16 de junio de 2009.- A continuación les presentamos la intervención del Integrante de Comité Político Regional del PSUV y co-fundador de Aporrea.org, Gonzalo Gómez en el encuentro "Intelectuales, Democracia y Socialismo":
Quisiera tocar
aquí dos aspectos: uno relacionado con el
papel del partido, del PSUV, y otro sobre el compromiso concreto y
práctico de los llamados intelectuales a partir de las
reflexiones realizadas.
En el primer caso y partiendo de que
es una gran conquista unir a los activistas luchadores sociales y políticos
en torno a un gran partido con su orientación general anti-imperialista,
de vocación socialista, hemos estado tratando de identificar los escollos,
las trabas, los problemas para desatar esos nudos.
1.
Principios y programa no orientan la vida cotidiana
Habría que señalar muchas cosas y una
de ellas es que el partido se va desarrollando sin mirar hacia
sus principios y a su programa —construidos en el congreso fundacional—
El partido no elabora su política cotidiana revisando esos principios
y ese programa, no se habla del Proyecto Nacional Simón Bolívar, que
es un componente y un importantísimo insumo para la elaboración política,
2.
Un partido en que predomina excesivamente el
sector funcionarial
Yo estuve en congreso fundacional. Buena
parte de la dirección no participó en el congreso fundacional como
tal y allí votamos unos principios y un programa que no se examina
y no se construye la política con esa orientación. La política se
viene caracterizando esencialmente por el electoralismo, apéndice de
la gestión pública y despego respecto a las luchas concretas de los
sectores populares, y esto hay que resolverlo. Tiene que ver con problemas
de formación y tiene que ver con problemas de composición, incluso
de su dirección. Este es un partido donde predomina de manera exagerada
el sector funcionarial, respecto a una buena franja popular, pero hay
muy poca incidencia del movimiento obrero y de los trabajadores y sus
organizaciones, que empieza a revertirse con la creación de los frentes.
No hay clase trabajadora en la dirección del partido, no hay dirigentes
campesinos en la dirección del partido, hay un sector funcionarial
que acapara la conducción y, por consiguiente, no puede reflejar como
debería reflejarlo, el proceso de los movimientos sociales sus aspiraciones,
sus inquietudes, sus luchas. Si ese partido no cambia, difícilmente
podrá estar a la altura de los retos del proceso revolucionario.
Entonces hay problemas relacionados con
los principio y el programa. Carecemos de estatutos, porque no se aprobaron,
y el partido anda a capricho de las correlaciones de fuerzas eventuales,
porque no hay reglas, las reglas aparecen en e l transcurso del juego
mismo. Eso debe ser cambiado garantizando la democratización plena
de la organización y, por otro lado, está la relación con el estado,
con el poder popular y los movimientos sociales.
3.
Acompañar pero no someter al poder popular
El partido puede aspirar a proponer y
orientar, desde el acompañamiento a los movimientos sociales en la
construcción del poder popular, pero no puede someter al poder popular:
someter a ese actor constituyente por lo constituido.
4.
El poder público no debe convertirse
en camisa de fuerza para el poder popular
Una cosa es que se administren las regulaciones
y las leyes del estado y otra cosa es que el poder público se convierta
en camisa de fuerza para el poder popular, ese es otro problema que
tenemos que resolver o esas contradicciones van a continuar.
Todas las relaciones en el proceso revolucionario
son tensas por más que tratemos de armonizarlas, hay que tratar de
hacerlo pero van a ser tensas, y tenemos que crear correlaciones de
fuerza que permitan empujar las cosas en la dirección correcta. Los
intelectuales, o los llamados intelectuales, yo prefiero hablar de los
integrales, pueden actuar en el marco de el gobierno y del aparato del
estado, de los movimientos sociales o del poder popular , en el marco
de las organizaciones políticas o del partido, y pueden tener también
contribuciones independientes, pero no se puede estar aislado de estos
escenarios y hay que tener un papel específico en ellos, porque allí
es donde se definen las cosas, y si criticamos en este escenario el
partido, y no nos metemos en él para cualificarlo, para aportar nivel
político, formación ideológica, para luchar por el modelo de partido
que queremos, entonces estamos mirando los toros desde la barrera a
menos que alguien piense aquí que puede levantar otra organización
tan alternativa que se convierta en el gran partido de masas. Hoy por
hoy en el país es alternativa no existe. ¡No lo hay!
Y ahí está el liderazgo del presidente
Chávez, donde planteamos la necesidad de colectivizar ese liderazgo,
pero sabemos que hoy por hoy, y por mucho tiempo más, ese liderazgo
imprescindible tiene que equilibrar su peso con el desarrollo de las
otras direcciones.
Ahora, más que hablar a largo plazo,
hablemos de lo más inmediato, porque con los pasos concretos es que
se van construyendo las otras posibilidades. Yo creo que tenemos que
avocarnos a temas tan fundamentales como los siguientes:
5.
Medidas respecto a los medios
En campañas, donde los intelectuales
entre comillas, cumplan su papel, el que saben hacer: la campaña respecto
a los medios: reforma radical de la ley de telecomunicaciones, democratización
del espacio radioeléctrico acabando con el latifundio mediático, no
sé en que porcentaje, en todo caso habrá propuestas de transición
y que lo que pidamos por ahora lo superaremos mañana.
6.
Apertura de los medios de comunicación del estado a la crítica y
al debate revolucionario
Apertura de los medios de comunicación
del estado a la crítica y al debate revolucionario, no temiendo que
eso le de armas a la derecha. Sepamos como plantear las cosas, pero
negar el debate es la mejor ruta para darle herramientas a la derecha
y para que se lleven a la gente a declarar en sus espacios.
7.
Medios de comunicación para las grandes organizaciones sociales y del
poder popular
Desarrollo a fondo de los medios comunitarios
alternativos, pero planteándoselo ya no como pequeños medios locales,
aislados, en espacios muy circunscritos sino, medios de comunicación
para las grandes organizaciones sociales y las organizaciones del poder
popular, para los consejos comunales y para las futuras comunas, para
las organizaciones de los trabajadores y los campesinos. Eso es democratización
de la comunicación, no depender de que un funcionario del estado decida
si tú vas a una televisora o no vas, aun cuando tengamos mucho mas
espacio que en el pasado, que lo tenemos, pero hace falta más.
8.
Campaña contra el sicariato, el paramilitarismo
En el terreno de la violencia contrarrevolucionaria
la impunidad, la campaña contra el sicariato, el paramilitarismo y
la oprobiosa impunidad que reina en el país. Una cosa es ser democrático
y tolerante otra cosa es permitir que se nos violen los derechos que
se nos atropelle y se nos mate.
9.
Apoyo al poder popular para nutrirlo
El respaldo del poder popular a los movimientos
sociales, desde la intelectualidad para nutrirlo en el desarrollo de
sus proyectos, en sus propuestas políticas
El respaldo a las experiencias de control
obrero y el desarrollo de las formas de economía social, acompañando
a los sectores de trabajadores y los sectores comunitarios en la participación,
justamente para ayudar a revertir esos elementos en que predomina todavía
la mercantilización y la renta y el usufructo del sector privado
10.
Entrar al PSUV para cualificarlo
Y entrar a cualificar el PSUV, o desde
las organizaciones en que se participe, saber que hay que contar con
esa organización y ese partido y que lo que pase ahí va definir
cosas sustanciales en la historia de este país. No se puede ver desde
afuera. Por lo tanto, una invitación a comprometerse o tener algo que
ver desde la posición que se ocupe con la construcción de ese partido.
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