Los resultados electorales y las tareas de los revolucionarios

La crisis del capital continúa su desarrollo avanzando por Europa, Asia, África y el continente americano. Los pueblos están respondiendo bravamente, solamente limitados por direcciones nacionalistas, reformistas de izquierda o simplemente burguesas que juegan el papel de bomberos, pero sin ninguna victoria todavía decisiva sobre ningún sector importante de la clase, lo que hace preveer, que estas luchas han de continuar, extenderse y fortalecerse, dando nuevas oportunidades para alcanzar importantes victorias sobre los amos del capital.

El proceso electoral en Venezuela se ha desarrollado a lo interno, en medio de innumerables conflictos sociales donde la clase obrera continúa protagonizando los más numerosos y los más importantes. Guayana con sus empresas básicas ocupan el primer puesto en ambos casos, siendo la pelea por el derecho a la contratación colectiva el motivo principal y la de los tercerizados por su pase a fijos. El segundo sector en importancia es el de los cementeros con una extensión geográfica nacional con más de 10 plantas, también por la contratación colectiva, más contra los despidos y por la recuperación de la industria, semidestruida por la política de desinversión gubernamental.

A nivel internacional, las luchas que envolvieron las elecciones fueron las del pueblo libio, donde importantes sectores de la vanguardia social resisten los intentos del imperialismo, a través del gobierno títere impuesto tras el derrocamiento del tirano Gadafi, a ser desarmada, lo que no se ha logrado en su totalidad, evitando por ahora, la estabilización plena del gobierno pro imperialista. El segundo gran frente lo constituye la rebelión del pueblo sirio por derrocar al tirano y genocida, Bashar Al-Assad, que está regando las tierras sirias con la sangre del pueblo. En Europa, pasado el verano, las presión de los trabajadores empujó al desarrollo de nuevas luchas, paros y movilizaciones en Grecia, España e Italia y volviendo al continente Africano los mineros de Lonmin, en Sudáfrica dieron un importante combate regado también con sangre de obreros asesinados por las balas de la policía del régimen del Congreso Nacional Africano, que es apoyado por el estalinismo. La victoria de los mineros de Lonmin ha incentivado el alzamiento de otros decenas de miles de obreros de otras minas con el mismo reclamo: un aumento salarial a 12.500 rands. El movimiento generado tras la lucha de Lonmin, que se da mientras nuestro pueblo estaba envuelto en un proceso electoral, totalmente despolitizado, hoy se prepara para dar un salto cualitativo organizando un Paro Nacional, que bien puede servir para encender la pradera más allá de las fronteras surafricanas y extenderse hacia Mozambique y subir hacia el norte, donde los trabajadores nigerianos ya en enero de este año se levantaron en lucha sin sufrir una derrota y así hasta llegar a fortalecer la lucha del pueblo de Túnez, que libra nuevos combates contra el gobierno, el de Libia con sus milicias y al Egipcio, fortaleciendo de paso la lucha del pueblo sirio y la del pueblo palestino.

Como vemos, el proceso electoral en Venezuela se desarrolla en medio de importantes luchas contra los efectos de la crisis del capitalismo que le está arrancando viejas conquistas a los pueblos o los está sumiendo en mayores miserias, que si no fuera por el freno que han representado las direcciones políticas de izquierda de diverso origen, el nivel de lucha fuera mucho mayor y la burguesía imperial no estuviese solo nerviosa, sino contando una que otra importante derrota a manos de los trabajadores con la construcción de gobiernos obreros y campesino o populares vía al socialismo. La clase obrera y los revolucionarios no podemos ser indiferentes a estas luchas, por cuanto ellas forman parte de la propia nuestra contra los amos del capital.

LOS RESULTADOS ELECTORALES

Los resultados electorales, no reflejan fielmente el desarrollo de la conflictividad de clases existentes, pues mientras la lucha social se mantiene en alza sobrepasando los 5.000 conflictos al año, donde más de un 40% son laborales, los dos grandes bloques burgueses, el chavismo y la MUD , se llevan más del 99% de la votación. Dentro de estos resultados, el desgaste de la opción “nacionalista” burguesa, -el chavismo-, es la tónica pues baja su votación en términos relativos con respecto a la anterior contienda por la presidencia pasando del 62,84% de los votos (7.309.080), al 55,25% (8.136.964 de votos), mientras que la oposición de derecha, aumenta su caudal de un 36,9% de los votos (4.292.466), a un 44,13% (6.499.575 votos). Esto nos dice que la burguesía, en sus diversas opciones es la única que puede alegrarse, pues ha logrado mantener su control político del país, con una variante importante y es que ha logrado reconstruir una dirección política burguesa, que sostenga la defensa del estado burgués, frente a cualquier crisis que sufra el chavismo.

