Nada es más peligroso que dejar tanto tiempo a un gobernante en el poder: o la importancia de saber leer

Hace mucho tiempo, en la antigüedad, los griegos utilizaban en sus discusiones la hábil estrategia de tomar en las discusiones los mismos argumentos esgrimidos por sus contrarios para interpretarlos deliberadamente y utilizarlos de tal manera que la persona que los decía podía ser refutada o hacer que cayera en contradicciones con sus propias ideas.

Este comentario viene a propósito del hecho que la derecha ha querido ir apropiándose del pensamiento de Bolívar para utilizarlo como argumento en contra, precisamente, de quien ha sido uno de sus más acérrimos defensores.

Esto los ha llevado a querer divulgar, sin ningún comedimiento, la idea expresada por Bolívar en el Discurso de Angostura (1819) en la que afirmó que “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. En ese sentido, se hace referencia a dicha expresión sin aclarar que si se lee el discurso completo la intención del Libertador ciertamente era mostrarse partidario de la alternabilidad democrática en el poder pero por la vía electoral. De tal manera que si se lee el texto completo se comprenderá que lo dicho fue que “Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

Más con mala intención que sin ella, se ha venido ocultando que en realidad el pensamiento bolivariano hizo referencia a la necesidad de que se realicen repetidas elecciones. Es por ello que, al citarse la frase como se ha venido haciendo se incurre en una crasa ignorancia que puede interpretarse como que quien lo hace no sabe leer correctamente o, peor aún, se muestra ignorante deliberadamente únicamente con la finalidad irracional de conseguir lo que mejor conviene a sus intereses.

Callar ante algo falso que se promulgue como verdadero hace que se corra el riesgo de que finalmente se terminen aceptando resignadamente falsedades como verdades. El mentiroso al no verse desmentido, termina por engañarse a sí mismo convencido de que lo que dice es cierto. Es por eso que es necesario e importante aclarar lo errado que resulta la opinión que se ha querido que se vaya generando en torno a este pensamiento del Libertador.

Afortunadamente, la mayoría del pueblo sabe leer y así lo demostró este 7 de octubre. Esa mayoría también sabe que nuevamente mintió el candidato de la derecha cuando afirmó que “la mitad de Venezuela me apoya”, pues ciertamente un poco más de 6 millones no es ni remotamente la mitad de los casi 30 millones de habitantes que tiene Venezuela. De igual modo, el pueblo está consciente de que en nuestro sistema las elecciones son tan esenciales que ya ha aceptado participar en más de una docena de procesos electorales en trece años.

Es reconfortante saber que ese mismo pueblo sabe que, tal como lo señaló Bolívar, “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política” y que si por alguna razón así no fuera, a dicho pueblo le pertenece única y exclusivamente la posibilidad de impulsar las correcciones que sean necesarias en las obras de sus gobernantes.

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