Un candidato de los empresarios y banqueros no debería tener oportunidad ni espacio político en nuestra realidad nacional, menos aún de cara a la crisis del capitalismo mundial

7 de Octubre: ¡Por un Gobierno del Trabajo contra el Capital!

Si bien es cierto que el proceso revolucionario y el propio Chávez ha tensionado esta contradicción (Trabajo vs. Capital) marcando un contraste a favor del Trabajo con relación a cualquier otro gobierno del mundo, esa tensión no ha sido uniforme, consecuente y constante en la acción conjunta de gobierno. Más bien ha sido epiléptica y marcada por los ritmos de confrontación, picos altos de avance cuando el látigo de la contrarrevolución aprieta y picos bajos de conservadurismo ante la falta de un cambio de rumbo político más radical que empalme con el discurso anticapitalista y socialista. Convencernos de la necesidad de un viraje estratégico nos conduciría a soldar en la base social explotada del proceso la irreductible opción por el Trabajo, es decir,  un cambio radical que requiere del acompañamiento delegado en la base trabajadora del país para desencadenar su protagonismo real y poder decisorio.

Más de dos terceras partes del registro electoral del país viven únicamente de su trabajo en la ciudad, el campo, el rio y el mar, estamos hablando de familias obreras, de empleados, campesinas y de pescadores que perciben salarios y sueldos del sector público y el privado, además de los que laboran en la economía informal y que han sido incluidos para ser amparados jurídicamente en varios subsistemas de un sistema de  seguridad social que no terminamos de implantar. Estamos refiriéndonos a más 12 millones de trabajadores y trabajadoras que pueden ser impactados favorable y progresivamente con la nueva LOTTT: una población activa que no incluye a los jubilados y pensionados del país, quienes se han convertido en unos agitadores conscientes a favor de la candidatura de Chávez, ni a la gran mayoría de estudiantes con edad de votar que son hijos de familias trabajadoras, como tampoco a las madres solteras hoy remuneradas y quienes constituyen una parte importante de ese trabajo invisible y no valorado por la lógica explotadora del capital.

Como se puede ver, tenemos una base social en la clase que suma una inmensa mayoría del registro electoral permanente (REP) para un Gobierno del Trabajo, agreguémosle un liderazgo con mucho más reflejos para orientarse a favor de la Lógica del Trabajo y soltemos las amarras de la experiencia constituyente-refrendaria y tendremos el piso mínimo para terminar de resolvernos a desatar las tareas de la Transición Socialista. Veamos y acudamos a István Mészáros quien ha sido un crítico y estudioso de las experiencias socialistas y precisemos qué intentamos decir:

“Esta irreversibilidad (del proceso de transformación revolucionario) debe ser sostenida por la población,… y la manera de hacerlo es transferirle el control de la toma de decisiones”, destacó.

Apuntó que la toma de decisiones tiene una importancia fundamental porque afecta la vida de las personas, y son ellas las que deben ser responsables de efectuar la transformación y “aceptar la responsabilidad que ello implica”.

El profesor Emérito en la Universidad de Sussex dijo que en cualquier empresa capitalista las decisiones se toman en los niveles más altos y muchas veces de manera destructiva, mientras que los trabajadores sólo pueden obedecer.

Destacó que también en el sistema soviético la gente se vio excluida en la planificación. “Ningún orden mundial puede sostenerse sin un proceso de planificación racional y con un proceso en el que se ejecute lo planificado, sin el consentimiento de la gente, eso le faltaba al sistema soviético”. No obstante, como solución Mészáros propone que “el poder de la toma de decisiones lo debe ejercer el pueblo, y sea el pueblo quien asuma la responsabilidad”. (9 noviembre, 2010 por www.colarebo.org)

Atendiendo a lo que dice Mészáros, tenemos un problema de democracia en la “toma de decisiones” con relación y oposición a la democracia del capital o burguesa. Una democracia de carácter anticapitalista y socialista, refrendaria y constituyente solo es posible con el debate y poder decisorio de los explotados. No basta ser el 99% contra ese 1% que representa a los banqueros y empresarios. De hecho, aquí no hay 5 millones de burgueses y esto significa que tenemos problemas graves y muchas responsabilidades en la orientación y conducción política: sepamos que es un hecho contranatura que una parte de los trabajadores y sectores explotados vote u oriente su opción a favor del Capital y el candidato burgués: su histórico verdugo y opositor de clase. 