Dentro de esta recomposición del campo burgués, la opción Chávez no solo pierde fuerza electoral, sino que aún donde gana lo hace con menos porcentaje de votos que en las elecciones anteriores. Una característica es que el descenso de su influencia continúa en los estados y ciudades industriales con mayor presencia de trabajadores de la industria y ello es así porque es allí donde se están desarrollando el más alto número de luchas y las más importantes, lo que marca la conciencia de las masas. Veamos algunos datos significativos:

Anzoátegui 2012
HUGO CHAVEZ - 51,54%. Votos: 407.960
HENRIQUE CAPRILES RADONSKI - 47,69%. Votos: 377.448
Aragua 2012
HUGO CHAVEZ - 58,57%. Votos: 550.594
HENRIQUE CAPRILES RADONSKI – 40,82%. Votos 383.725
Bolívar 2012
HUGO CHAVEZ - 53,67%. Votos: 383.313
HENRIQUE CAPRILES RADONSKI – 45,51. Votos 325.030
Carabobo 2012
Hugo Chávez – 54,49%. Votos: 650.507
HENRIQUE CAPRILES RADONSKI – 44,88%. Votos: 535.773

Cuando en el 2006 los resultados fueron:
Anzoátegui 2006
HUGO CHAVEZ - 61,28%. Votos 374.724
MANUEL ROSALES - 38,45%. Votos: 235.156
Aragua 2006
HUGO CHAVEZ - 71,85%. Votos: 537.769
MANUEL ROSALES - 27,87%. Votos: 208.603 votos
Bolívar 2006
HUGO CHAVEZ - 82,96%. Votos: 15.794 votos
MANUEL ROSALES - 16,75%. Votos: 3.189 votos
Carabobo 2006
HUGO CHAVEZ - 61,73%. Votos 583.773 votos
MANUEL ROSALES - 38,01%. Votos 359.519 votos

Ya Chávez no puede decir que mantiene bajo sus alas la mayoría aplastante de los trabajadores. Hasta en el terreno sindical la oposición burguesa a Chávez avanza sobre espacios donde la clase obrera está concentrada y altamente organizada, manteniendo una constante confrontación contra las medidas del gobierno como las congelaciones de contratos colectivos, la criminalización de la protesta obrera y popular, mordiéndole bastante terreno, lo cual se viene reflejando en algunas elecciones sindicales, casos Venalum y Ferromnera.

Capriles saca una alta votación en las capitales, donde convive la clase media con sectores de la clase obrera y sectores populares, amas de casa, mientras que Chávez saca una mayor votación en los estados menos industriales, con importante composición campesina. Otro elemento que si hay que destacar es que mientras el chavismo pierde votación –base social- no hay una izquierda que gane a esos sectores que rompen con la política rojita. Chávez ha jugado un papel muy importante en la difuminación política de la izquierda, incluyendo la reformista que se presentó con tarjeta y candidatura independiente a las burguesas.

CONTINÚA EL GIRO EN LA POLÍTICA DE CHÁVEZ
El discurso nacionalista y antiimperialista de Chávez que se empezó a debilitar después del referendo revocatorio del 15 de agosto de 2004 ha continuado su giro a la derecha, despolitizando el discurso, tratando de ganarse a la clase media y desmovilizar a la clase obrera. Ello se refleja en una menor confrontación con la “oligarquía y el imperialismo, al cual incluso llamó a apoyarlo en la candidatura de Obama. Este giro lo resume la consigna “Chávez, Corazón de mi patria”, que según su discurso, ya no sería socialista, sino “una potencia” que teniendo en cuenta que Venezuela sigue siendo capitalista, es vender la ilusión de una Venezuela potencia capitalista.

Este giro hacia las “clases medias” con políticas como la Misión Vivienda para las clases medias, se da a conciencia de que como tiene que golpear a la clase obrera para rebajar los costos de la mano de obra y así “abrirle” campo a las inversiones capitalistas con el atractivo de aumentar sus ganancias, necesita sostenerse sobre otra clase o sector que le ayude a imponer este paquete “burgués bolivariano” que sustente las relaciones burguesas dentro un relativo clima de “paz social”. Para cumplir este objetivo no es suficiente la base que le brindan “las comunidades” en donde la clase obrera se encuentra diluida, y menos cuando el panorama internacional y nacional promete mantener, sino aumentar la conflictividad social.

LA IZQUIERDA CHAVISTA
Una buena parte de la clase obrera, concentrada en las ciudades industriales ha pasado a ser más que critica frente a las políticas del gobierno de Chávez como la congelación y/o desmejoras de las discusiones de los contrato mas importantes del País: PDVSA, CORPOELEC, Metro, empresas de Guayana, nacionalizadas como CEMEX etc., y despidos.

