(El Estado Proletario)

La Gran Comuna Burocrática

En contra de las advertencias de Lenin (Cónfer: El Estado y la Revolución) los ensayos socialistas cumplidos hasta ahora han adolecido de una grave falla burocrática: Los países involucrados en esta transición han seguido montados en el carro del aparataje estatal propio del Estado Burgués. No han creado el Estado proletario.

 

Marx habló sólo del Estado Proletario como antítesis del Estado Burgués en el sentido de que ambos tienen que ser los apaciguadores de la clase dominada. En el segundo caso, el Estado sirve y protege la clase burguesa y frena las aspiraciones libertarias de la clase oprimida proletaria. En el otro caso, es la clase proletaria la protegida por el Estado que combate la resistencia de la clase saliente burguesa. Según Engels (Cónfer: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado), no hay conciliación posible entre clases sociales antagónicas y por eso surgió el Estado. Las versiones conciliatorias, los intentos dialoguistas y la versión rusoniana, etc., sólo responden a una corriente pseudoizquierdista kauskiana y oportunista que ha privado en todos estos fallidos ensayos socialistas.

No puede sostenerse un intento socialista por un movimiento izquierdista que toma el poder democráticamente para luego respetar las leyes burguesas y que pretender armonizar intereses con la burguesía, que la invite a mantener una postura democrática. Esto significaría restaurarla en su poder opresor y legalizador de todos los mecanismos mediante los cuales el proletariado seguiría oprimido aunque gane elecciones, aunque tenga gente de izquierda en el poder sin ejercer la Dictadura del proletariado, es decir, que no actúe como Estado proletario.

Hoy en Venezuela, por ejemplo, tenemos un hibridaje con un movimiento “socialista” que habita dentro de un Estado burgués con un proletariado   aparentemente izquierdista que ha tomado el poder, pero que ha conservado     métodos  convencionales  para   la conducción del Estado y, lo más grave, ha mantenido una Administración Pública con una burocracia idéntica a la que ha impera  en el Estado burgués,  por lo que  este ha seguido funcionando con toda su capacidad negadora de los derechos proletarios. 

Como sábese, este Estado burgués es un conglomerado de funcionarios públicos o una burocracia que sufre la misma división clasista que se halla en el piso capitalista. Existe una burocracia explotadora y una b. explotada. Los funcionarios públicos que prestan servicios populares son seleccionados, mandados, acondicionados e ideologizados para funcionar   tan discriminatoriamente como lo hacen los empleados de la empresa privada, arrastran todos sus vicios sobre individualización, especulación, acaparamiento y particularización de los servicios mediatizados por matracas diversas y de una calidad tan mala como la de las mercancías de los pobres.

Por su parte, la alta burocracia de este mismo Estado burgués ahora gerenciado  por gente socialista de “izquierda” , consciente o inconscientemente, está al servicio predominante de la clase empresarial sobre la que obviamente descansa la Economía del país con un trabajador asalariado que sigue ideológicamente convencido de que su condición de explotado luce más especulativa que socialista.

Este asalariado sigue reclamando mejores salariales, e ingenuamente cree que con ello se mejora la distribución de la riqueza; lo hace  porque desconoce que a mejores salarios mayor explotación, y con lo cual admite el modo burgués. Siempre reclama mejores gobernantes, con lo cual afianza el Estado burgués. Siempre recicla líderes aspaventosos con banderas más populistas que socialistas, con lo cual   perpetúa la democracia burguesa no proletaria.

Esa misma conducta la asume el grueso de los funcionarios públicos de la burocracia actual, ya que, a pesar de que el proletariado tomó el poder por vía democrática pero es un Poder   ajeno al Estado proletario. El actual gobierno, por ejemplo, se cuida mucho de cumplir las leyes burguesas, mantener la democracia burguesa. No ha sido capaz aún de asumir la conversión del Estado burgués en Estado proletario, tal que este  someta a la clase burguesa y esta deje de de seguir aspirando ser relevo en materia electoral.

Entonces, debemos ir repensando qué hacer con la actual Burocracia. Desde estas modestas líneas puntualizamos lo siguiente:

En Venezuela se ha formado una estructura burocrática con gran poder económico. Son muchísimas las instituciones públicas dotadas de infraestructura física y personal. Allí hay un “capital constante y variable altamente subutilizado. Las partidas presupuestarias de la Administración Pública han sido cuantiosas. Las propiedades económicas del Estado superan con creces todo el capital privado en funciones.

Con ese “capital” perfectamente podemos crear una Gran Comuna Socialista si vamos convirtiendo el Estado burocrático actual en un Estado proletario. El personal público debe ser adiestrado y gerenciado desde su propio seno “comunal”. Por aquí ha transitado el ensayo de descentralización de la Admón. Pública, habida cuenta de que mientras sea desde la alta burocracia donde se siga eligiendo, evaluando y dirigiendo hasta la manera de vestir de los funcionarios públicos, esa burocracia lo que hace es permanecer con la mismas características del Estado Burgués.

La Política y sus máximos representantes deben desentenderse de la gestión pública tecnocadministrativa. Los funcionarios públicos tienen en su seno muchos profesionales pragmáticamente capaces para dirigir y gerenciar cada institución pública sin la mediación entorpecedora de la administración ministerial central.

La idea de la “comuna socialista” debe ser aplicada a la conversión de la burocracia actual en comunidad pública.

Los ensayos actuales de comunas paralelas a manera de extensión de la Administración Pública simplemente están conservando la vieja estructura burocrática y duplicando sus plantillas físicas y humanas. Proponemos un cambio radical en la estructura burocrática vigente. Es desde el seno mismo y autónomo de las instituciones públicas desde donde deben salir los candidatos al gobierno central, al Gabinete, a la Presidencia misma, sin pasar por procesos electorales que dejarían de ser necesarios dentro de un verdadero Estado proletario o Socialista.

 Tenemos un funcionario público que no se siente independiente ni servidor de la comunidad sino, sino  del partido que lo designó para un cargo donde con frecuencia no cumple con sus obligaciones, no cumple sus tareas comunitarias, se parasita y  convalida  el mismo estado burgués, frena toda posibilidad de que arribemos al Estado proletario.

Pensamos que desde los organismos públicos debe salir lo mejor de su profesionalidad pragmática, sus mejores técnicos para así acabar con la politiquería convencional taradamente aburguesada de partidos políticos que andan entremezclados en la Administración Pública, a tal punto de que los funcionarios públicos terminan respetando y obedeciendo más al secretario del partido local a que al jefe de personal de su organismo burocrático. Esa injerencia vertical del alto burócrata en los asuntos públicos populares es la principal causa del retardo en los procedimientos administrativos.

Cuando convirtamos la Burocracia actual en una Gran Comuna Socialista el  Estado burgués dejará de explotar a sus funcionarios ya que estos entregarán todo su producción a los usuarios, dejarán de entregarle plusproducto a los gobernantes y el camino hacia el Comunismo habrá recibido su primera pulgada de deforestación.

 marmac@cantv.net



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Manuel C. Martínez M.


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