Análisis: ¿Por qué colapsó el sistema de defensa aérea más denso de América Latina durante la invasión de EEUU a Venezuela?

Sábado, 10/01/2026 11:35 AM

Imágenes satelitales de vehículos destruidos en la base militar Fuerte Tiuna el 3 de enero, en Venezuela.
Credito: Reuters
Uno de los dos lanzamisiles Buk destruidos en la base aérea militar de La Carlota, en Venezuela.
Credito: Reuters

CARACAS – Considerada históricamente como la red de defensa antiaérea más potente de la región subcontinental, la infraestructura de seguridad de Venezuela —basada casi íntegramente en tecnología rusa y radares chinos— no logró contener la masiva operación estadounidense del pasado 3 de enero. Expertos militares analizan hoy los factores técnicos, humanos y geopolíticos que permitieron a más de 150 aeronaves penetrar el espacio aéreo caraqueño.

El arsenal sobre el papel

Hasta octubre de 2025, el gobierno de Nicolás Maduro aseguraba contar con una defensa multicapa infranqueable. El inventario incluía sistemas de renombre mundial:

Pantsir y Buk-M2: Para interceptar misiles y aviones a media y corta distancia.

Igla-S: Misiles portátiles de alta eficacia (se estimaba un stock de 5,000 unidades).

Sistemas S-300: El núcleo de la defensa de largo alcance.

A pesar de estas capacidades, el historiador militar Markus Reisner señala que, técnicamente, los sistemas deberían haber ofrecido una resistencia muy superior. El fracaso no se debió solo a la potencia del atacante, sino a una combinación de factores que neutralizaron la tecnología antes de que pudiera reaccionar.

Factores críticos del colapso

Según expertos consultados por medios como DW y The Telegraph, el sistema venezolano fue víctima de una estrategia de "guerra híbrida":

Guerra Electrónica y Ciberataques: La operación comenzó con un ciberataque que paralizó el suministro eléctrico de Caracas, cegando los radares y los centros de mando. Sin energía ni comunicaciones cifradas, la respuesta fue nula.

Tecnología de Quinta Generación: El uso de cazas F-35 y F-22 fue determinante. El analista Yuri Fiodorov explica que estos aviones son extremadamente difíciles de detectar, incluso para los sistemas S-400 rusos, permitiendo a EE. UU. crear corredores aéreos seguros sobre el puerto de La Guaira y Fuerte Tiuna.

El "Factor Geográfico": A diferencia de las llanuras rusas para las que fueron diseñados, el terreno montañoso de Caracas permitió que los misiles y helicópteros volaran a baja altura, ocultándose de los radares remanentes.

Desgaste y falta de apoyo aliado

Un punto clave en el análisis objetivo es el estado de mantenimiento del arsenal. Informes indican que años de mantenimiento deficiente y la falta de piezas de repuesto dejaron gran parte de la defensa fuera de servicio.

A esto se suma un cambio en el tablero geopolítico. A pesar de que Maduro solicitó refuerzos de misiles y drones a Moscú y Pekín en octubre pasado tras detectar el despliegue militar estadounidense en el Caribe, el apoyo esperado no llegó. Analistas sugieren que el interés de Rusia por sostener militarmente a Venezuela había disminuido significativamente en el último año, dejando al país con una tecnología que no fue modernizada a tiempo.

El factor humano

Finalmente, el experto Yuri Fiodorov apunta a una falla en la disposición combativa. Mientras que Estados Unidos ejecutó una operación de dos horas basada en reconocimiento en tiempo real y "trabajos internos" de inteligencia (CIA y DIA), las fuerzas venezolanas parecen haber sido sorprendidas por la magnitud y rapidez del asalto.

Las imágenes satelitales de vehículos destruidos en Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota son hoy el testimonio de un sistema que, a pesar de su densidad teórica, fue neutralizado mediante la combinación de superioridad tecnológica y el aislamiento diplomático-militar de sus aliados tradicionales.

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