Las direcciones políticas de la izquierda reformista chavista: PCV, Marea Socialista, CMR, CMI, han sido corresponsables por omisión o por acción de la aplicación de las medidas antiobreras del Gobierno. La solo cobertura política a Chávez llamándolo revolucionario o justificando sus políticas antiobreras y antipopulares inculpando a los diversos funcionarios de gobierno, es suficiente basamento para hacerlos corresponsables de que la clase obrera no acelere su proceso de independencia política de la corriente burguesa “nacionalista” que encabeza el presidente Chávez y que su importancia va más allá de los votos que puedan aportar. Esta izquierda se ha plegado a una política criminal colocando obstáculos para el surgimiento de alternativas clasistas desde el campo de la izquierda, amarrando a la clase obrera a la carroza de la burguesía, sirviendo de apaga fuegos desde lo los sindicatos, desde las centrales sindicales, Consejos Comunales, y desde cada posición que ocupan. Caso Mitsubishi, donde la propia CMR le lavó la cara al gobierno nacional y regional ante el asesinato de dos trabajadores que luchaban junto a los trabajadores de esta ensambladora y el PCV, que llevó a los compañeros cementeros a desmontar el paro acordado por los trabajadores en referéndum, para sentarlos en una mesa de negociación donde el gobierno se ha dado un banquete dividiendo a los trabajadores y ofertando miserables reivindicaciones como un ajuste salarial del 4% después de 4 años sin discutir los contratos colectivos del sector.

La “izquierda” reformista ha justificado sus posiciones, llamando errores o fallas a las medidas aplicadas que afectan al movimiento, cuando en verdad son políticas que tienen una naturaleza de clase muy clara que es la sustentación del capitalismo, la sagrada propiedad privada y la distribución de la plusvalía entre los diferentes sectores de la burguesía para su enriquecimiento y crecimiento de su poder dentro de la sociedad venezolana. ¿Cómo pueden decir que es un error de Chávez no discutir contratos colectivos durante años o desmejorar los existentes como el de CANTV?, eso no es un error, es una POLÍTICA diseñada para rebajar los costos de producción sobre la base de desmejorar y destruir las reivindicaciones de los trabajadores. ¿Cómo pueden decir que es un error del gobierno entregar luchadores sociales al gobierno de Santos, que son perseguidos por sus posiciones políticas por el régimen fascistoide, criminal de la burguesía Colombiana, el principal aliado del imperialismo norteamericano en el continente latinoamericano?. No es un error, es una POLITICA DISEÑADA de colaboración entre dos gobiernos burgueses con algunas características que los diferencian, pero que están cumpliendo con las orientaciones del capitalismo imperial norteamericano en varios puntos, siendo otro el de servir para desmontar la resistencia del pueblo colombiano, tal y como sucedió décadas atrás en nicaragua con Contadora. ¿Cómo pueden decir que es una falla la criminalización de las luchas obreras y populares, cuando es una política diseñada en el campo burgués para aterrorizar a los dirigentes y trabajadores para cerrarle el paso a la multiplicación de la protesta?. Los ejemplos se multiplican. Lo que para la izquierda reformista chavista es falla o error del gobierno, para los marxistas es la implementación consciente de una concepción política de derecha para superar su crisis y así reacomodarse imponiendo sus intereses, cuadrándose con la principal potencia imperialista. Esta postura de las diversas corrientes y organizaciones de izquierda que apoyan al gobierno, tampoco es un error sino una clara desviación política posición para defender el orden burgués, abierta o encubiertamente basados en la teoría estalinista de la revolución por etapas: Hoy nos toca la liberación nacional, como lo sostiene abiertamente el PCV y un día de estos, en un mañana incierto, vendrá la etapa socialista, es decir, es el apoyo al capitalismo hoy, bajo una teoría excusa.

Otra de las consecuencias de la claudicación de la “izquierda” reformista, sea de origen estalinista, trotskista, socialdemócrata, etc., es que utiliza su peso para que no surja la alternativa obrera a la política burguesa de Chávez, frenando la posibilidad de construir un verdadero partido obrero revolucionario de carácter leninista que dirija a la clase obrera y sus aliados hacia la destrucción del capitalismo y la constitución de un gobierno obrero y popular en una Venezuela Socialista, basado en la expropiación sin pago y bajo control obrero de toda la industria monopólica, fundamental para la economía del País, así como de la banca y el comercio exterior. Que se base en el poder a los trabajadores organizados que a través de sus organizaciones de corte soviético implementen medidas hacia la construcción del socialismo que pasa por la extensión de la revolución a otros países coloniales y semicoloniales, pero muy en especial a los países industrializados, es decir un proceso nacional vinculado a los procesos revolucionarios INTERNACIONALES como los que se viven hoy en Libia, Siria y la lucha de los trabajadores europeos, de china y del Norte y Sur del continente africano.

