No hay otra opción, es Chávez nojoda...

Son pocos los días que nos separan del evento que determinará el porvenir de la patria. El futuro que deseamos legar a las nuevas generaciones. Otra vez la democracia bolivariana se somete a la evaluación del pueblo, nuevamente la población venezolana tiene la oportunidad de valorar sin ningún tipo de coacción, fraude o violencia, la efectividad de la revolución bolivariana en sus vidas. A partir de la actual realidad política y social, es que podemos estar seguros que lo que decida la mayoría, será lo que expresarán los escrutinios la noche del 7 de Octubre; situación que no ocurre en muchos países del mundo, incluido Estados Unidos.

Aunque todos sabemos que la reelección del candidato de la patria, ha sido anunciada hasta por encuestadoras abiertamente opositoras, las mismas que en otros momentos se han prestado para la desestabilización y la mentira. Con márgenes que van desde los 10 hasta los 20 puntos porcentuales de diferencia a favor del líder, no voy a perder la oportunidad de convocar a la reflexión a esos compatriotas venezolanos de una u otra tendencia, que se toman la molestia de hacerle seguimiento a mis escritos. En torno a qué es lo que le conviene a nuestra hermosa nación y a cada uno de sus ciudadanos.

Y voy a comenzar recordando quiénes somos, qué ha sido Venezuela en el mundo. A veces olvidamos que fuimos ese grito rebelde, disonante y combativo que irrumpió de manera estrepitosa, el silencio opresivo que ahogaba a la América toda. Esa alborada de la cual hablaba Alí Primera, que como una espada atravesó las tinieblas de la tiranía española, que subyugaba a nuestras naciones. Nuestra herencia es gloriosa, admirable, incomparable. Recientemente la prestigiosa cadena British Broadcast Corporation ( La BBC), comparaba a nuestro padre libertador, Simón Bolívar, con los grandes hombres del mundo y la inmensidad de nuestro héroe patrio, no cabía en ninguno de aquellos cuerpos, a pesar de lo impresionante de sus leyendas. Basta con leer solo líneas de las hazañas de nuestros héroes patrios, para que revivamos como país. Cinco naciones liberadas, no conquistadas. La expulsión de ese poderoso imperio de nuestros suelos. Nuestros descamisados lograron esa impresionante hazaña. Eso, es Venezuela. Eso es el venezolano. Un pueblo generoso, inmenso.

Lamentablemente para nuestro país, se atravesaron más de ciento cincuenta años de desolación, que destruyeron nuestro orgullo y nuestra moral. Pasamos de ser una referencia, un ejemplo en el mundo, a convertirnos en una simple morisqueta. En una mueca que lo que despertaba era compasión y burlas. Venezuela, se oía en el mundo, por ser la cuna de mujeres hermosas. Y nos sentíamos orgullosos de ser venezolanos, cuando una de ellas, se imponía en un certamen de belleza. Lo gracioso, es que no deberíamos sentir orgullo por eso, porque hasta nuestras amas de casas, están en condición de disputar lugares diferenciados en esos espacios. Del resto éramos el hazme reír, los flojos del mundo, los acomplejados, los incapaces. Esa fue la imagen creada después de que nuestros guardianes, luego de que los creadores de la patria, abandonaran este mundo. Esa fue la herencia que nos fue entregada, por las repúblicas anteriores a la 5ta. La vergüenza, la desvergüenza, la sumisión, el sometimiento, la resignación, el conformismo, la humillación. Nuestras oligarquías apátridas, simplemente permitieron el saqueo y la deshonra de nuestros conciudadanos.

Hoy no les voy a decir que hay que votar por Chávez porque nos dio las misiones y toda esa cantidad de logros que parecían imposibles. Hoy digo que hay que votar por Chávez, porque nos devolvió la dignidad nacional. Hay que respaldarlo masivamente porque nos impulsó a creer en nosotros mismos, a sentir orgullo por nuestra venezolanidad, porque despertó nuevamente la moral patria. Porque nos aseguró que construiremos una gran nación. Que si podemos desarrollar una industria nuestra, nacional, con tecnología de punta. Porque nuestra soberanía se ve representada en el espacio a través del satélite Simón Bolívar y próximamente por el satélite Francisco de Miranda. Porque nos ha demostrado que es posible brindar mayor suma de felicidad posible a nuestro pueblo. Pero el elemento que considero más importante, es que logró que se nos valorara y respetara en el mundo. Hay que mantenerlo al frente de la conducción de los destinos de la República, porque ahora somos una referencia y una influencia positiva en el ámbito internacional.

Chávez, ha dado muestras de que nuestra revolución no es sólo para los chavistas. ¿Qué venezolano no ha sido impactado de manera positiva, por las obras del gobierno revolucionario? todos sin excepción. En este gobierno revolucionario, es cuando los empresarios han hecho dinero del bueno. Cuando la clase media, se ha fortalecido, porque durante los gobiernos de la cuarta, estuvo a punto de desaparecer. Es necesario que se compare la Venezuela conflictiva y hambreadora de Carlos Andrés Pérez, la de Lusinchi, la de Luís Herrera, la de Caldera, con la de Chávez. Aquí no estamos frente a una simple escogencia, no estamos definiendo qué color es más bonito, ni quién habla de tal o cual manera. No estamos en presencia de un Caracas-Magallanes, que gane quien gane, no afecta la realidad del país. El 7 de Octubre vamos a elegir entre seguir construyendo la patria grande, la patria que soñó el libertador, o retroceder a la ignominia, a la miseria. O mantenemos el ritmo para la construcción de la patria de nuestros hijos, o retrocedemos a los tiempos de la colonia.

Hay que votar por Chávez, porque cuando lo hacemos por él, lo hacemos por nosotros mismos, por nuestro futuro, por nuestros hijos. Porque este gobierno no es de Chávez, éste es el gobierno de las grandes mayorías. Si no podemos votar por Chávez por compromiso, por militancia, debería hacerse al menos, en agradecimiento a todo lo que ha hecho por este país. Porque es el Patriota! el comprometido hasta el sacrificio con la felicidad de la Patria.

Con Chávez, los tiempos de la vergüenza han quedado atrás, los tiempos del acatamiento sumiso de órdenes foráneas son cosas del pasado. Esa obediencia temblorosa que caracterizaba a nuestros presidentes, ahora es sólo un mal recuerdo. Con Chávez, la grandeza y el honor, de Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, y todos nuestros libertadores ha sido restablecido.



Lcdo.

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