La Oposición y su Mitad Chiquita

Cuando comparto un trozo de torta o una fruta con alguno de mis hijos y les pregunto, a manera de broma ¿Quieres la mitad grande o la mitad chiquita? siempre se ríen y me dan la misma respuesta: ¡No hay mitad grande, ni mitad chiquita! ¡Dame la mitad! y me quitan la “mitad grande”. Ahora resulta que la oposición con algo mas de seis millones cuatrocientos mil votos son la mitad grande de no sé que cosa y los ganadores, que son mas de ocho millones, debemos sentirnos mal por haber ganado.

La oposición venezolana debe estar agradecida y feliz de contar con un sistema electoral como el nuestro. Si tuviésemos un sistema electoral como el de sus admirados e idolatrados Estados Unidos los resultados de la elección presidencial reciente hubiesen sido verdaderamente humillantes y catastróficos para ella.

El sistema electoral estadounidense es el de votos colegiados, el cual le asigna un número de puntos a cada estado de acuerdo a su población. El candidato que gane en un estado “X” se lleva todos los puntos de ese estado, no importando si la diferencia es por uno o por un millón de votos. Ese sistema perverso permite que, tal como ha ocurrido en tres ocasiones (Rutherford Hayes en 1.876, Benjamin Harrison en 1.888 y George W. Bush en el año 2.000), un candidato gane las elecciones sin ser el que mas votos populares haya obtenido.

Asignémosle puntos a cada estado venezolano de acuerdo a su población: De 50.000 a 100.000 electores 3 puntos; de 100.000 a 500.000 electores 6 puntos; de 500.000 a 1.000.000 de electores 10 puntos; de 1 millón a 1.500.000 electores 12 puntos; y de 1.500.000 a 2 millones de electores 15 puntos. Si hacen las cuentas en sus casas obtendrán una victoria de Chávez sobre Capriles 172 puntos contra 16. El resultado constituiría una paliza desconocida en todo el orbe desde que existen elecciones.


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