Sindéresis

Ese hombre no camina

El sueño con destino abrupto al fracaso marcado por realidades irremediables, ha sido una constante que le persigue como fantasma al candidato que la MUD, después que una espeluznante diatriba por encargos de poder, le escogiera como tal.

Porque la cuesta que tendrá que remontar el candidato se nota cada vez más larga e inclinada. Joe Napolitan y Clifton White, asesores electorales del CAP de los años setenta, llegaron a declarar que si ellos no hubieran visto, alguna posibilidad de éxito electoral en esa época, no hubieran tomado tal asesoría, que al final les fue fructífera. A lo mejor entonces, para estos tiempos Napolitan y White, se hubieran negado a la posibilidad de asesorar al candidato opositor actual.

Porque a distancias mil, este candidato no ofrece la mas mínima probabilidad matemática de lograr algún éxito electoral en octubre. Mas bien este mozuelo, para mal de su agrado, se encuentra asediado por una delirio de poder que quiere distribuir entre la gente mas pudiente de este país, con quienes desde ya ha adquirido severos compromisos. Y en verdad, ahora cuando oficialmente se dio arranque a la campaña electoral, será cuando definitivamente se notaran las insuficiencias de liderazgo que acompañan al candidato.

Ya ha mostrado que sus habilidades de maratonista dejan mucho que desear, cuando en la última marcha que trajinó en Caracas lo dejó exhausto, al punto que jadeaba las frases al querer dirigirse a sus seguidores. El sueño de parecerse a CAP, quedó también esta vez trunco. Y truncas parecen también quedar  las expectativas de poder de la mayoría de los más cercanos seguidores del candidato.

Porque desde ya quienes se han construido esa falsa expectativa parecen trepar en ella la posibilidad de desprenderse de la pesada fatiga que implica seguir a un candidato que no mueve gente, que no engolosina a nadie, que no tiene pegada electoral y que no tiene el calibre mínimo para afrontar tamaño encargo. Por eso, la inefable María Corina, prefirió hacer maletas y largarse a los países mas conservadores del mundo para fomentar con la invención anti socialista que le deprime, una campaña que parece mas deteriorar la ya desgastada imagen del candidato, que abonar fertilizantes a su débil conuco electoral.

La verdad que debe ser difícil el estado anímico del candidato ante tanta adversidad. Nadie, ni siquiera sus más optimistas colaboradores, apuestan a la mínima victoria electoral. Y ya cercano el octubre de sus desvelos, un inmenso mar de incertidumbres se abalanza sobre el candidato con el irremediable cometido de despertarle de ese sueño desmesurado que desde febrero concilia.  

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