EE.UU y su razón para el dominio



EEUU y su razón para el dominio.

¿Quién le ha otorgado el poder omnipotente a los Estados Unidos para juzgar qué país o países tienen el derecho a comprar o fabricar algún tipo de arma o desarrollar algún tipo de tecnología y qué país o países no lo tienen? Pretender ser el Salomón en estas cuestiones no es otra cosa sino hacer el papel de Dios. Porque, por una parte, Estados Unidos no ha sido erigido por nadie para ejercer este papel, ellos mismos se han autoproclamado como fiscal y juez en este asunto, lo que también podría hacer entonces China, Rusia, Brasil, Cuba o Paraguay, por mencionar algunos países. Por otra parte, quien pretenda proscribir algún tipo de armamento o tecnología no puede ser el primer fabricante de equipo bélico en el mundo, no sólo de armas convencionales, sino de armas consideradas ilegales por la ONU. Tal es el caso de las bombas racimo, las bombas con contenido de plutonio degradado y las armas químicas que algunos reporteros y médicos aseguran que fueron utilizadas, y podrían aún estar siendo utilizadas, en Irak Eso es como el cura, decía Martí, que condena desde el púlpito el concubinato, pero que inmediatamente después de la misa se dirige al encuentro con su amante. Esta doble moral es aberrante, es simple y llanamente la aplicación de la ley de la selva, el más fuerte decide que es bueno y que es malo, sin importarle la opinión y las leyes que rigen las relaciones internacionales en el planeta.

Uno de los principios mas atropellados es el de la Auto Determinación de los Pueblos. Cada país en el mundo es libre y soberano de ir buscando su camino hacia la superación y progreso, en base a su idiosincrasia, tradiciones, religión, historia y su educación. No puede un país en el mundo, sea cual fuere su forma de gobierno, poder tecnológico o militar, pretender ser el modelo para las demás sociedades del planeta. Al igual que en la naturaleza, la diversidad es una de las características que hace que un ecosistema, en este caso el planeta, se mantenga y perdure.

Por mera ley de subsistencia, Estados Unidos es prácticamente el único país del mundo interesado en que el resto de los países se mantenga en el nivel de desarrollo actual, o mejor aún, que retroceda un poco. ¿Por qué? Con sus 280 millones de habitantes, EEUU no representa sino escasamente el 5% de la población mundial, el 5% con el nivel de opulencia más alto del planeta. Bien sabido es el hecho que el número de autos en ese país es muy superior al número de habitantes, ya que un gran porcentaje de familias tiene 2 o 3, además de una lancha y una casa rodante para ir de vacaciones. Es el país que tiene más obesos en el mundo, ya que cada persona en promedio consume más de 3500 calorías al día, cuando una persona de tamaño y peso normal necesita menos de 2000, y muchas personas en el mundo sobreviven con menos de 1000. Es el país que tiene más autopistas, más supermercados, más fábricas, más laboratorios, más escuelas, más universidades y pare usted de contar… Para el lego, estos fantásticos atributos no son malos por si mismos, todos parecen ser positivos, excepto el de la obesidad. Pero no tomemos las olas como la representación del mar, adentrémonos un poco hacia la profundidad, hacia lo no obvio. Para mantener el nivel de vida (no la calidad de vida, que es un concepto muy distinto) de la población estadounidense actual, ese país utiliza cerca del 60% de los recursos naturales que produce el mundo, importando (depredando sería la palabra más adecuada) la mayor parte de ellos de otros países. Hablamos de petróleo, hierro, cobre, plata, oro, plomo, uranio, estaño, diamantes, madera, etc., etc.…Mientras que el 95% de la población mundial restante comparte el 40%. Esto, dirían otros, tampoco se ve como algo negativo, pero, ¿estamos seguros de ello?

Primero, el aparato industrial que procesa los insumos necesarios para mantener el estándar de vida estadounidense funciona con hidrocarburos como combustible. La quema de hidrocarburos produce, entre otros, los gases que provocan el efecto “invernadero”, esto es el calentamiento gradual del planeta. De manera que, EEUU es el principal contribuyente de la capa de gases que generan el efecto “invernadero”, sin embargo, este país se ha negado a suscribir el protocolo de Kyoto, por lo que se niega entonces a comprometerse a la reducción del 5% de los gases que provocan este efecto en los próximos 15 años. En resumen, EEUU, más que ningún otro país, está cambiando negativamente el planeta por y para todos los seres vivos que en él habitan, ya sea que usted viva en Venezuela o en las Islas Salomón, o en la Isla de Pascua.

Segundo, si China, Rusia, India, Brasil. Japón, y los países europeos continúan incrementando el consumo de materiales y llegan a alcanzar los niveles de EEUU, la mayor parte de los recursos de uso industrial del planeta se agotarán en los próximos 50 años, incluyendo el petróleo y el agua potable!!. Por lo que es lógico deducir que, los países llamados hoy subdesarrollados, nunca alcanzarán siquiera el 50% del nivel de industrialización o el nivel de vida de cualquier país desarrollado. Esto no es malo en si mismo, ya que como dije antes, a mayor industrialización, mayor es la contaminación generada. Es necesario entonces re-plantear los parámetros por los que se pretende medir el nivel de progreso o desarrollo de un país en la actualidad. Ya es hora de concebir otro modelo de desarrollo para el mundo que no sea el que todos tratan de emular en la actualidad.

¿Qué es lo que hace EEUU? Simplemente incentiva y casi obliga la sobreexplotación de materias primas en los países subdesarrollados, lo que en gran parte hacen consorcios multinacionales cuyos capitales y accionistas son norteamericanos. Así es que, tanto las materias primas como las ganancias obtenidas por la explotación y comercialización de ellas tienen un mismo destino, EEUU y sus aliados más inmediatos.

En resumen, el temor del país del norte en nuestros días no es el terrorismo ni la falta de democracia en el mundo, es el miedo a perder el hasta ahora considerado seguro abastecimiento de recursos de todos los rincones del mundo para poder mantener vivo el monstruo que convierte el hierro, el aluminio y el petróleo en misiles, autos, aviones, lanchas, computadoras, rascacielos y hotdogs.

tradutecnicac@yahoo.com


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Samuel Contreras


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