Lo anterior indica que estamos metidos en una contradicción de vida o muerte para el proceso que hay que resolver de manera urgente e inmediata. Objetivamente, se ha venido perdiendo la direccionalidad que evidenció y marcó el pueblo en el año 1989: la disposición de cambio. Este valioso insumo, síntesis de experiencias históricas de luchas, se hizo Revolución en la Cabeza del Pueblo cuando se instaló de manera generalizada en la mayoría de la población: fue lo que Chávez llamó Huracán Revolucionario. De allí venimos, de la Doble Delegatura de Poder: primero el Pueblo en Chávez y después la excepcional e inédita delegación de Chávez en el Poder Originario, en el Soberano como factor clave y Sujeto Constituyente de la transformación de la sociedad.

Nos toca ver atrás y amarrar lo mejor de la experiencia transcurrida. Volver a ver la película de nuestro proceso revolucionario nos ayudaría a animar y  avivar, conscientemente, ese fino olfato y disposición política que hemos visto en el pueblo en momentos excepcionales. Un accionar como factor natural de poder para mantener y hacer avanzar el proceso y al que hay que restituirle aquel ejercicio de debate y decisión colectiva activado en momentos de contingencia y que estamos obligados en convertirlo en ejercicio rutinario y permanente.

Un gobierno donde prevalezca la Lógica del Trabajo, que recorra la Transición Socialista, no es posible sin Delegación de Poder Constituyente en la Clase, en los que viven únicamente de su trabajo. Y esto requiere de un cambio estratégico de rumbo, de una decisión política trascendente de parte de Chávez y sus más consecuentes acompañantes en el gobierno. Una señal en este sentido es impulsar y anunciar ya la abortada tarea de retomar y avanzar en la Constituyente del Pueblo Trabajador con el objetivo de Refundar el Movimiento Organizativo de los Trabajadores y Trabajadoras: sobre nuevas bases programáticas y metodológicas dirigidas a fabricar la nueva institucionalidad, el nuevo modelo productivo, un nuevo modelo sindical revolucionario y verdaderamente internacionalista… la nueva cultura del Trabajo.

Valga recordar que la gran mayoría de dirigentes de la nueva Central Socialista de Trabajadores y de la Unión Nacional de Trabajadores venimos de los desaparecidos Frentes Constituyentes de Trabajadores, una experiencia organizativa que se conformó como alternativa al viejo sindicalismo de la CTV y que pretendía, a través de una Asamblea Constituyente del Trabajo, refundar sobre nuevas bases el movimiento sindical y organizativo de la clase con el fin de empalmar y superar los avances conquistados en la nueva Constitución refrendada por el pueblo en el año 1999.

Intencionalmente, estamos paseándonos por parte de las claves revolucionarias conquistadas por el Pueblo Bolivariano porque aspiramos sacudir el conservadurismo y la postración política de quienes se han convertido en una traba y obstáculo en el camino de la transformación revolucionaria. Porque todavía hay suficiente disposición de cambio en el pueblo civil y uniformado, síntesis de multitud bolivariana, para hacer Revolución. De hecho, eso es lo que estamos planteando cuando nos inclinamos por un Gobierno del Trabajo: algo imposible de hacer sin el concurso decisorio de los que viven únicamente de su trabajo, base social del aún abierto proceso revolucionario.

Marea Socialista va a un Encuentro Sindical Nacional este sábado 4 en Parque Central, Hotel Anauco Suites, Salón Bolívar a las 9:00 a.m. para ratificar que nos inscribimos en toda la línea de una Constituyente de los Trabajadores para debatir un Gobierno del Trabajo y una Direccionalidad Colectiva donde la Clase tenga Poder Decisorio.


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