La hora de la Patria

El próximo Domingo los venezolanos nos disponemos a elegir al Presidente de la República que dirigirá los destinos de la Nación durante el período 2013-2019. Tu, amigo opositor, estás convencido que el ganador será Capriles, nosotros, por supuesto, que Hugo Chávez será reelecto. Sean cuales sean los resultados, uno de los dos será el elegido y los otros tendrán que acatar la mayoría que democráticamente se pronunció. En el caso de que tengas razón te voy a pedir algo, no comiences a desfilar ante las cámaras televisivas y los medios de comunicación con un mensaje de amor, en el cual no crees. Darnos tu perdón por ser comunistas y/o chavistas, no tiene sentido. Ten por seguro que no requerimos su perdón en lo absoluto, nuestros pecados son y serán nuestros y no solicitaremos su indulgencia. Cada quien asuma su responsabilidad de ser, de existir y de actuar. Creo que aquellos que han sido capaces de atacar sistemática y permanentemente durante estos catorce años, a todos quienes creemos en esta revolución, de denigrar privada y públicamente de nuestra familia, de voltear la cara o cruzar la acera ante el encuentro no deseado de algún conocido bolivariano, de descalificar, maldecir, despreciar y humillar a este pueblo por su convicción política, de matar o ver morir a un compatriota con una sonrisa, de esconder los alimentos y gasolina, de negar servicios básicos y/o servicios médicos, de quebrar la economía venezolana, e celebrar la enfermedad de Hugo Chávez, de llamarlo sátrapa, monigote, y orar para que muera, poco o nada tienen para ofrecer a una sociedad necesitada de amor y solidaridad, allá ustedes con su conciencia, esa es y será su responsabilidad.

Recuerden el 8 de octubre seguiremos siendo los mismos “malditos chaburros, desdentados, descerebrados, ladrones y vendidos” de siempre, solo que ahora ustedes serán gobierno y les pido, si tienen esa ilusa creencia de invitarnos a perdonar y olvidar tantos y tantos años de agresión e insultos, se abstengan a hacerlo. Los chavistas o al menos esta escribidora, no podrán hacer borrón y cuenta nueva, perdonar, sí, pero olvidar el asedio, la descalificación, los cumpleaños y acontecimientos familiares no compartidos, propios, de los hijos, de los nietos, las navidades sin el acostumbrado abrazo, las alegrías y las tristezas dejadas de lado, solo por atrevernos a ser, eso está prohibido olvidarlo. Eso sería traicionar a los que partieron..., sin un consuelo, sin una palabra de afecto, sin una añoranza, llenos de nostalgia por lo que se dejó en el camino.

Ahora, según los opositores, al ganar Capriles, todos seremos felices y comeremos perdices. Deben entender que se perdieron lo mejor de mi, de nosotros. No hay vuelta atrás, no se recoge lo que dejó de ser. Simplemente, los mejores y peores instantes de estos catorce años los hemos vivido junto a los seres que nos aman y, estoy segura, no los cambiaremos nunca por una palabra amable de aquel que nos demostró su odio y su desprecio.

Obviamente no se trata de copiar esa conducta que ha estremecido los cimientos de la sociedad venezolana, convirtiéndola en violenta y sustentada en el odio político. Los verdaderos revolucionarios debemos estar por encima de estas miserias humanas. El olvido trae indiferencia, y eso sería más peligroso que perder una elección, tener presente los acontecimientos históricos sucedidos en el país desde 1989, el caracazo, el fascismo opositor, el golpe de abril, el paro petrolero, las guarimbas, las celebraciones con champagne en Miraflores, el paroxismo de la derecha cuando acabaron con todo, las agresiones diarias, los miles de compatriotas que dejaron su sangre en el intento, nos preparará para continuar la lucha a los ciudadanos de a pie, el de los cerros, el de los sueños, el de la esperanza. Pondremos nuestro dolor en la marusa y no prepararemos para una lucha que será muy dura, pues no podemos permitir que enmienden nuestra Constitución ni nos quiten nuestras conquistas. Tendrán que aprender a vivir con lo cambios que esta revolución ha generado, afortunadamente no tienen mayoría parlamentaria para revertir las normas legales y constitucionales, sin desconocer el estado de Derecho.

Si el Presidente Chávez sale fortalecido, como así ha de ser, engrandecido con una victoria contundente. El 8 de octubre serás el mismo opositor lleno de odio y frustración. No te pido que olvides tus luchas y tus muertos, sino que te prepares para continuar la batalla por tus ideas, bienvenidas tus críticas, tu opinión disidente. Aprende y acepta que en Democracia la mayoría es la que asume la responsabilidad de conducir la sociedad, Por ello te invito a la reflexión serena, a buscar en tu derrota las causas de tu propio fracaso, sin escudarte en “el maldito Chaburro”, detente un instante a llorar amargamente tu ilusión y ven con nosotros a construir la Patria.

Necesitamos que todos juntos impulsemos un país donde, se acaben las divisiones y enfrentamientos entre viejos amigos, entre hermanos, entre padres e hijos, entre parejas, entre venezolanos; donde la violencia no esté a la vuelta de la esquina, donde todos tengan la oportunidad de una vida digna y eliminar de nuestro vocabulario las palabras guerra, invasión y muerte. Lejos estamos de haber logrado la meta de la Revolución de hacer de esta sociedad un lugar para la vida y no para la muerte, hoy ella puede encontrarnos en cualquier esquina, en cualquier rincón de nuestros espejismos, la vida sigue siendo un antivalor social concebido al calor de la sobrevivencia de los marginales. Tu contribución estos años, amigo opositor, a la creación de estos antivalores ha sido notable. Basta de despreciar al compatriota porque piensa distinto a ti, aislemos el discurso del odio, todos somos Venezuela, todos queremos un mejor destino para ella, un cambio en tu actitud, en tus expresiones soeces y vulgares, esta manifestación de buena voluntad será correspondida siempre que se base en el respeto por el semejante.

Solo con el concurso de opositores y chavistas lograremos habitar una nación garante de la justicia social, que permita a sus ciudadanos atender las necesidades vitales, no con las sobras de una riqueza inconmensurable, no como sobrevivientes, sino como ciudadanos con deberes y derechos irrenunciables. La utopía de construirla pareciera, hoy, estar cada vez mas lejos de alcanzar. De ti, de mi, de nosotros, todos, depende acortar esta distancia, es la hora de la Patria. Viva Venezuela. Viva la Democracia. Viva la Revolución Bolivariana. Un gran destino nos aguarda, vamos todos por el.

Patria Socialista

Viviremos y Venceremos


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Rusalki C. Alvarado P.


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