23 de junio de 2009.- Intervención de José Luis Pachecho en el encuentro "Intelectuales, Democracia y Socialismo":
En primer lugar gracias
por la invitación gracias a los compañeros por estar aquí con nosotros
y escucharnos, yo me voy a imitar a unas pequeñas reflexiones, la primera
de ellas es que yo me cuento, me siento dentro de quienes creemos que
estamos en una crisis terminal, definitiva, completa, no solo del sistema
capitalista mundial o de la economía mundial en términos de Wallenstein
sino de toda una civilización o un sistema epocal que data de hace
tres cuatro mil años y que está signado sobre la explotación de las
personas y sobre dos elementos fundamentales que han caracterizado esta
civilización que es: la propiedad privada sobre la tierra y el patriarcado,
creo que ambas instituciones están en franca crisis e impiden que la
especie humana camine hacia un futuro mejor, creo también que el capitalismo
como tal, como lo conocemos, como nació hace 500 años y que es un
sistema, que como todos, vive perennemente en crisis, crisis de crecimiento,
crisis depresivas etc., tiene fundamentalmente lo que se denomina también
en estos términos de sistemas mundos las crisis hegemónicas, en el
sistema capitalista ha habido -como dicen los estudiosos de este tema-
cuatro grandes hegemonías: la genovesa, la holandesa, la inglesa y
la estadounidense al final que es la que está terminando.
Estamos en lo que se
denomina un momento de bifurcación o sea donde ya estos sistemas no
pueden existir como hasta ahora y tiene que aparecer sistemas nuevos,
diferentes, mejores o peores, dependiendo pues de cómo los manejemos
nosotros. Dentro de esta crisis es que yo siento que tenemos que situar
el movimiento bolivariano, porque el movimiento bolivariano en nuestro
proceso así como ocurrió con la independencia que ocurre en el momento
de quiebre entre un cambio hegemónico entre los holandeses y los ingleses,
se producen todas las revoluciones latinoamericanas más o menos en
20 años en todo el continente, igual esta ocurriendo ahora, están
apareciendo revoluciones en un momento de quiebre, en un momento de
bifurcación en todo el continente, no quiere decir que una esté condicionando
a la otra, pero indiscutiblemente que hay una relación entre ellas
y el problema del estado y la revolución -ya estudiado por Lenin- se
plantea en nuestros países con una fuerza muy grande porque no podemos
ver la revolución venezolana sin la revolución dentro otros países
y tenemos que separar políticas de estado con políticas revolucionarias
yo siento que uno de los grandes problemas que tiene la revolución
latinoamericana es que hay una unión entre los gobiernos pero no entre
los procesos revolucionarios, y los procesos revolucionarios deben ser
apoyados desde los estados que comandan un país revolucionario, de
nuestras relaciones con países hermanos como Argentina, como Uruguay,
el mismo Ecuador, sobre todo Colombia, son relaciones de estados y relaciones
entre la revolución que de una u otra manera nosotros tenemos que resolver.
Otra reflexión que quiero hacer muy rápidamente: es que los procesos
revolucionarios son fundamentalmente culturales o son culturales entendiendo
por cultura el significado que le damos a las relaciones sociales, si
no hay un cambio en la mente -como decía la profesora Iraida- en la
mente colonial, de país periférico colonial, si no producimos pensamiento
-como decía el profesor Acuña, que fue una de las quejas que él manifestaba-,
que nosotros no producimos pensamiento desde de lo colonial, desde nuestra
situación de países periféricos, sino que nosotros sencillamente
aplicamos conocimientos generados generalmente por los países euro
céntricos y hoy día por los Estados Unidos, entonces, esa relación
entre aplicar conocimientos y crear conocimientos yo creo que tenemos
que resolverla para poder encontrar realmente una solución a nuestros
problemas, otra reflexión que quiero hacer y que quizá responde un
poco a lo que planteaba Víctor y un poco Vladimir: el por qué nosotros
no logramos que el socialismo avance en Venezuela y yo siento que hemos
aplicado la tesis de un país dos sistemas un poco parecida a la que
se ha hecho en China a la de Deng Xiaoping, con la diferencia de que
en China había ocurrido una revolución socialista y había pasado
ya la revolución cultural de Mao, entonces el terreno sobre el cual
se crea un país dos sistemas es distinto, nosotros tenemos una cultura
rentista, somos un país capitalista periférico y por ende aplicar
un país dos sistemas conlleva a que las fuerzas del capitalismo nos
avasallan como hasta ahorita efectivamente ha ocurrido, entonces hay
temas que son fundamentales, e incluso, yo diría que definitorio, o
sea, qué es realmente el capitalismo cuál es el dominio del capitalismo,
quién domina, domina el gran capital concentrado en las altas esferas
del poder, domina el capitalismo diseminado en relaciones de mercado,
domina la posición dentro de la producción real sobre del territorio,
cuál es realmente el enemigo a combatir, yo particularmente siento
