Mentir se ha hecho común y la verdad es su víctima preciada

Miércoles, 25/02/2026 10:54 AM

Mentir se ha hecho común atropellando la verdad que se la llevan en los cachos, con mentiras de todo calibre, con el riesgo que implica cuando quienes la usan como excusa, crean proyectos demenciales. Pensemos por un momento en las consecuencias y lo que ha costado en perjuicio los hechos que se han consumado, disolviendo por su parte la ética, la moral, los principios y valores, que a todas luces daban cierto sentido y orientación a la vida, mientras que hoy lo pernicioso hace presa de la humanidad en su conjunto, privando la ausencia de espíritu y de corazones nobles, y la honestidad de mentes en cuerpos desasistidos de espíritu, que buscan solo satisfacción de sus instintos, perdiendo todo sentido de lo real, de esa conexión sagrada que mana como alimento vital. Mucho se ha mentalizado la realidad, distorsionando con el tiempo los ensayos y los errores que han proliferado, y las consecuencias se han multiplicado sin enmienda, mientras tantos y tantas pecan, consecuencia, las distópicas sociales que nos escinden, siendo un reverso pernicioso de la utopía, de mundos imaginarios donde todo ha salido mal. Pretender que las cosas malas se olviden para volver a cometerlas, es a lo que el control totalitario la deshumanización de los individuos e individuas, enfrentando a los unos contra los otros, y demás desastres ambientales generados por las tecnologías depredadoras bajo control de los pocos que se han abrogado la libertad para actuar, sobre los muchos que estamos volviendo a ser simples esclavos bajo el poder brutal.

Lo que estamos presenciando desde el último siglo es perjudicial por desastroso, ha sido un engaño desde el juego sutil de los gendarmes que se han hecho del control abierto del planeta, bajo el fanatismo de quienes mueven las manecillas del reloj en una transición desfavorable para las mayorías, condenadas por rituales ortodoxos, con presencia de encarnaciones en un mundo empujado por lo virtual, obligando a los humanos a revolverse en sus sentidos sensoriales ante las expectativas profundas, místicas y físicas. Son rituales de una era desquiciada por la realidad presente, desde la teología del icono, de la simple imagen, que como una ventana a lo invisible, que busca en el cielo, consuelo a través de la veneración física, transformada en el acto de besar el icono y postrándose ante él como afirmación del Dios hecho encarnación, que se resiste al píxel frente ante una imagen digital efímera. Es el icono como materia transfigurada en madera, pigmento, oro, como exigencia de la presencia física del fiel, oración desde el corazón, es hesicasmo, quietud divina, paz, silencio, práctica y antídoto directo a la fragmentación de la atención tecnológica. Es una oración unida al ritmo respiratorio mientras los latidos del corazón desde su sincronía biológica, desciende desde la mente, sin perderse en abstracciones intelectuales o algoritmos, práctica descendente hacia el centro vital de la existencia. Pero entonces dónde queda la esencia de lo que se considera real. Son como los santos misterios del sacramento de la Iglesia ortodoxa, trasmitiendo esas experiencias sensoriales totales, involucrando los sentidos del olfato al incienso, del gusto por la eucaristía, del oído a los cantos bizantinos y del tacto con el libro de la palabra escrita.

Es la inmersión total a través del bautismo, la crismación de la unción de aceites en el cuerpo físicamente marcado como templo de la divina liturgia. Es el espectáculo de ser visto como evento donde cielo y tierra se unen en el aquí y ahora, haciendo que el presente de lo eterno sea la forma tangible. Todo se trata de jugar con nuestras mentes, de engañarnos y manipularnos, para hundirnos cada vez más, para que seamos controlados por la inercia de quienes nos guían hacia el despeñadero de la historia. Son los que han perdido todas las batallas, que han llevado al pueblo a los padecimientos sucesivos, sufriendo lo indecible, y como si nada fuera real, sacrifican e inmolan a sus víctimas, para luego erigirse como los salvadores. Nos timan y nos llevan nariceados con sus conductas apócrifas, hacia los oscuros desfiladeros hacia la extinción antes de tiempo, pasando de la comedia a la tragedia, la muerte y la desolación. Antes se trataba de alcanzar a hacer el bien sin mirar a quien, pero aquello se fue diluyendo, forzando a que los pocos desde lo alto se distribuyeran por el mundo para sembrar la discordia y pescar en río revuelto, dejando sin sustento a los demás, bajo estricto control de los controladores del planeta, y por ende de las poblaciones en los continentes divididos más que por los accidentes geográficos, por las prácticas totalitarias disfrazadas de democráticas. Son a todas luces los intereses de las élites sobre el resto de los muchos y muchas personas que se refugian en las creencias y se embisten de fe, como si de algo les sirviera para paliar sus necesidades y subsistencia.

