¿Efectos de la Globalización?

El Maíz: De la boca de los pobres en México a los motores de automóviles en EEUU

No hay dudas de que la actual política de incremento de la producción de etanol en los Estados Unidos atenta contra las familias de México, especialmente de aquellos que viven en situación de pobreza. En efecto, como consecuencia del programa que tiene como meta duplicar la producción de etanol en siete años, en cuestión de meses, los mexicanos han tenido que enfrentar aumentos del precio de la harina de maíz, el cual oscila, dependiendo de la región, entre un 50 por ciento hasta 200 por ciento.

Ello sin dudas afecta al ciudadano común mexicano. Desde tiempos ancestrales, el maíz es un componente fundamental, tanto de la dieta del mexicano como de la cultura de los pueblos de México y toda Centroamérica. Con el maíz se prepara muchísimos platos [1] y se hacen la tortilla (tradicional pan hecho con maíz) la cual siempre está presente en la mesa.

En el Popol Vuh el maíz ha sido el centro de la cultura, cuenta el libro que Dios amaso maíz y de allí creo al hombre, precisamente es la cultura del maíz la que marca a México y Centroamérica.

En 1994 cuando se firma el TLC, se inicia en México una reducción de los aranceles al maíz estadounidense, el cual ha recibido cuantiosos subsidios, ello sirvió para sacar del mercado a miles de pequeños productores de maíz en México, bajo la promesa que el más económico maíz norteamericano beneficiaría al consumidor, abaratando el precio de la tortilla en la mesa de los mexicanos, pero doce años después, a pesar de que en los Estados Unidos la productividad por hectárea de maíz cultivado se ha incrementado, en México se paga un precio más elevado por el grano.

Los Estados Unidos exportan a México cerca del 30 por ciento del total de maíz amarillo consumido en la nación azteca y cerca de 25 por ciento del maíz blanco. En efecto, el incremento de la demanda de maíz para la producción de etanol es la causa principal de los incrementos de precios de este apreciado alimento, base de la dieta diaria de los pueblos de México y Centroamérica desde hace miles de años.

Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, las exportaciones norteamericanas de maíz continuarán reduciéndose en la medida en que la participación relativa del maíz utilizado para la producción de etanol está aumentando desde 12 por ciento en 2004 a 20 por ciento en 2006. Se estima que se ubique en 23 por ciento al cierre de 2008.

Uno de los grandes daños de una visión de globalización que depreda a la cultura de los pueblos es la excesiva fe en la economía de mercado y el excesivo culto a una forma de libre comercio que no toma en cuenta las asimetrías entre los países y el impacto sobre los sectores más vulnerables, como es el caso de los productores en granjas familiares y los consumidores más pobres y quienes tienen menos capacidad de influir sobre los liderazgos políticos de gobiernos acostumbrados a responder a los intereses de las elites.

Quienes ven esta realidad desde una óptica de la economía de mercado poco les importa ponderar lo que está sucediendo en la esfera humana. Se trata de que los productores del combustible ecológico expulsan del mercado a los consumidores de maíz de menor nivel de ingresos de México, Centroamérica y el Caribe. Ahora resulta que una vez destruida la capacidad productiva de miles de campesinos mexicanos el precio del maíz se incrementa haciendo a México más dependiente de la importación.

Vale la pena tener en cuenta que todo el etanol producido y otros combustibles biodiesel [2] representaron apenas 2,2 por ciento del total de combustible liquido consumido en los Estados Unidos en el año 2005 y aunque en la denominada Farm Bill [3] de 2007 (Ley Agrícola) se argumenta que el objetivo de invertir cuantiosos recursos en desarrollar los combustibles biológicos es reducir la dependencia del combustible importado, al menos en el mediano plazo se hace muy difícil reducir la importación de ese 60 por ciento del total de los combustibles líquidos consumido por los estadounidenses.

Me temo que el argumento de reducir la dependencia del combustible importado suena como un buen pretexto para solicitar financiamiento para dichos programas, pero en realidad aunque, tal como está previsto en los planes del gobierno estadounidense, dupliquen en siete años la producción de bio-combustibles el peso relativo de dicha producción solamente podría incrementarse a poco más del tres por ciento y es probable que el peso relativo de la producción norteamericana de combustible fósil se reduzca de todas formas. A la vuelta de cinco años la dependencia del combustible importado a lo sumo se mantendría e incluso podría aumentar un poco.

Lo grave del asunto es que al mismo tiempo la proporción de la producción de maíz destinada a la producción de etanol continúa aumentando y puede escalar de 20 por ciento a más de 30 por ciento para el año 2012 ejerciendo con ello una mayor presión en el precio del maíz y desplazando a los consumidores mexicanos de bajo nivel de ingresos por consumidores estadounidenses de etanol, por lo pronto la tortilla que se consume al otro lado del Río Grande continuará encareciéndose, al menos que la globalización, entre sus efectos secundarios, nos guarde otras reacciones.

El autor José Sojo realizó estudios doctorales en Economía Agrícola y Comercio Internacional en Texas A & M University. Ms. en Ciencias Económicas Texas A & M University. Profesor de Desarrollo Económico UCV. Actualmente se desempeña como Ministro Consejero en Comisión de Asuntos Económicos en la Embajada de Venezuela en Washington.

E-mail: Josesojo1hotmail.com


Notas:
1- Las taquerias (pequeños establecimientos de venta de tacos) se consiguen por donde se camine en las distintas ciudades de la nación Azteca, en lo personal guardo un grato recuerdo de una corta visita que hiciéramos a México en el año 2001 varios profesores y cincuenta estudiantes de economía de diversas universidades venezolanas. Estuvimos en Morelia y en Ciudad de México, en esos días pudimos disfrutar de las tortillas de carne, cerdo, enchiladas, quesadillas, chiles rellenos, fajitas, tamales y tacos entre otros y conocimos la gentileza de un pueblo de la cultura del maíz similar al nuestro en muchos aspectos. Pudimos percatarnos de que las tortillas están en la mesa de todos los mexicanos indistintamente de su estrato social.

2- Estados Unidos posee 113 bio-refinerías para producir etanol, actualmente se construyen 77 nuevas bio-refinerías las cuales permitirán duplicar la producción actual de etanol. La capacidad máxima de producción actual de la industria es de 5.5 mil millones de gallones anuales, el gobierno de los Estados Unidos anunció que la meta es duplicar la producción al 2012 y aumentar la producción a 35 mil millones de gallones anuales para 2017.

3- Actualmente el Congreso de los Estados Unidos discute la Ley agrícola (Farm Bill) para el periodo 2007-2012. En ella se mantendrán elevados subsidios a la producción Agrícola, entre los productos subsidiados se mantienen el maíz, soya, y arroz, y algodón.


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José Sojo


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