Esa izquierda, consciente o inconscientemente quiere evitar que así como el proceso Nicaragüense de los años 70 dinamizó el ascenso popular en centroamérica, un triunfo del verdadero socialismo en Venezuela inicie el derrumbe del capitalismo en la América indo afro hispana, y están echando paladas para que como el golpe Chileno hizo retroceder la lucha global latinoamericana, así mismo una derrota del movimiento obrero y popular en nuestro país frene el ascenso de masas, que se viene desarrollando en el continente.

ELPSL Y LA CANDIDATURA DE ORLANDO CHIRINO
Los resultados electorales de Orlando Chirino, son una factura que pagan por toda la política que ha venido desarrollando desde hace años que se caracteriza por el centrismo, es decir, giros a la derecha y a la izquierda, políticas zigzagueantes, que entre otras, lo lleva a formar un “frente con burócratas reformistas en Guayana y al fracasar, profundiza su error al formar una alianza con parte de sectores sindicales y burgueses que participaron en el golpe del 11A y que mantienen una oposición desde la derecha contra el gobierno en un organismo como FADES bajo la máscara de frente sindical. Ya en plena campaña más allá de que pudo haber llevado a cabo una campaña electoral basado en un programa con planteamientos clasistas y revolucionarios anticapitalistas y por el socialismo, al no hacerlo no fue opción para quienes rompen con el chavismo. Tampoco lo fue para la clase obrera combativa por ignorar a los trabajadores en lucha y los más golpeados por el gobierno. El discurso como candidato durante su campaña se centró, en unas propuestas democraticas-burguesas y reivindicativas, bien lejos incluso de su programa electoral presentado ya comenzada la campaña. Orlando y el PSL, centraron sus consignas sin sello de clase en “por una PDVSA 100% nuestra”; planteando que el combate a la inseguridad se va a dar “adecentando” el poder judicial, sin decir como se tiene que hacer, pero siempre bien lejos de esas propuestas socialistas que mencionaba su programa escrito, de crear milicias surgidas y controladas por las organizaciones obreras y populares.
En su campaña no se solidarizó, más allá de una que otra declaración, con los trabajadores que luchaban o amenazaban con hacerlo. No impulsó propuestas orientadoras para que dichos sectores saliesen victoriosos de sus combates; Ni Orlando ni el PSL plantearon ganarse a los trabajadores de las empresas nacionalizadas llamando a luchar por ¡Fuera las gerencias de las Empresas Nacionalizadas puestas a dedo y elección de nuevas, cada trabajador un voto!, Solo publicaron declaraciones de solidaridad en abstracto, pero nunca orientadoras. Es como si tuviesen miedo de ser escuchados y entonces “incendiar la pradera” que estaba en elecciones bien tranquilas.

Sus concepciones políticas -alejadas del marxismo- podemos leerlas en su entrevista al diario “El Universal” las cuales solo fueron desmentidas en su propia web aclase.info con nuevas generalidades, y que como hecho normal se encuentra huérfana de propuestas políticas alternativas, claras desde el campo marxista, frente a las principales políticas burguesas del gobierno y de la oposición burguesa. Si bien, existen llamados a solidaridad y denuncias sobre casos puntuales, como CEMEX, y Puertos, etc., no dejan de ser “saludos a la Bandera ”. Orlando y el PSL jamás plantearon impulsar, apoyándose en la cantidad de sindicatos y direcciones sindicales que están a su alrededor y sus posibilidades de ser movilizados bajo banderas comunes y clasistas, la realización de un encuentro nacional para solidarizarse con los cementeros, con los trabajadores de Sidor, para constituir un polo obrero revolucionario que lanzase candidaturas obreras y revolucionarias basadas en un programa de clase, indicativo de cómo enfrentar las políticas burguesas del gobierno y de la propia burguesía en las empresas y el País. Por ejemplo, cuando nombran la lucha en CEMEX, no hacen esfuerzos por organizar la solidaridad militante llamando a un paro nacional de solidaridad, en donde se exija la discusión de todos los contratos congelados, rechazando la política divisionista y conciliadora que levantaron Marcela Máspero y el PCV desde la UNETE que ha llevado las discusiones en este sector a un callejón sin salida y a una posible derrota de los trabajadores. Tampoco se impulsó la discusión de cómo unificar a los trabajadores tras banderas internacionalistas de defensa de las milicias libias y la rebelión revolucionaria del pueblo sirio. No se escuchó la voz de Orlando para la analizar la crisis internacional del capitalismo y sus repercusiones en nuestro país y de la necesidad de luchar por la expropiación sin pago de los monopolios y de toda empresa que cierre, amenace con cerrar o que violente los derechos de los trabajadores, colocándola bajo control de los trabajadores, la necesidad de nacionalizar el mercado externo y de toda la banca, para protegernos de los efectos de esa crisis, ni se exigió la libertad plena para todos los dirigentes criminalizados, entre otras.