La vida se trata de algo más sustantivo, el darle significado a lo que implica nadar a contracorriente, sin dejarse arrastrar hacia los vertederos de la historia, hacia donde confluyen todas las irracionales propuestas de llevarnos a todos y todas hacia el paraíso terrenal, que nadie ha conseguido alcanzar hasta ahora, pese a haber transcurrido cientos de miles de años, sin haberlo logrado. Lo cierto y verdadero es que flotamos en un mar de inquina, en medio de las más descabelladas situaciones por parte de quienes desesperados ante la debacle de sus imperios, pretenden llevarnos al holocausto, como forma de tentar suerte, y lograr salir victorioso de entre las cenizas. La especie humana, generación tras generación asiste al declive de las civilizaciones, porque ha privado el egoísmo, el individualismo, y la palabra ha quedado desfigurada, perdiendo sentido y poder de comunicación, y en su lugar nos hemos vuelto más pragmáticos, y la hoguera, el hogar y la eclesia, desvirtuadas conceptualmente, fueron sustituidas por lo virtual, por la Inteligencia Artificial, por una herramienta a la que de seguir por este camino, no tardaremos en volverla icono de adoración, subvirtiendo el orden de las cosas y nuevos sistemas nos someterán a factores, convertidos en objetos sin resiliencia humana, donde lo cognitivo pasará a ser el imán de atracción de la existencia venidera. El saber, el empleo de la información y los conocimientos, pasarán a ser los objetos sagrados de las ideologías que vendrán, y serán idolatradas como los salvadores del individuo y del colectivo en la tierra.

La constante ha sido formular preguntas, esperando que se nos den respuestas acertadas, pero ni asertivas sino más eufemismos para enmendar la plana. No se va al grano, ni se muestra los logros en concreto, sino la imagen que todo lo puede, el hombre video que da resultados a las hipótesis de lo pasado, para referirse al presente, donde lo que aflora es lo que no se hace, en perjuicio de las mayorías que esperan exprofeso. Como muestra un botón, preguntémonos qué ha sido de la realidad venezolana en la última década, donde gobierno y oposición enfrascados en sus peleas palaciegas han erogado de las arcas todo lo que había, y como agentes de la crisis, nos han llevado al caos, surgiendo entre ambos grandes y poderosos consorcios, y nuevas figuras fuertes y poderosas en la región. Ahora, y para continuar henchidas al poder del régimen instaurado, se entregan a las pretensiones del desquiciado mayor del hemisferio occidental, con cifradas esperanzas que por esta vía va a lograr llevar la estabilidad a lo que ha quedado del imperio decadente, frente a contendores de mayor calado a nivel internacional, que juegan al desgaste, ante la inminente derrota proyectada en pocos meses. En este caso, cuál será el destino que nos aguarda a la nación suramericana, donde las cabezas visibles del entorno madurista, buscan preservarse frente al juicio de la historia, y de la apelación por el soberano de entregar las cuentas claras, ante un país quebrado y en vías de cesión a la fuerza, a los mismos inversores que el chavismo originario expulsó, por no atender a las leyes y el ordenamiento vigente de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Cuándo asumirán y se bajarán de esa nube los burgueses revolucionarios, que con terror y con horror han demostrado ser verdugos entre sus compatriotas y cobardes frente a los verdaderos enemigos, en este caso los republicanos del trumpismo y sus acólitos, que se pretenden dueños absolutos de los países ubicados al sur del río grande, hasta Tierra del Fuego. Estas razones vienen al pelo de lo que persiste por racional y planificado como fin, pero no para quienes buscan la verdad y sus consecuencias derivadas en beneficio de la propia especie humana, es lo mínimo que se pudiera pedir, sin caer en más solipsismos, esa idea de que solo existe el propio yo y sus percepciones como verdades para seguir adelante con más elucubraciones, que lo que ha hecho hasta ahora es seguir hundiéndonos en el pantano de la inquina y la desesperanza, ese círculo cartesiano que nos impide salir del laberinto, y dando tumbos por la existencia. Romper con tal círculo cartesiano donde la mente se muerde la cola en un análisis infinito y desesperanzado, impone como propuesta romper esa vertical, y si el racionalismo del pienso, luego existo, nos mantiene atrapado en el plano de la lógica discursiva, esta tradición apela a la vida como algo distinto, para mantenerse no por debajo de las circunstancias, sino trascenderlas, apelando a lo real, creando las condiciones idóneas para la ejecución desde quienes observamos no pasiva sino activa, lo que hacen quienes sin nuevas ideas, se autocalifican de salvadores de la patria, mera visión superficial, porque no tendrían continuidad de no haber pactado el permanecer, por la cesión de activos y recursos de todos los venezolanos, de todas las venezolanas, que están negociando a favor de los poderes fácticos del norte, contrarios a los designios de la humanidad, bajo el terror del arsenal nuclear.

Ante tales verdades fundamentales, ya basta de tantas mentiras, de tantos engaños, de tanta manipulación, nosotros y nosotras nos hemos manifestado siempre en contra de la manera de ser y de actuar por la fuerza. Porque no puede haber respuestas francas y al mismo tiempo trasparentes, cuando por toda lógica han estado copando todas las instancias desde los poderes públicos cooptados, donde sólo se han beneficiado los pocos en el Estado, mientras que el resto ha tenido que sortear con sacrificios y esfuerzos, lo que le corresponde a un gobierno que no fue electo para apropiarse de la nación, en la cual se distribuyeron el poder desde el centro a la periferia, donde papá Estado ha justificado todo su accionar, a través de la retaliación de un pasado que pasó, pero que les ha servido de ancla, para hacer lo que están haciendo con el país, llevado a la quiebra para los muchos y las muchas connacionales. Mientras que los neo caudillos redivivos, de apellidos que sobresalen entre los criollos al resto, se muestran como los dueños y dueñas de lo que el soberano no ha sido ni partícipe ni protagonista, sino más bien, invitado de palo, una realidad que nos está conduciendo a exabruptos jurídicos, legales y de legitimidad ante la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a la que han apelado dispendiosamente, para que todo cuadre a la perfección de sus necesidades, en un maremágnum de inconsistencias e incoherencias insoslayables. Esta historia continuará dando de qué hablar, mientras salimos del trauma del 3E26 por la intervención militar.

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