Desde el Corazón de Suramérica

Medios bolivianos juegan con bomba de tiempo

Sin duda que los medios bolivianos de desinformación –herramienta principal de la oposición fascista- están logrando parte de su cometido: desviar la atención hacia un tema distinto al proceso constituyente que se vive en este país. La meta es agotar el tiempo para la aprobación de un nuevo texto constitucional. Desde el comienzo esa ha sido la estrategia. Recordemos que, para empezar se aprobó un plazo de un año para la discusión, cuando en Venezuela –con el triple de población- se hizo en seis meses. Después lograron que se prorrogara cuatro meses más. Cuando al final… y pese a todos los pronósticos, la Asamblea aprueba el proyecto de nueva Constitución, entonces el Tribunal Electoral suspende la consulta popular que pondría punto final a esta fase constituyente. Así ha transcurrido casi la mitad del período presidencial de cinco años. Hoy cuando la discusión nacional debería estar marcada por la fecha en la que se llevará a cabo el referendo para aprobar la nueva Carta Magna, la oposición y sus medios, conscientes de que -en este escenario- la derrota es inminente, desvían la atención del país hacia un proceso local, arbitrario e ilegal. Con esto se sigue jugando a agotar el plazo que tiene Evo para desarrollar su propuesta socialista. Todo responde a un plan mediático que a partir del 4 de mayo entrará en una nueva fase: es o no es vinculante el resultado del referendo autonómico. Es evidente que sólo asistirán a estos falsos comicios los opositores que, por silogismo están de acuerdo con esta farsa, ya que los afectos al gobierno… que serían los votantes contrarios, no van a legitimar el acto participando. Es decir, porcentualmente el resultado será abrumador a favor de la oposición. Pagándose y dándose el vuelto van a continuar con el libreto… quien sabe cuantos meses más. Cuando de les desinfle este globo de ensayo, se van a inventar otro pote de humo mediático… y después otro, para intentar llegar al último año del período de gobierno, momento en el que entonces alegarán que no tiene sentido un referendo para la aprobación de la nueva Constitución, porque es más importante la elección presidencial.

Esta es la estrategia opositora… evitar a como dé lugar que Morales funde un nuevo Estado que le permita impulsar medidas para romper la desigualdad de oportunidades y promover la autodeterminación boliviana, con lo cual voltearía como una tortilla la historia gubernamental de este país que ha estado sumido en la pobreza impuesta por gobiernos neoliberales y lacayos del imperio norteamericano. Otro resultado de esta postergación del nuevo texto constitucional es que el presidente no tendría oportunidad de ser reelecto para un período inmediato, como lo establece la constitución actual. Esto trastocaría la aplicación del proyecto socialista del primer presidente indígena del continente y la participación de Bolivia en el proceso de unión latinoamericana. Y esto lo decimos porque, aunque se logre imponer en las siguientes elecciones un candidato del MAS… partido del presidente, siempre habría que esperar. En cambio con Evo, las cartas están echadas.

Como se hizo en Venezuela, donde con el golpe de Estado, el sabotaje petrolero, las guarimbas, los saltos de talanquera y las traiciones, se retrasó la verdadera marcha del proyecto socialista, se está intentando en Bolivia. Sin embargo esta oposición no ha terminado de entender que está siendo carne de cañón de un plan made in USA, que les puede costar muy caro. O tal vez sea que, estos seudo-dirigentes ya tienen listo su plan de evacuación para el momento de un estallido popular y pretenden sacrificar a los disociados autómatas que siempre terminan siendo las víctimas fatales de este tipo de conflictos. Recordemos donde está Sánchez de Losada y sus secuaces. Y para hacer una analogía, donde está Carmona Estanga, Carlos Ortega, Patricia Poleo y el resto del combo golpista venezolano. Lo cierto es que en Bolivia está corriendo el reloj de una bomba de tiempo, porque según las encuestas todavía el presidente Evo cuenta con la mayoría… y ese respaldo está representado por un pueblo –sobretodo indígena y campesino- que durante más de quinientos años ha sido explotado y humillado… y que después de más de un siglo de gobiernos excluyentes, hoy se siente parte de una propuesta de cambio que les ofrece dignidad. Un pueblo que recogió el legado de Tupac Catari para volver hecho millones… o como una inmensa marejada del mar que le fue arrebatado, para recuperar lo que le corresponde. Así que el enemigo a vencer en Bolivia es el tiempo. Hay que detener esta cuenta regresiva y desactivar la bomba mediática antes que sea demasiado tarde.

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Darvin Romero Montiel


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