No leímos la necesidad de construir un partido leninista de combate, que nos permita dirigir las luchas que actualmente se desarrollan y las que vienen, hacia los caminos del triunfo inmediato y el estratégico: la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo.

Chirino y el PSL perdieron una gran oportunidad, no de “romper la polarización”, consigna electorera y que causaba más dolor que risa, sino de sentar las bases para acercar a miles de compañeros trabajadores y luchadores revolucionarios, de acercar a otras organizaciones obreras y populares que diesen los primeros pasos hacia la construcción de un frente único de clase, que estuviese armado políticamente para enfrentar los combates presentes y futuros contra el capital y los burócratas que le dan sustento. No lo hicieron, prefiriendo levantar un programa economicista y reivindicativista, alejado de la vanguardia política de la clase obrera, que es mundial, por lo que eso es lo que deben cosechar, algo alejado de un partido revolucionario verdaderamente internacionalista, deficiencias que se repiten agravadas cuando lanzan la candidatura a la gobernación del estado Aragua.

Orlando Chirino, después de alcanzar legalizar su partido ante el CNE, no quiso en el presente proceso electoral convertirse en alternativa política para la construcción de un partido leninista en Venezuela, para la revolución mundial. El PSL que presentó un programa desde las páginas de laclase.info y que después de discusiones con diversas corrientes revolucionarias lo mejoró cualitativamente, no hizo campaña sobre los ejes del mismo que marcan cual es la alternativa al estado burgués, sino que se fue por los aspectos más reivindicativos y aun en estos, se quedó en las denuncias y/o demandas sin colocarles el sello de clase. Diciéndose candidato de los trabajadores y de sus luchas, en ningún momento promovió las que se desarrollaron durante la campaña electoral, partiendo de la importante base social que tienen en esa empresa. Es decir, se quedó en el aparato, por lo que su candidatura no pudo ser vista como una verdadera candidatura de la clase obrera alternativa al empresario Capriles y al socialista siglo XXI y corazón de la patria, Chávez.

LOS 4.000 VOTOS DE CHIRINOS Y EL PSL

No habían terminado de emitir los primeros resultados electorales cuando las burlas cayeron sobre Chirinos y los que llamamos a votar de manera crítica por su candidatura. Esas críticas llegaron principalmente de aquellos sectores que claudicaron a la política burguesa de Chávez, es decir del campo del enemigo de clase.

Para esos críticos es más importante mantenerse diluidos en el seno del PSUV, o haber sacado unas decenas de miles de votos apoyando una candidatura burguesa y un programa burgués que apoya a Obama en su reelección como presidente de la potencia que mayor miseria y muerte está sembrando en el mundo defendiendo las bases del capitalismo y tratando de frenar las protestas de una clase obrera que busca el camino para destruir el capitalismo. ¿Puede tener algún valor esa crítica de quienes se mantienen en el campo de la burguesía pro imperialista para mejor defender al capitalismo?

Aun con las limitaciones políticas que hemos mencionado, los votos por Chirino son votos con conciencia política y es la primera vez que durante los 14 años de gobierno de Chávez, surge una alternativa de izquierda que no vota por este sino por una candidatura propia, reformista, pero izquierda, que levanta propuestas en un programa que están dentro del campo revolucionario con todo y sus limitaciones.

La izquierda entreguista, se plegó al gobierno, claudicando frente a la burguesía y lo celebra. Cuando esa izquierda chavista que de paso se dice marxista, a escasas horas del resultado electoral, no terminada de celebrar el triunfo de Chávez, este les recordaba cual es su política de clase y las verdaderas razones de esa alegría. En CEMEX se ratifica la política antiobrera que desde hace meses hemos venido denunciando desde nuestras paginas y en cada espacio en los que estamos presentes, al ofrecerles a los trabajadores un aumento del 4% después de 4 años de tener el contrato colectivo vencido y en Guayana la paralización de las discusiones es la nota. ¿Es de esta posición del gobierno que se ríen señores de la izquierda chavista? ¿Se ríen acaso de su obra de haber llamado a los trabajadores del cemento, a los de Sidor por haber votado por su verdugo? ¿Se ríen de haber apoyado políticamente al presidente que seguirá aplicando medidas antiobreras como en Cémez, Sidor, Venalum, Alcasa, Pro Arepa, despidos abiertos y camuflados y una mayor represión ante la protesta obrera y popular y más temprano que tarde aplicará nuevas devaluaciones del Bolívar y aumentará la gasolina? ¿Celebran que el canta autor colombiano Julián Conrado lo mantienen preso en las mazmorras del SEBIN, listo para ser negociado con el criminal de Santos? ¿Esto es lo que celebraron y aún lo siguen haciendo después del 7 de octubre?

