Venezuela entre el crudo y el clima

Miércoles, 25/02/2026 12:59 AM

La coyuntura global actual ha dibujado un escenario de profunda incertidumbre climática. En este tablero, la reciente, y lamentable, retirada de la principal potencia mundial, Estados Unidos, de sus compromisos esenciales en la lucha contra el cambio climático no es solo un revés diplomático; es una onda expansiva que resuena con consecuencias devastadoras en cada rincón del planeta. Este retroceso, ejecutado por el país que históricamente ha sido el mayor emisor de gases de efecto invernadero, tiene el efecto de legitimar la inercia climática, de alimentar la regresión en políticas ambientales ambiciosas y, lo que es más peligroso para naciones como Venezuela, de abrir una fisura argumental que permite a países altamente dependientes del petróleo encontrar una justificación aparente para profundizar su modelo económico extractivista de recursos fósiles.

La Apertura Petrolera Venezolana: ¿Salvación o Hipoteca Climática?

Venezuela, históricamente anclada a la monocultura del petróleo, se encuentra en el epicentro de una encrucijada histórica sin precedentes. Tras años de contracción económica y sanciones, el crudo vuelve a fluir, impulsado por una "apertura" petrolera que promete ser el motor de un crecimiento económico largamente anhelado. Sin embargo, esta reactivación masiva no es una bendición incondicional; viene cargada con el riesgo inminente de hipotecar irreversiblemente el futuro climático y ecológico de la nación.

La renta petrolera, que en el siglo XX fue el símbolo inequívoco de la modernidad y el desarrollo de la "Venezuela Saudita", se cierne hoy como un ancla pesada que ata al país a un pasado de carbono intensivo. Esto ocurre en un momento crucial en el que la comunidad científica y el consenso global exigen una transición energética urgente e innegociable hacia fuentes de energía limpias, renovables y verdaderamente sostenibles. La narrativa de la salvación económica a través del petróleo choca frontalmente con la necesidad de la supervivencia ecológica.

La Trampa del Contexto Internacional

No se puede ignorar que esta celebrada "apertura petrolera" se inscribe precisamente en un contexto internacional de alarmante retroceso climático. La decisión de Estados Unidos ha erosionado la presión multilateral y ha debilitado los mecanismos de rendición de cuentas globales. Es en esta grieta geopolítica donde Venezuela podría verse tentada a aprovechar el vacío moral para justificar la expansión acelerada de su industria fósil, minimizando o postergando cualquier compromiso climático serio.

Pero actuar de esta manera , sucumbir a la tentación de la inercia, sería mucho más que un error político; sería renunciar a la oportunidad única de liderazgo moral e innovador desde la periferia global. Venezuela tiene la posibilidad de demostrar que la dependencia histórica no es destino. Sería la ocasión perfecta para articular una política climática audaz, soberana y transformadora, capaz de:

  1. Transformar la Renta Petrolera en Transición Energética: Utilizar los ingresos fósiles actuales como capital semilla para el desarrollo masivo de infraestructura renovable.

  2. Convertir el Extractivismo en Resiliencia Ecológica: Sustituir la lógica de extracción ilimitada por una de restauración, conservación y adaptación al cambio climático.

  3. Mutar la Dependencia en Soberanía Energética: Dejar de estar a merced de los precios volátiles del crudo y construir un sistema energético descentralizado, basado en fuentes endógenas y limpias.

Un Manifiesto por la Democracia Ecológica

Este texto se erige como un manifiesto cívico y político, un llamado inaplazable a la conciencia nacional:

  • A reconocer con claridad y sin romanticismos que el petróleo no puede, ni debe, ser el horizonte último de nuestra democracia y desarrollo. Una sociedad cuyo bienestar se mide solo en barriles está condenada a la fragilidad económica y a la precariedad ecológica.

  • A exigir la fiscalización estricta y transparente de cada dólar proveniente del crudo, condicionando que cada barril extraído de la tierra financie, obligatoriamente, la transición acelerada hacia energías renovables, la educación ambiental masiva y los programas de restauración ecológica de los ecosistemas degradados. La renta debe ser el catalizador, no el fin.

  • A construir, urgentemente, una nueva narrativa nacional que no se conforme con la mísera aspiración de "sobrevivir" en el volátil mercado global del petróleo. Una narrativa que aspire a la refundación integral de la relación entre la sociedad, la naturaleza y la economía, priorizando la vida sobre la ganancia a corto plazo.

La retirada de compromisos por parte de las potencias globales no es una carta blanca para el retroceso venezolano; es, por el contrario, el detonante moral y práctico para que Venezuela se atreva, de una vez por todas, a imaginar y construir un futuro radicalmente distinto. Un futuro donde la reactivación petrolera sea entendida como un puente temporal y estratégico hacia la verdadera riqueza, aquella que se cuantifica en la calidad del aire limpio, la disponibilidad del agua sana, la vitalidad de los bosques vivos, la biodiversidad conservada y la capacidad de las comunidades para ser resilientes ante las crisis venideras.

El tiempo de la retórica y los discursos vacíos ha expirado. Es imperativo que la política climática venezolana se escriba no como un apéndice técnico, sino como un manifiesto de esperanza y acción concreta, capaz de transformar el lastre histórico de la renta fósil en la cimentación de una auténtica democracia ecológica.

 

Prof. Álvaro Zambrano Carrera

Ingeniero Forestal – Consultor Ambiental y Forestal Estratégico- Especialista en Ecosistemas y medio ambiente - Project Management, Línea de Investigación: Economía Climática – Docente Universitario- Email AlvaroCarrera2@gmail.com - +584145656113

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