El interlocutor

Las organizaciones sociales, en su gran mayoría, vemos en Fernando Soto Rojas un importante interlocutor político. Esto se ha puesto de manifiesto durante el último año. Este comentario viene al caso porque está por tomarse la decisión política de mantener, o no, a Fernando, en la Presidencia de la Asamblea Nacional. Al Presidente Chávez, junto con la Dirección Política Nacional del PSUV, le corresponde tomar dicha decisión. Nosotros, por supuesto, la respetaremos, cualquiera que ella sea. Entendemos que, seguramente, no tenemos a la mano todos los elementos de juicio a considerar. En días pasados, el Presidente señaló que, si bien no era una decisión tomada, a él le parece “que debería seguir allí”. Luego, el VP Diosdado Cabello, en el mismo sentido de lo expresado por el Presidente, declaró: “que la Presidencia de Soto Rojas para un nuevo período aún no estaba decidida”.

No tiene sentido recordar la trayectoria política, asaz conocida, de Soto Rojas sino más bien señalar que es una persona que tiene una gran ascendencia política y moral sobre las organizaciones sociales. Ese término ASCENDENCIA es la palabra clave en todo esto. No se logra de un día para el otro. No ha sido usual, en estos 13 años, que en el Gobierno Nacional o en el partido, antes el MVR, ahora el PSUV, las organizaciones sociales tengamos un interlocutor. De hecho, más allá de la inmensa identificación con el Presidente Chávez, no hemos tenido interlocutores y punto, ni buenos, ni malos. Quizás habría que hacer algunas excepciones y mencionar a José Vicente Rangel, a Alberto Müller Rojas y a Guillermo García Ponce, con quienes tuvimos contacto. Alguien pudiera pensar que estamos obviando al GPP pero, para no entrar en profundidades, digamos que ese espacio político está en construcción, no sin contradicciones, y, en todo caso, aún está muy lejos de constituirse como un espacio de articulación y de debate político…

Ni el alto gobierno, ni el PSUV, partido del cual hacemos parte, se reúnen con las organizaciones sociales, salvo aquellas que están adscritas al partido. Lo cual, por cierto, y al margen, es como hablar de “la cuadratura del círculo”. ¿¡Organizaciones sociales de un partido!? Cuando creamos, recientemente, la Unidad del Poder Popular (UPP), se le enviaron cartas similares, solicitando reuniones de encuentro, al PSUV, al PCV, al MEP y a los Tupamaros. Las Directivas de los últimos 3 partidos mencionados nos recibieron de inmediato; el PSUV, como siempre, mutismo total. No hacemos un problema de ello. Algunas organizaciones sociales se molestan, otras lo tomamos con mucha serenidad, como parte de la dinámica de la política. No es un reclamo al PSUV, en todo caso de verse como una critica, sería una crítica, primero, a nosotras mismas, que no hemos tenido la capacidad suficiente para lograr establecer ese vínculo. La realidad es que la trascendencia de la Revolución Bolivariana y el compromiso revolucionario contraído nos obliga a trabajar cada vez más UNIDOS. La presencia emblemática, simbólica y lúcida de Fernando Soto Rojas, en la Presidencia de la AN, no es indispensable, pero ayudaría mucho.


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