En perspectiva, la ruptura de sectores importantes de los trabajadores con Chávez, va ayudar a acelerar las luchas reivindicativas, lo que a su vez lo va a poner frente a mayores pruebas como garante de la “paz social” que le prometió a la burguesía durante las elecciones, pero en ese mismo sentido se va a poner en evidencia con la clase y sectores populares, momentos que tiene que ser aprovechado por los sectores marxistas revolucionarios para avanzar propuestas que delineen verdaderas posiciones revolucionarias. Los nuevos combates de los explotados y oprimidos de nuestro país van a exigir que los revolucionarios multipliquemos los esfuerzos por fortalecer los sindicatos, las Federaciones y la Unidad de los trabajadores para romper la política burguesa de Chávez. La lucha por la unidad sindical y la unidad de la clase será fundamental frente la política agresiva del gobierno de fortalecer la Central Socialista Bolivariana de Trabajadores del Campo y la Ciudad como disciplinadora de la clase y frente a la instauración de direcciones sindicales impuestas dedocráticamente, como los intentados en las empresas básicas de Guayana, pero también frente a las instrucciones giradas a diversas corrientes que vienen apoyando a Chávez, a que se adhieran a esta central sindical bolivariana, como a Marea Socialista, o a Gayones para que homogeinice el nombre de la UTS en el estado Lara con la de la Central Bolivariana. Pero también es importante frente a una UNETE que hasta ahora solo ha mostrado ser crítica de palabra al gobierno, pero entregada a sus políticas y en las elecciones a la candidatura de Chávez. Esta política del gobierno de disciplinar a todo el movimiento obrero no puede ser enfrentada con nuevas políticas divisionistas como las desarrolladas por el PSL en alianza con sectores burgueses como los de FADESS. No puede ser enfrentada ayudando a dividir al movimiento obrero entre chavistas y anti chavistas. Hay que levantar propuestas reivindicativas que partan del sentimiento de las masas asalariadas, conjuntamente con consignas transitorias y socialistas pues de lo que se trata es de luchar por la unidad de la clase y una verdadera independencia política de los trabajadores y la autonomía de sus organizaciones sindicales, lo que nos plantea otro reto que es la construcción del partido revolucionario con profundas raíces en la clase en los principales centros de trabajo.

EL VOTO POR CAPRILES
El voto obrero por Capriles es un problema pues mantiene a la clase dentro del campo de la política burguesa, de las ilusiones en una solución de los problemas de la clase y de la independencia del país de los centros imperiales, pero no existen indicios que el mismo sea un voto por la defensa del capitalismo o de un retroceso en la capacidad de lucha. Más bien, el creciente número de las luchas obreras, nos debe llevar a analizar dichos votos, como un voto de descontento ante los problemas no resueltos por Chávez o ante los ataques de este a los derechos e intereses de la clase y la inexistencia de un polo revolucionario alternativo. No dejemos pasar por alto, que el candidato de la oposición burguesa, Capriles, en su discurso ofreció mantener y/o mejorar programas sociales, aumentos salariales y el uso de los recursos del petróleo para solventar necesidades del pueblo, en un panorama donde no se vislumbraba la candidatura y propuesta de independencia de clase. Este discurso con características socialdemócrata le brindó la ilusión a buena parte de los trabajadores y de los jóvenes, que al votar por Capriles se mantendrían las conquistas sociales actuales y se pudiera mejorar. El desarrollo de las luchas, donde los marxistas revolucionarios mostremos nuestra consecuencia y capacidad de dirección revolucionaria, permitirá ganarnos a los mejores hijos de la clase.

EL VOTO POR CHÁVEZ Y LA UNETE
El voto por Chávez, tampoco se lo puede endosar la burguesía como un apoyo pleno a sus planes de explotación a la clase y saqueo del país. Chávez sigue manteniendo una imagen del líder tercermundista enfrentado a las fuerzas imperiales, sus programas sociales, disfrazados de socialistas siguen alimentando la ilusión de que este es el camino al socialismo, así como los roces con los otros partidos de derecha lo hacen ver como la persona necesaria para mantener al viejo poder cuartorrepublicano, alejado de Miraflores y el nivel de luchas que se vienen desarrollando desde hace varios años, luchas que se libran fundamentalmente contra el gobierno, nos dicen que ese voto por Chávez no es incondicional y si muy crítico. La crisis de dirección revolucionaria es lo que hasta ahora ha evitado que la clase obrera se independice políticamente de la matriz chavista y de cualquier otra opción burguesa.

Entre quienes han contribuido a profundizar la crisis de dirección política y sindical revolucionaria es la propia UNETE por sus posiciones de no asumir su papel de dirección sindical, clasista e independiente de los dictados del gobierno en los combates de nuestra clase obrera, sino que se ha conformado en constituirse en el ala de izquierda reformista sindical del gobierno, al cual su dirección apoya en lo fundamental.

