 14.721.578, CATORCE MILLONES SETECIENTOS VEINTIUNMIL QUINIENTOS SETENTA Y OCHO, es decir hubo un total de 3.119.160 TRES MILLONES CIENTO DIECINUEVE MIL CIENTO SESENTA, nuevos votantes; si nos preguntamos quien capitalizó ese incremento de los votantes: a vista simple, pudiéramos decir que la oposición captó 2.206.061 es decir el 70,72 % y Chávez 824.872. un 26,45 %, ¿será verdad esto? Yo creo lo siguiente: si nos vamos a las concentraciones y a algunas encuestas que pulsaron el voto joven, se notaba como evidente el ímpetu, el entusiasmo, de los jóvenes, la euforia que despertaba en ellos el candidato Chávez, yo me atrevería a decir que más del 50 % del voto joven fue para la revolución. Y entonces ¿porqué el resultado?, porque hubo un trasiego de votos de la revolución hacia la derecha, que ¿cómo puedo asegurar esto?, porque convivo con gente de carne y hueso, con personas humildes y también de la llamada clase media, que no ocultaban su descontento con el proceso revolucionario por uno u otro motivo, aun recuerdo a un campesino de la Parroquia Bolívar, (Araira) que decía con mucha tristeza en las elecciones para la asamblea nacional: yo quiero mucho a Chávez, pero esta vez no voy a votar, al preguntarle el porqué, nos refirió que estaba cansado de dirigirse al INDER y a la Alcaldía de Zamora para pedir arreglo a la vía que da acceso al caserío donde vive y nunca le prestaron atención ni le resolvieron la situación. Tomo este caso a titulo ilustrativo aunque no se refiere a estas elecciones, asumiendo el riesgo que algún fanático no quiera interpretarlo, pero pudiera abundar en ejemplos. La llamada clase media (disculpen que yo no comparta este término, porque yo uso el de pequeña burguesía y el de asalariados de mayor ingreso) ha resultado tan favorecida con la revolución como las clases populares: eliminación de créditos indexados, política del vehículo familiar, el freno a la estafa inmobiliaria y la eliminación del INPC como fórmula de indexación de los precios de la vivienda, el programa 0800 VIVIENDA, y grandes obras que nos benefician a todos, entre tantos otros. Pero, también, hay que tomar en cuenta que este sector social ha sido víctima permanente de la corrupción, cada vez que hace un trámite, cuando solicita dólares para viaje, o para compras, y pare de contar porque haría interminable este artículo. y aun cuando el origen de la matraca no sea necesariamente del gobierno nacional, el que siempre paga por ese descontento es el presidente. “Cuando lo extraordinario se hace cotidiano, es que hay una revolución” dijo el Che, pero cuando eso que fue extraordinario entra en un proceso de desmejora o deterioro, entonces lo novedoso se convierte en un motivo para el descontento y la crítica: yo aun me pregunto por qué hay tantos locales de MERCAL cerrados, CDI a media máquina, módulos de Barrio adentro 1 cerrados. Las familias que han sido víctima de la inseguridad, y tantos otros ejemplos que han hecho que también en los sectores populares haya descontentos, y ese descontento, se convirtió en voto castigo. Algunas veces callamos ante la crítica por la cantidad de huecos en las vías y calles (y hasta en aceras) que desdicen de un país que produce asfalto en cantidades. Y no es justo que por culpa de infiltrados en la administración pública se atente contra la esperanza de todo un pueblo.

Presidente, usted nos dio instrumentos que es necesario retomar y reimpulsar: contraloría social, revolución dentro de la revolución, y las tres r. procesos para la revisión del ejercicio de la acción del estado que han ido quedando en el olvido y que es necesario retomar de manera urgente, hay que terminar con el clientelismo y el amiguismo y buscar los caminos de la excelencia en la administración pública, dado que son sus efectos y resultados los que sirven para medir la eficiencia del servidor público.

Quien aceptó los resultados

Capriles, se presentó cual caricatura de demócrata aceptando los resultados diciendo; “no hubo fraude, quien puede pensar que yo no voy a reconocer los resultados, yo soy un democrata”, etc, etc. ¡Por favor!, Es que acaso se nos olvidó quien es ese señor y que representa: se nos olvidó su actuación el 12 de Abril del 2002 cuando allanó a la embajada cubana, cuando sacó al ministro Rodríguez Chacín a cocorronazos de su apartamento, cuando persiguió a los revolucionarios que vivían o viven en el Municipio Baruta donde él era Alcalde, o ya se les olvidó lo de la finca Daktari y el plan que tenían para asaltar a Miraflores con paramilitares colombiano, o es que va a decir que él desconocía ese plan cuando era evidente el encubrimiento de la policía de Baruta, ¡que carajo de demócrata! puede ser ese espécimen.