que es el gran capital, dónde está el gran capital, el gran capital
está en la propiedad sobre la tierra y el gran capital está en el
sistema financiero, si el sistema financiero no se nacionaliza, y si
la tierra no se nacionaliza, no es posible adelantar un proceso de construcción
del socialismo sobre el territorio, por ejemplo, la vivienda en Venezuela,
la vivienda en Venezuela mientras se haga sobre tierra privada, la vivienda
en Venezuela mientras se haga fuera del marco de las poligonales de
las diferentes ciudades… lejísimos verdad, mientras la tierra urbana
sea el que marca el ritmo de la inflación, porque aquí se dice por
ejemplo que la inflación es un problema estructural y es verdad pero
es estructural sobre todo por la tierra, no hay inversión mejor ni
la ha habido que el crecimiento sobre la tierra y es absurdo que la
tierra urbana siga siendo propietaria, lo primero que hizo la revolución
cubana fue la reforma urbana, nosotros no, nosotros queremos resolver
el problema de la tierra manteniendo la propiedad privada sobre la misma,
por eso yo creo que estas reflexiones que tendremos por supuesto que
estudiarlas con más cuidado con más detenimiento son los temas que
ameritan una difusión más profunda y más completa, yo diría también
y es el último tema que quería tratar de que el proceso revolucionario
necesita también la definición del sujeto de la revolución, nosotros
hemos tomado una definición del sujeto de la revolución en base al
proletariado, y en base al proletariado hemos definido inclusive algo
que es una organización transitoria de los mismos y que tiene
una connotación francamente economicista como los sindicatos como uno
de los elementos principales para adelantar un proceso revolucionario
y yo creo que es todo lo contrario yo creo que los sindicatos, así
como el ejercito, así como el clero, así como la universidad, son
corporaciones, son grupos de status, son grupos de identidad que tienen
un sentido corporativo y se miran a sí mismos dentro de una sociedad
capitalista y no son elementos realmente del cambio y de la transformación,
fíjense que por ejemplo el ministro Acuña decía en su intervención
de que el problema de la universidad había que resolverlo desde lo
interno o lo que es lo mismo que son los universitarios quienes deben
resolver el problema de la universidad, entonces caemos en que los miembros
de una corporación, con una cultura corporativa, con intereses corporativos,
son quienes van a resolver un problema que atañe a la República, que
es un hoyo negro para la República no solamente presupuestario sino
cultural, porque las universidades se han convertido en el centro de
la reacción, y los intelectuales universitarios en su mayoría son
los porta estandartes de la reacción, entonces eso no es un problema
de las universidades ese es un problema de la República, ese un problema
de la revolución y yo creo que ellos han sido nuestra gran dificultad,
aquí se planteó -recuerdo que yo estaba en ese tiempo en el ministerio
de transporte y comunicaciones en el año 2000- el problema de la CTV,
y se planteaba en aquel momento que la CTV debía ser destruida desde
el gobierno porque desde el gobierno fue creada, y por el gobierno vive
y las propiedades e inversiones que tiene se las dio el gobierno a través
de la historia de la cuarta República, bastaba con quitársela, ustedes
ven el edificio que tiene por ejemplo la CTV y ese edificio que se lo
dio el gobierno como del gobierno era el edificio del ateneo, entonces
si nosotros dejamos que sea la propia clase obrera la que resuelva el
problema ahí están los resultados, la CTV es hoy tan poderosa como
antes porque tiene un poderío económico dado por la República no
dado por los trabajadores, que la mantiene en el epicentro del quehacer
político en nuestro país y nos tiene trabados, entonces, yo siento
-como decía Carmen Bohórquez- el estado tenemos que destruirlo y no
tratar de manejarlo yo creo que aunque sea duro en estos momento que
vive la humanidad de crisis terminal de todo un sistema de toda
una época donde estamos en un centro de bifurcación, yo lo comparo
con una especie de – siempre me gusta hacer esta… no se si es metáfora
o símil- de que estamos como en un lado de un territorio donde todo
es terrible, donde estamos acabando con el planeta, donde no logramos
salir de hoyo y hay un río que tenemos que cruzar para llegar a la
tierra prometida, y ese río está lleno de palos, de piedras, está
crecido y tenemos que atravesarlo, nosotros no podemos pretender cruzarlo
sin sufrir heridas, sin sufrir golpes y quienes crean que se pueden
meter en una botella y lanzarse a ese río y que la botella los va a
proteger se van a encontrar con que la botella se quiebra y también
van a estar en el río como todos los demás tratando de cruzarlo porque
si no lo hacemos nunca llegaremos a la tierra prometida, entonces, yo
creo que el problema de un país dos sistemas la coexistencia pacifica
que hundió a Krushof que hundió a la Unión Soviética
y tiene a China temblando es el gran problema que tenemos nosotros.
Gracias
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