Hoy después del resultado electoral, hay que fustigar y emplazar a la UNETE quienes llamaron a congelar toda acción de protesta en función de “no desfavorecer el resultado electoral al gobierno chavista” llamando a votar por cualquiera de los partidos chavistas menos por el PSUV (¡que poco caso le hicieron los trabajadores chavistas a estas directrices!), sembrando la confusión política de que los problemas no resueltos son un problema de burócratas aislados y no de una política burguesa de defensa del capitalismo que defiende todo el gobierno, empezando por el propio Chávez. Pero bien, durante la campaña la dirección de la UNETE dijeron que una vez terminada la contienda electoral, se lanzarían a la calle a respaldar las exigencias de los sindicatos entre los que están discusiones de contratos. Presumimos que este compromiso de lucha lanzado por Marcela Máspero a nombre de la UNETE , no será realidad, como lucha de masas, si la clase obrera no presiona y emplaza a sus propios dirigentes sindicales, impulsa Asambleas en cada centro de trabajo y elije delegados que lleven a la dirección de la UNETE la opinión de la clase y en este sentido llamamos a los dirigentes clasistas y combativos y revolucionarios a comenzar una verdadera revolución en las filas de los sindicatos para derrotar esas políticas conciliadoras y divisionistas e implantar una que confronte no solo los problemas reivindicativos, sino que los vincule a la necesaria salida de destrucción del capitalismo, pero no en un futuro incierto, sino para hoy y para ello hay que partir de los conflictos presentes, impulsando la unidad de la clase, si nos atacan a un trabajador, o un sindicato, nos atacan a todos y la respuesta es de todos, impulsando el verdadero control obrero, llamando y movilizándonos por la destitución de los gerentes impuestos en las empresas nacionalizadas y la elección de otras electas por los trabajadores, cada trabajador un voto.

La burocracia sindical por sus intereses no ha dado batallas a la política del gobierno. En CEMEX, la Coordinadora Nacional Máspero a nombre de la UNETE y el PCV lograron frenar el movimiento que estaba dispuesto a irse al paro por su contrato; desmantelaron las propuestas de la “Hora cero” y no hicieron absolutamente nada por organizar a las bases que pedían no seguir aceptando los retrasos en la discusión contractual y llamaron a votar por Chávez ¿Resultado? Una vez desmovilizados los trabajadores, el gobierno ha venido imponiendo sus condiciones a los trabajadores cementeros y ha ofertado una miseria como aumento salarial.

Si el gobierno ha logrado avanzar en las cementeras, CANTV, Guayana y decenas de empresas es por la complicidad de las direcciones sindicales. Sectores como Salud, Petroleros y Educación entre otros, han sufrido el efecto de una política de desgaste que se aplica como una tenaza, por un lado el gobierno y por otro la burocracia sindical. La conflictividad de la clase, aun cuando no está “domesticada totalmente”, está mediatizada por la burocracia sindical y su dirección política entreguista a las políticas de Chávez. No significa que a corto plazo, en una dinámica acelerada, esa fuerza obrera no pueda escaparse y desarrollar más y mejores combates reivindicativos y políticos y alcanzar importantes grados de coordinación y unificación, pero ello solo será posible si se construyen nuevas direcciones político sindicales, clasistas y marxistas revolucionarias. Es imperativo construirlas para evitar que sigan frenando y desviando el descontento de los trabajadores y que los lleven a nuevas derrotas y poder entonces alcanzar destruir al capitalismo y a todas las direcciones políticas que le sostienen y construir el socialismo.

Será responsabilidad de los sectores revolucionarios, clasistas y combativos desenmascarar las claudicaciones de la dirección de la UNETE y de todas las otras centrales frente a las políticas burguesas de los patronos públicos y privados. Será un combate en el terreno teórico y político y sobre el mismo ir construyendo una corriente sindical revolucionaria y el partido leninista de combate.


EL IMPERIALISMO, CHÁVEZ Y LA MUD
El Imperialismo, reclama que se debe tomar en cuenta la opinión de ese 40% que votó por Capriles y aunque no felicitó a Chávez por su triunfo, gobiernos pro imperialistas como el de Santos si lo hizo y se jacta de las buenas relaciones que mantiene con Chávez y de su contribución con la desmovilización de las FARC. Tan parecido a los sandinistas y contadora. La burguesía sale de la contienda con un nuevo dirigente nacional salido de su propia clase, es decir, que frente a una posible explosión de la crisis del chavismo, ya la burguesía tiene una alternativa, que demostró capacidad de movilización de masas y que se recupera en espacios sindicales. Las elecciones fueron un triunfo rotundo de la burguesía en su conjunto, pues ambos candidatos representan una política burguesa de defensa del capitalismo, por lo que la clase y los revolucionarios no tenemos nada que celebrar.

