7 de octubre: ¿Por qué Chávez?

Llegó el momento esperado por todo el mundo en éste país y la gran mayoría de los ciudadanos tienen ya decidida su opción. Sin embargo, ante algunas dudas que puedan haber, así como por muchas incomprensiones que sé que existen entre muchos familiares y amigos motivadas por la opción de quienes decidimos apoyar a Chávez, decidí dejar algunas reflexiones en el ambiente.

En el sector de la población en el que uno se desenvuelve, tanto geográficamente (una urbanización de clase media de una capital de estado) como en el ámbito profesional y familiar, para muchos es un estigma el ser lo que llaman “chavista”, para recurrir al simplismo etimológico. Peor es cuando se explica que uno no sólo vota por Chávez, sino que comparte desde hace décadas los ideales que él defiende, muchísimo tiempo antes de que nadie conociera al arañero de Sabaneta.

Entonces la pregunta ¿Por qué? Y la respuesta. Pero antes de iniciar mi respuesta, quiero calmar a mis escasos lectores aclarando que no pienso empezar la muy larga lista de misiones y obras de infraestructura que ya muchos han plasmado y que siempre  (SIEMPRE) se quedan cortas. Como digo, ya muchos se me han adelantado, pero especialmente le agradezco a quienes desde hace unos diez años (desde que fracasaron en su golpe de estado y en el sabotaje petrolero) se opusieron y negaron hasta la existencia misma de tales obras y misiones y ahora se comprometen a continuar, ergo, sí existen y son positivas, puesto que AHORA dicen que las van a defender.  O sea, si TODO EL MUNDO va a continuar con las misiones, yo me voy por el original y no por una copia chimba.

Aclarado el primer punto trataré de explicar algo que creo es más sustantivo, y es el problema del modelo de país. Y es donde sin duda el apoyo a Chávez de mi parte es total, así, sin medias tintas. Personalizando un poco, uno proviene de una familia católica en la que desde pequeño se nos incentivó a seguir el ejemplo de Jesús, y leyendo desde pequeño el Evangelio uno no podía dejar de conseguirse con la llamada opción preferencial por los pobres, como se dice en lenguaje muy de la Iglesia. Bolívar en la escuela era otro polo referencial indiscutible. Con tales elementos de formación, viviendo el bachillerato en los años 70’s y la universidad en los 80’s la crítica al modelo de país uno la hacía no solo desde la experiencia personal o cercana (Comité de Preinscritos para pelear un cupo universitario, amigos y compañeros asesinados, heridos o perseguidos por las fuerzas policiales y militares, crisis económica, etc.) sino también observando el rumbo que llevaba el país en su conjunto.

El asunto no es la gestión, sino el modelo. No solo Venezuela, sino todos nuestros países responden a un modelo económico que no lleva al desarrollo. Tuviéramos gobiernos eficientes o no, corruptos o no, el país no iba a hacerle caso a Uslar Pietri cuando pedía “sembrar el petróleo” porque eso se salía del modelo de exportador de materia prima barata para el norte. ¿O no es verdad que casi todo el petróleo se lo vendíamos a un solo mercado (USA) y que llegó a costar 7 dólares el barril? ¿O no es verdad que la faja petrolera del Orinoco la querían vender como bitumen? ¿O no es verdad que en lugar de continuar el desarrollo de la red ferroviaria se dejó perder la existente? ¿O no es verdad que la política agrícola del segundo gobierno de CAP destruyó mucho de lo poco que nuestros productores habían podido desarrollar y hasta al suicidio llevó a más de un agricultor? ¿O no es verdad que las políticas económicas las dictaba el Fondo Monetario Internacional? Para quien lo niegue bastantes videos hay en internet con CAP, Caldera y Petkoff reconociéndolo y hasta vendiéndolo como si fuera el único camino (ese es “el camino” que pregonan por ahí). Gente como Uslar, Pérez Alfonso o el recién fallecido Domingo Alberto Rangel, ninguno de ellos chavista, vivían criticando el modelo antinacional que nos ataba al subdesarrollo y nos aislaba de la posibilidad de crecer integrándonos con nuestros vecinos. Para quienes dirigían el país, solo el Norte existía.

Con errores que el mismo Presidente reconoce, hoy el país construye un modelo propio, y eso es lo fundamental que uno apoya. Tan propio que parte de una Constitución aprobada por mayoría popular por primera vez en nuestra historia y como muy pocas en el mundo. Tan propio que ha permitido cortar las cadenas que nos oprimían por voluntad del poder del Fondo Monetario Internacional, parafraseando a Bolívar. Tan propio que hemos diversificado nuestro mercado petrolero y estamos empezando (repito, EMPEZANDO) a diversificar nuestra economía. Se critica las carencias de la gestión, que son bastantes y muchas son graves, como la corrupción, la inseguridad, la burocracia e ineficiencia, la infiltración que intentan y a veces logran sectores económicos y políticos no muy santos, pero ¿a quién puede sorprender que estas cosas pasen? Siempre han estado allí y necesariamente cualquier avance tendrá que ser peleando contra esos monstruos, no hay de otra.

 Para mucha gente de clase media, duele decirlo pero es verdad, el mundo se reduce a MI comodidad. Si yo estoy bien y vivo en una cúpula de cristal (la oficina, el carro con aire acondicionado, el centro comercial, el club y el tv en Globovisión) el mundo está bien. Entonces lo que se logre en desarrollo,  soberanía, en justicia social, no me importa porque no es en MI beneficio. He escuchado a gente preguntar para qué un ferrocarril o un satélite, o decir que no es ÚTIL enseñar a leer a adultos, y hablan de progreso y van a misa el domingo. Gente que piensa en inglés o en europeo y no lee lo que pasa en esos países con el paro laboral, porque piensan que no les tocaría. Cierran bien fuerte los ojos para no querer ver que éste modelo nuestro, con todas sus fallas, les permite vivir mejor que lo que están viviendo en la exquisita Europa. Exquisita cada vez para menos europeos.

Para los desencantados, han pasado ya muchos años desde la última vez que la inflación fue de 60 o 100% SIN COMPENSACIÓN SALARIAL. Desde la última vez que se ametralló estudiantes porque pedían que no les quitaran donde comer. Desde la última masacre contra luchadores sociales. ¿Cómo estaríamos ahorita? Los invito a pelear contra los ineptos y corruptos, pero todas estas puertas están abiertas porque el Pueblo y Chávez las abrimos a sangre, sudor y lágrimas. No permitan que se pierda lo avanzado, que sería perder lo porvenir.  Que nadie se quede en casa el domingo 7. El deber es votar por Chávez.

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