Su papel de demócrata aceptando la derrota, no fue más que una postura de conveniencia, que después de analizar los resultados le recomendaron sus asesores. Porque sí tenían un plan de violencia, de desconocimiento de la autoridad, si no pregúntenselo a quienes jugaron “posición adelantada” llamese Semtei, Koesling, o Goicoechea, y también Leopoldo López alto conocido por sus planes violentos y su actuación en guarimbas. Ellos siempre se supieron perdedores, pero había que sembrar en sus seguidores la seguridad del triunfo para involucrarlos en el macabro programa.

Ante estos planes, nos propusimos alcanzar la más alta votación posible para desestimular cualquier intento de desestabilización de la patria, y para que quedara claro que lo que queremos los venezolanos es revolución, aun a sabiendas que lo que ellos quieren es detener la revolución a cualquier costo, (¿se acuerdan de lo que está en juego? (Vid supra))… creo que era lo contrario; si hubiésemos alcanzado los 10 millones de votos, ellos estarían batiéndose en las calles contra nosotros o contra los cuerpos de seguridad del estado, donde el reclamo del fraude era solo el argumento para estimular la presencia de la gente en la calle, y para enviar un mensaje al exterior, mensaje que ya venían preparando, (por eso algunos jugaron posición adelantada), ellos pretendían una intervención militar gringa y sabemos que la derecha continental y la transcontinental auparían ese desenlace, si no pregúntenselo al diario español el país y a los medios de la derecha de USA: Fox News, Miami Herald, etc.

El resultado obtenido les hizo ver a los asesores de Capriles que sí es posible ganarle a Chávez, y que no era conveniente “patear la mesa”, no había que quemar los cartuchos como en el 2,002 más bien estarán dispuestos a esperar el 2.018, donde vendrán con todo. Su análisis les dice que si pudieron descontar más de un millón de votos de la ventaja histórica que la revolución les lleva, bien podrían presentarse con opción de triunfo en 2.018. Gracias a Dios, esa ilusión de la derecha alejó la perspectiva de violencia de nuestro país y probablemente de otros donde los pueblos nos mostrarían su solidaridad.

Y que de el partido

El partido en lo que se refiere al colectivo, producto de que no se reúne, no evalúa, no discute, con sus bases, ha venido favoreciendo el crecimiento de grupos internos que se han convertido en verdaderas camarillas que no le envidian nada a AD y a Copei. Vemos directivos casi que miran por encima del hombro a la base, exhibiendo una arrogancia y prepotencia inusitada, que hacen casi una misión imposible acercárseles y menos si eres portador de alguna queja o inconformidad; y si no estás en el grupo o en alguno de los grupos, te lo calas y si no, te lo calas. Y para colmo de males aquella oferta novedosa de escoger la dirección y los candidatos por la base quedó en el papel y ya en Miranda se escogieron los candidatos al consejo legislativo de manera digital dejando al resto del partido con los ojos claros y sin vista, el argumento, NO HAY TIEMPO CAMARADA. Yo conozco la cooptación y la acepto; pero, aquella que da lugar al disentimiento y a oir los argumentos para efectuar la revisión necesaria; no la cooptación en la que se recogen las propuestas en un papelito “y luego la dirección decide”, por lo menos se hubieran comprado un tarrito de vaselina para hacer un poco más potable la escogencia. Todo este cuadro condimenta la conducta de revolucionarios de toda la vida que poco a poco comienzan a alejarse y algunos lamentablemente sin retorno. Camaradas, no existe revolución sin cuadros, y sin debate, gracias a dios tenemos al comandante a quien apelamos de vez en cuando, porque es su liderazgo el que nos mantiene unidos.

El partido PSUV muestra un gran estancamiento, si observan los resultados electorales notarán un importante crecimiento de los partidos del polo patriotico lo cual no es más que la expresión de que muchos camaradas de compromiso se refugian en organizaciones hermanas, son camaradas que han sido afectados por actitudes ya descritas dentro del PSUV y que por ser revolucionarios fieles a este proceso utilizan esa opción.

Las elecciones por venir

Vienen elecciones regionales, donde la figura a elegir no es al presidente por lo cual no se contará con el carisma y la energía que transmite el comandante Chávez, es el partido y el polo revolucionario quienes tienen que terciarse al o a la candidata para marchar hacia la conquista o conservación de las gobernaciones y alcaldías. La dirección Nacional del PSUV tiene una gran responsabilidad, en la evaluación de lo que aquí expuse. Solo una evaluación seria con posturas autocríticas reales no de utilería como las que se han esbozado en algunos programas y entrevistas de televisión, es necesario confesar, evaluar y corregir los errores cometidos, solo así, podríamos catalogarnos de verdaderos revolucionarios.





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