El imperialismo, después del fracaso del golpe de estado del 11A y del paro patronal del 2D, decidió aplicar una política de desgaste del chavismo y entre amenazas y sobaditas de espalda ayudó a acelerar su giro a la derecha hasta llegar a un punto de no retorno a políticas nacionalistas radicales. La orden es: a presionar fuertemente para llegar a acuerdos con Chávez en el reparto de la torta presupuestaria. Es hora de exigir la recuperación de los terrenos perdidos en el campo de la inversión extranjera, para que el capital gringo vuelva a hegemonizar el mismo, sacando a los inversionistas de la competencia y de allí las conversaciones de Chávez y Capriles después de conocidos los resultados electorales.

Para el Imperialismo norteamericano es importante recuperar los terrenos perdidos en América Latina frente a otros competidores capitalistas. Es una de las maneras de enfrentar la crisis económica que vive. Recuperarse él, desterrando a los otros y Chávez ya ha mostrado que está dispuesto a ayudarlo, aunque preservando detalles y apariencias. El discurso de Chávez de llamar a votar por Obama, no es gratuito. Es su contribución para fortalecer la imagen de este Bush tiznado entre los trabajadores norteamericanos, los negros y otras minorías que mantienen una imagen positiva de él, gracias a sus políticas sociales y a la labor de apoyo de esa izquierda reformista que le apoya.

Las principales fuerzas de la MUD encabezados por Capriles han exigido respeto y reconocimiento al 40% que votó por ellos. Una vez pasadas las elecciones a Gobernador y a diputados al Congreso Nacional, la nueva correlación de fuerzas políticas ayudará a determinar los repartos a realizar y los nuevos acuerdos económicos a implementar y muy importante, los beneficiarios.

Tareas
Los débiles resultados electorales del PSL y Chirino no tienen porque desalentarnos en la gigantesca tarea de enfrentar las políticas burguesas que buscan ampliar la extracción de plusvalía a los trabajadores, ni la de lanzarnos con audacia y con la fuerza de la clase en combate por la unidad sindical y de la clase y la construcción del partido leninista de combate, que será el que ayudará de manera decisiva a construir un movimiento obrero con conciencia de clase, a unificar sus organizaciones con autonomía e independencia de clase y más allá, la unidad de todo el movimiento obrero para la destrucción del capitalismo y la construcción de un gobierno obrero y popular en una Venezuela socialista.

No podemos perder la perspectiva de que la tarea central sigue siendo construir un partido revolucionario de los trabajadores como opción alternativa contra los partidos burgueses y los reformistas que le secundan. Partido que exprese la política obrera, socialista, marxista.

Los resultados electorales le dicen a Chávez que puede seguir en su política económica, lo que profundizará la confrontación entre los trabajadores y el gobierno. Que deba hacerle concesiones a la derecha pro yanqui no es un problema de marca mayor, el nunca se ha negado a hacerlo. Esta derecha exigirá mayores espacios en lo político y lo económico en función de favorecer al imperialismo norteamericano en el reparto de nuestra economía y será complacida. Esto va a generar nuevas contradicciones que abrirán campo a otras luchas, que la clase deberá librar y para ello nada mejor que prepararse avanzando en la unidad de sus filas bajo un programa de lucha reivindicativo y política antiimperialista y socialista.

La crisis económica mundial que sigue su pleno desarrollo con una economía de crecimiento raquítico en los EEUU, de recesión en la Unión Europea y de decrecimiento en el taller del mundo como es China, aparte de llevar sus desastrosos efectos a todo el mundo y donde Venezuela es parte de él, intensifica la pelea por la conquista de mercados. Cada sector burgués empuja a hundir a otro para quedarse con el mayor botín y es la economía norteamericana la más poderosa de todas la que tiene la ventaja inicial para ser la que más espacios gane y la que menos pierda y todas las burguesías se unen para descargar la crisis sobre los explotados y oprimidos del mundo.

El endeudamiento que desangra al País, ahora no solo alimenta el imperialismo norteamericano, sino a otros países capitalistas como China. Cualquier variación hacia la baja de los precios petroleros que toque los 80 dólares nos va a afectar de manera sensible y lanzará olas de descontento y de luchas para las cuales debemos estar preparados a liderizar y la mejor forma de hacerlo es construyendo el partido leninista de combate capaz de aglutinar tras de si a los mejores hombres y mujeres de la clase obrera y del pueblo revolucionario que interpreten los intereses de la clase obrera; que impulse la unidad en la lucha de los trabajadores y el pueblo; que levante banderas que eleven su nivel político para que puedan avanzar hacia la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo. El reto está planteado. Vamos a recoger el guante y acompañemos a la clase obrera en sus luchas, construyendo un partido leninista de combate, un partido internacionalistas anticapitalista y socialista.

La discusión entre los revolucionarios está abierta y la Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero es parte de esa discusión.

Comité Ejecutivo de la Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero
17-10-2012

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