Esos votos en la tarjeta del PCV le pertenecen a Chávez

Todo el mundo sabe que el pasado 7 de octubre de 2012, esos 486.503 votos que cayeron en la tarjeta del Partido Comunista de Venezuela (PCV) le pertenecen a nuestro Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Hoy ese 3, 3% de la votación chavista rechaza que un viejo cogollo de caudillos oportunistas los utilice como nuevo pretexto para chantajear a Chávez exigiéndole cuotas políticas (gobernadores y diputados regionales) para continuar el engorde de su traicionera secta y a costa de la Revolución Bolivariana.

Como hace falta aquel antiguo PCV del Dr. Pedro Ortega Díaz, honorable abogado de los trabajadores y maestros de generaciones que entendía cabalmente la importancia de la unidad popular y revolucionaria. Es insustituible marxista leninista cuya relación con Hugo Chávez fue recíprocamente leal, honesta y solidaria. Cuanto ha cambiado ese partido luego de su fallecimiento. Tan lejos de Marx y tan cerca de la MUD. (Ver: La vida es demasiado corta para ser pequeños http://www.aporrea.org/ideologia/a102352.html).

No crea nadie que las bases de los partidos (militantes de abajo) siguen mansamente los errores de sus dirigentes porque siempre hay rebelión cuando las cúpulas tiránicas cometen tan terribles abusos. En estas elecciones de gobernaciones y consejos legislativos (diciembre 2012), los mismos ambiciosos que dicen ser aliados de Chávez, han vuelto a destruir (como en 2008) la unidad perfecta inscribiendo en el CNE sus candidaturas paralelas para dañar gravemente la posibilidad del triunfo patriótico en todas las regiones del país.

Postular candidatos propios es un derecho de los partidos que está por debajo del sagrado derecho del pueblo a fortalecer su revolución. Esos egomaniacos que no practican en sus propios partidos la democracia interna ni la dirección colectiva de la que tanto hablan, saben perfectamente que sin el rostro de Chávez en su tarjeta, jamás conquistarían ningún cargo de elección popular y su etapa prechavista así lo delata. Condenados por la historia serán estos demagogos herederos de la Perestroika soviética que una vez más colaboran electoralmente con la burguesía y el imperialismo. Sus desviaciones de hoy, son traiciones que sus propios camaradas les cobrarán mañana.

Contrario a la ética y a la moral revolucionarias es aspirar a cargos sin nexo con el pueblo y fabricar liderazgos mediáticos en complicidad con la derecha (Globovisión, etc.) para dividir al chavismo. Ante millones de venezolanos, estos antiguos aliados de Rafael Caldera (ver chiripero electoral de 1993) terminan siendo tan dañinos como Capriles Radonski, Ramos Allup o cualquier agente de contrarrevolución.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales.

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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