Andamos en campaña

 Hasta este domingo  habían transcurrido diecinueve días desde que el candidato de la patria, comandante Hugo Chávez Frías,  se inscribiera ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) para optar por un tercer periodo constitucional. Precisamente, ayer 1 de julio se inició formalmente la campaña electoral para las presidenciales del 7 de octubre, que durará hasta la medianoche del 4 del mismo mes, según directrices del ente comicial. Como vemos, eso es la formalidad de un proceso eminentemente político y propio de una práctica de carácter democrático, con lo que se pulverizan los discursos miserables de algunos opositores, sobre todo los de la peste verde que gobiernan al Táchira,  que hablan de la existencia de una “feroz dictadura”  en Venezuela.

 Pero más allá de esos rebuznos teóricos inducidos por el virus mutante que recorre los cuerpos infestado por la peste verde, hay una realidad enmarcada en un escenario electoral donde no valen ni las frases absurdas y desdibujadas de todo contenido, ni las indefiniciones en los cromosomas del discurso. No hay que pecar de ingenuo para decir “me lanzo” y el pueblo votará por mí. No,  la cuestión no es sólo soplar y hacer botellas, sino que es el juego del todo por el todo, donde se conjugan una serie de variables que inciden en el apoyo o rechazo a un determinado candidato. Me alzo con la victoria o me hundo con la derrota, lo que indica que no hay una tercera posibilidad.

 Como vemos, no  sólo es vestirse de figurín lo que hace al candidato, sino que se requiere personalidad, imagen, temas de campaña, discurso, capacidad para gobernar, liderazgo y sobre todo  el respaldo de una estructura partidista sólida y una mayoría de la población electoral habilitada para votar, además de las estrategias desarrolladas para conquistar el voto. Si alguien se coloca el traje de la candidatura con la carencia de todas estas cosas, simplemente resultará un payaso de circo que se imagina un huracán de cotufa cada vez que sale al ruedo a hacer sus monólogos y discursos de siete minutos.  

 Ya andamos en campaña y desde ayer 1 de julio hasta el 4 de octubre transcurrirán 96 días intensos, de estrategias contundentes y despliegues de toda la artillería para demoler electoralmente al contendor político. Como siempre lo he manifestado por este espacio, los revolucionarios tenemos el candidato, tenemos el proyecto, tenemos al pueblo y las ganas inmensas de seguir  construyendo el proceso revolucionario y consolidando el socialismo como modelo emancipador para la sociedad venezolana y de referencia inspiradora para el resto de los  pueblos del mundo.

 Andamos en campaña  y desde este arranque de prueba, ya el candidato de la patria  supera en todo y  sólidamente al candidato opositor,   llegándose incluso hasta 34 puntos de diferencia en cuanto a la intención del voto.  Esa es una realidad incuestionable que la oposición no ha querido ni ver ni aceptar, pero como realidad al fin, alumbra como un rayo en el horizonte de la verdad.  Andamos en campaña para consolidar la victoria de las victorias. Ya para concluir, aprovecho la oportunidad para felicitar a mi hermano Manuel Marapacuto, quien el pasado jueves fue ascendido a Teniente Coronel del glorioso Ejército de Venezuela.

Politólogo

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